ZENDA Y OTRAS CURTIEMBRES.

La explicación del gobierno a la crisis en las curtiembres que no convenció

Según la delegación del Ministerio de Industria ante comisión de Diputados, los problemas en el sector se dan por decisiones de encadanamientos productivos a nivel global, una reducción de la participación del valor agregado (que es el que genera más empleo) y pérdidas de preferencias ante la UE.

Zenda
Zenda tenía más de 900 trabajadores en 2010, en 2018 pasó a menos de 500 y ahora bajará a 140. Foto: Darwin Borrelli

El compromiso del Ministerio (de Industria) está en seguir analizando este sector, viendo cuáles son las medidas a adoptar, si es la reconversión la que se tiene que tomar, pero no podemos dejar de manifestar nuevamente que no podemos ver un sector aisladamente”, así se refirió la ministra interina de Industria, Energía y Minería, Olga Otegui a la situación de la industria curtidora, en la comisión de Industria de Diputados.

Otegui señaló que no se pueden ver los rubros aisladamente, porque “hay varios sectores en los que estamos trabajando: química farmacéutica, lácteo, arrocero” además del curtidor y en todos ellos “hay algún tema puntual, tenemos que analizarlos y ver si las medidas que se toman para uno de ellos afectan o no afectan a los otros”.

La curtiembre Zenda anunció el cierre de dos de sus tres plantas en Uruguay y el despido de 370 trabajadores, aunque luego aceptó una propuesta del gobierno para enviarlos primero al seguro de paro.

Según relataron los asesores del Ministerio de Industria -Emilio Landinelli y Venancio Lacurcia- el valor bruto de producción del sector curtiembres en 2018 fue de US$ 392 millones mientras que el valor agregado fue de aproximadamente de US$ 38 millones.

En los últimos cinco años, el sector ha perdido peso en el Producto Interno Bruto (PIB), ya que se pasa de casi un 3% a menos del 1%.

“La evolución del personal ocupado es otra de las características del sector. Desde 2010 a la fecha el sector ha expulsado trabajadores y ha bajado su producción”, señaló Lacurcia y agregó que algo similar ocurre en Argentina, Brasil, Chile y Colombia.

“En 2014, hubo otro hito muy importante. La Unión Europea es el destino principal de la exportación de cuero automotriz. En esa época, Uruguay perdió el Sistema Generalizado de Preferencias. Esto llevó a que los aranceles se incrementen del 0% al 2,7% para cueros automotrices y del 3,5% a 5,5% para cueros terminados. Como consecuencia, las empresas que quisieran mantener su precio de venta tuvieron que internalizar US$ 1 millón de costo”, expresó.

“En 2019, con la reciente firma del acuerdo entre Mercosur y Unión Europea, se revertiría lo que sucedió en 2014. Es más: estaríamos en una mejor situación dado que habría un 0% de arancel para la exportación de cuero, ya sea terminado o automotriz”, agregó.

Según este asesor de Industria, “las cuatro primeras empresas” del sector curtiembres “tienen una porción de mercado cercana al 90%. Zenda tiene prácticamente un tercio del mercado. De esas cuatro primeras empresas por importancia en la producción, tres corresponden a grupos empresariales internacionales, o sea que son empresas transnacionales, y participan con una estrategia de producción internacional”.

“Generalmente, esas empresas tienen dos opciones de operación a nivel mundial y una es la de encadenamiento productivo. Entonces, distribuyen eslabones de la cadena por diferentes países, que son dependientes de las decisiones y estrategias que define la casa matriz. En el caso del sector, estas empresas responden a algún eslabón de la cadena teniendo dependencia de las decisiones de la casa matriz”, explicó.

En el sector los diferentes subproductos del cuero son: sin curtir, wet blue, semiterminado, terminado, despojos y automotriz (a medida que se avanza, mayor valor agregado).

“En Uruguay se nota que los procesos de mayor valor agregado, que son los más avanzados en la cadena, han ido perdiendo importancia en relación al resto. Han cobrado importancia las etapas hasta la del semiterminado y las últimas dos han ido perdiendo importancia relativa, en especial la del cuero automotriz”, indicó Landinelli.

En el caso de Zenda al cerrar dos de sus tres plantas (la de wet blue y semiterminado), la estrategia es eliminar las dos etapas “que tienen un gran costo ambiental por los residuos que genera el procesamiento y su disposición”, indicó Landinelli.

Trabajador en la empresa Zenda. Foto: Archivo El País
Trabajador en la empresa Zenda. Foto: Archivo El País

“En virtud de cómo están formulados los incentivos en Uruguay, es más conveniente importar el producto semiterminado, realizarle un tratamiento en Uruguay y exportarlo como terminado. De esa manera, la empresa recibe el mismo porcentaje de beneficio”, es decir un 6% de devolución de exportaciones o 10% si es cuero para industria automotriz, agregó.

“Con esa disminución de procesos, la empresa, según la lógica que aplique, podría salir ganando”, afirmó el asesor.

Según Lacurcia, la curtiembre Zenda (que vende al exterior el 95% de su producción), en 2014 “llegó a exportar US$ 120 millones y, en 2018, esa cifra se redujo a la mitad”.

Landinelli complementó que “en 2010 había más de 900 trabajadores” en Zenda; “en 2018 pasaron a poco menos de 500 y, con las últimas medidas, esa cifra va a descender a alrededor de 140”.

El diputado del Partido Nacional, Rodrigo Goñi dijo que “con todo respeto, las conclusiones, las interpretaciones o los análisis que se pueden hacer de por qué estamos en una situación de crisis no me cierran; no me convencen”.

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