La importancia de las expectativas

Las empresas y su éxito a la hora de estimar inflación

Un estudio revela cómo las firmas pronostican los aumentos de precios.

Precios: las empresas son las encargadas de fijarlos. Foto: AFP
Precios: las empresas son las encargadas de fijarlos. Foto: AFP

El aumento de precios es el resultado de miles de decisiones que se toman en base a información y en base a expectativas.

"La importancia de las expectativas de los agentes económicos no puede ser subestimada. Según Woodford (2003), no solo importan las expectativas sobre las políticas, sino que, al menos en las condiciones actuales, el resto importa muy poco. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo los agentes privados realmente forman sus expectativas", sostienen los integrantes del Banco Central (BCU) Fernando Borraz y Laura Zacheo en el estudio "Desatención, desacuerdo e (in)consistencia interna de los pronósticos de inflación".

El trabajo será presentado el miércoles en las XXXIII Jornadas Anuales de Economía del Banco Central.

Para saber cómo pronostican la inflación las empresas —que en definitiva luego son parte del fenómeno al ajustar sus precios— los autores utilizaron una encuesta a empresas que conduce el Instituto Nacional de Estadística en acuerdo con el BCU desde octubre de 2009.

Se incluyeron en la muestra "solo las empresas con 50 o más empleados", explicaron. "La encuesta se envía mensualmente a 518 empresas por correo electrónico. Se envía un recordatorio a aquellas empresas que no responden. Finalmente, se reciben aproximadamente 335 cuestionarios (una tasa de respuesta del 65%) cada mes. Si una empresa no respondió, no es sustituida para evitar sesgos en los resultados. En cambio, los pesos (en la encuesta) se restablecen", explicaron.

El trabajo detectó que "al comienzo de la muestra, la inflación esperada era sistemáticamente más baja que la inflación real. Además, entre mediados de 2013 y finales de 2015, la inflación esperada fue casi constante y la inflación decrece hasta finales de 2014 para comenzar a aumentar después de ese período".

"Estos comportamientos de expectativas de inflación no pueden explicarse en el marco de las expectativas racionales", se agregó.

En el estudio se encontró que "las previsiones de las empresas están más relacionadas con la inflación que las previsiones de los profesionales. De hecho, en la mayor parte del período, los pronósticos de los profesionales estuvieron por debajo de la tasa de inflación".

"El único período en el que la inflación y el pronóstico profesional fueron similares fue en 2014 cuando el gobierno utilizó los precios regulados" como medida para moderar la inflación, añadió el trabajo.

En el período 2010-2017 "el error absoluto medio (en la proyección de inflación) de los profesionales es mayor que el de las empresas", indicaron los autores. "El error de pronóstico medio absoluto es 1,11 para empresas y 1,43 para profesionales", explicaron.

"Encontramos que las empresas cometen menos errores absolutos de proyección, en promedio, que los pronosticadores profesionales en Uruguay y que prestan mucha atención a la inflación pasada. Las empresas uruguayas tienen un mayor nivel de atención a la inflación que las empresas de Nueva Zelanda", afirmaron.

Además, detectaron que "los pronosticadores no incorporan toda la información disponible y, por lo tanto, los errores del pronosticador son predecibles; el desacuerdo puede explicarse en parte por las variables disponibles para las empresas en el momento de la previsión, y en que el desacuerdo es mayor para los pronosticadores que revisan (sus proyecciones) que para los pronosticadores que no revisan".

Desacuerdos.

"En la literatura, el desacuerdo entre los pronosticadores se estima en cada momento como la desviación estándar de los pronósticos individuales", recordaron los autores del estudio.

"El desacuerdo sobre expectativas de inflación es una característica importante en nuestra muestra de empresas uruguayas", afirmaron.

Uno de los hallazgos del estudio es que ese desacuerdo está "significativamente correlacionado con el tamaño de la inflación pasada y con el tamaño de los errores de pronóstico previos".

"Por lo tanto, los shocks que afectan a la economía también impactan en la variabilidad de las predicciones de inflación. Esta evidencia indica que el proceso de expectativa puede explicarse" por "modelos de información ruidosos", se señaló.

Atención.

"Una nueva dimensión de la encuesta que presentamos se refiere a las creencias de las empresas sobre la tasa de inflación actual y tiene como objetivo medir el grado de atención que las empresas prestan a las condiciones de inflación", explicaron los autores.

"Esta pregunta parece particularmente adecuada para probar directamente la teoría de la inatención racional. Además, estudios previos basados en encuestas de las expectativas de los hogares (para hogares suecos y estadounidenses) muestran que aquellos hogares que creían que la inflación reciente había sido más alta que otros hogares, tienden a tener mayores expectativas de inflación futura", añadieron.

El resultado que encontraron los autores es que "la distribución de los errores de inflación pasados se concentra alrededor de cero para las empresas uruguayas. Este resultado destaca el alto nivel de atención de las empresas en Uruguay" a los datos de suba de precios.Economía, Banco Central, Jornadas de Economía, inflación, precios, empresas, proyecciones, pronósticos, expectativa

Variable clave: El salario

Un estudio previo también de Borraz junto a Gerardo Licando del BCU y Daniela Sola de la Universidad de Montevideo había encontrado que 60% de las empresas aumentan los precios de sus productos o servicios rápidamente luego de un ajuste salarial. Según el trabajo, "la elevada importancia dada a los sueldos en la formación de precios contrasta con la relativamente baja participación de los salarios en la estructura de costos de las empresas". Es que según los datos de las firmas, "el peso de los salarios en el total de costos promedio es menor al 20%, mientras los insumos básicos", representan "cerca del 60%". De acuerdo al trabajo, el 40% de las empresas "no tienen una frecuencia regular" de ajuste de precios mientras que en 30% los cambios son cada semestre.

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