Tema de análisis

Estímulos a inversión deben apuntar al empleo

La inversión es un factor fundamental del crecimiento económico y es por eso que, frente al enlentecimiento de la economía, el gobierno anunció una serie de medidas para incentivar la inversión del sector privado.

Es una decisión acertada desde el punto de vista del estímulo financiero pero requiere complementos para ser efectiva en la creación de puestos de trabajo para la economía. Por el lado de la operativa, tiene que ser más fácil de usar por las pequeñas y medianas empresas y las metas a cumplir tienen que ser más sencillas que lo propuesto por la normativa actual. Por el entorno de negocios hay que redoblar el esfuerzo en el clima social que otorgue garantías a los inversores.

Los indicadores de actividad económica que van apareciendo mes a mes señalan que el ritmo de crecimiento es cada vez menor. Si bien no se debe hablar de una crisis, la tendencia instalada es hacia un estancamiento de la economía. Esta situación inevitablemente trae aparejada una serie de problemas, en particular un empeoramiento en las condiciones y la cantidad de desempleados con las consecuencias humanas y sociales que se generan.

Dentro de los indicadores que anticipan el menor dinamismo se destaca la inversión, que en un pasado no muy lejano junto al consumo privado fueron los motores que apuntalaron el elevado crecimiento que mostró la economía uruguaya. En particular la formación bruta de capital físico a nivel del sector privado, que viene cayendo desde el segundo trimestre del pasado año, con la excepción de un leve repunte en el primer trimestre del presente ejercicio.

Estadísticamente incide en esta evolución la finalización de la construcción de la planta de celulosa de Montes del Plata en Conchillas. Este emprendimiento fue de gran envergadura y por lo tanto impulsó las estadísticas de inversión llevándola a niveles récord, que difícilmente se podían sostener en el tiempo. Algo parecido sucede con la del sector público, que también registró un crecimiento en los últimos años y ahora está siendo ajustada a efectos de equilibrar las finanzas públicas.

En este contexto, el gobierno decidió impulsar la inversión y los canales seleccionados fueron el régimen de promoción de inversiones y la Participación Público-Privada, las famosas PPP.

El régimen de promoción de inversiones sufrió una transformación muy profunda en el año 2007, que lo agilizó, aumentó los beneficios y los hizo extensivos a todos los sectores productivos. Hasta ese momento el régimen se orientaba básicamente al sector industrial y en menor medida al agropecuario. En los hechos los servicios no hacían uso de él.

Los cambios del año 2007 coincidiendo con un contexto económico muy favorable y condiciones de financiamiento excepcionales, provocaron una verdadera revolución en materia de inversiones, que se esparció por todas las ramas de actividad.

A partir del año 2012 el régimen se tornó más restrictivo ya que para acceder a los beneficios había que cumplir con una serie de indicadores que complicaban la presentación y agregaban incertidumbre a los empresarios. En particular el intento por ingresar en una sintonía fina y procurar que el empleo que se origine en la inversión tenga determinadas características puntuales, limita en forma importante el uso de la herramienta de estímulo. La medida sencilla por la que en función del número de empleos generados resulta el porcentaje de exoneración del IRAE, es la de mayor impacto.

De acuerdo a evaluaciones realizadas por la Unidad de Apoyo al Sector Privado (Unasep), la exoneración promedio resultante del régimen del año 2007 era del 51% del IRAE a pagar y en el nuevo régimen es del 37%. Sin embargo, en la etapa en que las tasas de devolución fueron mayores se observó que las empresas no lo llegaron a utilizar en su totalidad a pesar que se trató de un buen momento en el ciclo económico. En los hechos se aprovechó, en promedio solamente el 38% del IRAE generado. Por lo tanto, en términos de renuncia fiscal, los dos momentos del régimen de promoción resultaron similares.

Pero no lo fueron en cuanto a los sectores beneficiados. Como ya señalamos, el régimen del año 2007 fue aprovechado por todos los sectores. Bajo el nuevo régimen hay una alta concentración en la industria, con casi el 80% de los montos invertidos. Cabe aclarar que por la agrupación que realiza Unasep incluye dentro de la industria a los parques eólicos, que son quienes están explicando el grueso de la inversión en estos momentos.

Si se miran los montos de inversión aprobados en lo que va del año (hasta septiembre) o los presentados para su evaluación, se constatan crecimientos importantes que no estarían tan a tono con la marcha de la economía. Mientras los primeros crecieron 18% medidos en dólares corrientes, los segundos lo hicieron un 44%. En ambos casos el peso de la inversión en energías renovables es muy alto. En particular en el último trimestre en el que se presentaron proyectos por US$ 929 millones, de los cuales el 84% correspondió a parques eólicos y plantas fotovoltaicas.

Ello quiere decir que a nivel de los restante sectores, la inversión no está teniendo un comportamiento muy dinámico. De ahí la preocupación del gobierno que aumentó los beneficios en hasta un 20% para los proyectos que se efectivicen en el correr de este y el próximo año.

En momentos en que la economía se desacelera es importante incentivar la inversión para revertir la situación. Visto desde una óptica global, no sólo importan los beneficios concedidos, sino la forma en que se dan. Hasta ahora se anunció una suba en el beneficio al que se puede acceder, resta por lo tanto adecuar las exigencias para que se orienten a la creación de puestos de trabajo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)