NARCOTRÁFICO

La expansión de los cárteles de droga brasileños en la región y cómo lavan el dinero

El experto argentino en criminalidad financiera Juan Félix Marteau habló con El País sobre el negocio del narcotráfico y cómo se lo podría combatir.

Juan Félix Marteau, abogado argentino especialista en criminalidad financiera. Foto: Archivo
Juan Félix Marteau, abogado argentino especialista en criminalidad financiera. Foto: Archivo

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Dos recientes casos de incautación de cientos de kilos de cocaína situaron a Uruguay como un eslabón de la cadena del narcotráfico, un negocio en expansión en la región producto del fortalecimiento de los cárteles brasileños. El dinero ilícito luego es blanqueado a través de “estructuras societarias múltiples” y “cuevas clandestinas” para saltear los controles, y terminar en el mercado inmobiliario.

Así lo manifestó a El País el abogado argentino especialista en criminalidad financiera Juan Félix Marteau, que fue coordinador Nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo del vecino país (2011-2017), y hoy dirige el posgrado de esa materia en la Universidad de Buenos Aires.

Marteau disertó en un evento de Testa Consultores sobre los estándares internacionales antiterrorismo. Luego conversó con El País acerca de la magnitud del negocio del narcotráfico en la región, cómo se las ingenian estos grupos criminales para lavar el dinero y qué falla en materia de controles.

“Hay un diagnóstico simple y comprobable. Nunca se puso tanto dinero en la lucha contra el narcotráfico como en estos años en Colombia y los países andinos -el oligopolio de la producción de cocaína lo tienen Perú, Bolivia y Colombia-, con toda la inversión de Estados Unidos y toda la atención que le prestó la región a la temática de los cárteles de droga. Pero nunca se produjo tanta cocaína de máxima pureza como en estos años, se batieron todos los récords históricos, más de 1.400 toneladas”, explicó.

Ese aumento Marteau lo atribuyó a que se consolidó Estados Unidos “como un mercado de consumo estable y también hubo un derrame hacia otros mercados como el asiático y el europeo”. Este auge llevó “a un fortalecimiento tremendo de los cárteles brasileños de cocaína, que en los últimos años se enriquecieron de forma increíble”.

Mencionó que el Primer Comando de la Capital (PCC) -organización criminal brasileña- elaboró “un plan de avance en toda la región”, habiendo ya “puesto un pie en Paraguay, donde se cartelizó buena parte del tráfico de la cocaína, que mayormente viene de Bolivia (pasa por Paraguay) y sigue rumbo a la frontera con Brasil”.

En junio, el fiscal de Corte, Jorge Díaz, había explicitado la necesidad de “empezar a analizar seriamente en Uruguay la existencia de un grupo criminal organizado como el Primer Comando Capital”. También en 2017 la policía brasileña envió una alerta a las autoridades uruguayas por este tema.

Marteau aclaró que los grandes grupos a cargo de estos negocios no se limitan a la cocaína. Manejan el mercado ilegal de la marihuana producida en Paraguay -también hubo récords de producción en los últimos años-, el contrabando de cigarrillos y de mercaderías.

Consultado sobre la implicancia de Uruguay en estos negocios, dijo desconocer el tema. Lo que sí aseguró es que Argentina sufre “sin dudas los impactos directos” del narcotráfico.

Lavado.

Después de vender la droga, los grupos criminales deben blanquear el dinero y llevarlo al mercado formal. “Usan estructuras societarias múltiples y realizan transacciones en todo el sistema de cuevas o financieras clandestinas que existen en la región, que son miles, que hacen rendición de fondos sin pasar por el sistema (financiero) formal”, detalló Marteau.

“Una cueva de Brasil llama a una de Uruguay y le dice necesito que me pongas US$ 10.000. Pasa una moto en una hora y así ese dinero no circula por el sistema formal”, agregó como ejemplo de la operativa.

Dólares. Foto: PIxabay.
Dólares. Foto: PIxabay.

El experto en criminalidad financiera dijo que de esta forma “se mueven inversiones que después terminan capitalizándose en compras de propiedades” u otros negocios inmobiliarios, usando “sociedades clandestinas” para evadir los controles sobre el origen de los fondos.

Ante la pregunta de qué deberían hacer los países de la región para atacar esta problemática, aconsejó empezar “por entender y visibilizar la magnitud de los negocios y los actores que conforman los mercados clandestinos”. Consideró “paradójico que en la región tengamos 30% o 40% de la economía en negro”, pero el foco de los controles antilavado estén puestos “en regular al sistema financiero”.

Además, Marteau indicó que falta cooperación entre los organismos encargados de los controles antilavado y la Justicia, así como entre las entidades que investigan en cada país. Pese a que todos los países incorporan los estándares globales de prevención del lavado, subrayó que “el gran desafío es para qué se utilizan esos mecanismos”.

“Es lindo participar de evaluación externas y decir que uno forma parte del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) y no estar en listas (de países no cooperantes), pero el tema es qué resultados tenés para mostrar”, manifestó.

En esa línea, señaló: “¿Cuáles son las condenas, los decomisos y la cantidad de tipos que estaban haciendo negocios ilícitos que sacaste de la cancha? Eso es lo que hay que mostrar y nuestros países verdaderamente no tienen mucho para mostrar”. Días atrás, el secretario antilavado Daniel Espinosa admitió que ha sido “difícil” mostrar resultados en condenas y decomisos.

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