UNA POLÍTICA PÚBLICA PUESTA A PRUEBA

La facturación electrónica, ¿eleva los pagos a la DGI?

Estudio del BID analizó los efectos de este sistema sobre el IVA en Uruguay.

En agosto de 2012, Ferreri inauguró la primera factura electrónica de Tienda Inglesa. Foto: Archivo
En 2012, Ferreri inauguró la primera factura electrónica de Tienda Inglesa. Foto: Archivo

Un potencial efecto" de adoptar la facturación electrónica en los sistemas tributarios "es el aumento de los niveles de cumplimiento" de los contribuyentes, dado que "permite que la administración tributaria utilice la información de ese sistema para detectar de manera más eficiente posibles situaciones de evasión" y que crece "la percepción de ser auditados".

La premisa mencionada surge de un trabajo de Dina Pomeranz (profesora de la Universidad de Zurich) en 2015, y un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) —hecho por Marcelo Bérgolo, Rodrigo Ceni y María Sauval— intentó demostrar su veracidad tomando como ejemplo el caso de Uruguay.

"Son escasas las investigaciones académicas sobre esta política (la facturación electrónica), en particular, cuál ha sido su efecto sobre los niveles de cumplimiento tributario", reconocen los autores, que centrarán su investigación en el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

El proceso de facturación digital en Uruguay comenzó en 2012 y desde 2015 la Dirección General Impositiva (DGI) fijó un cronograma —que culminará en 2019— para que las empresas se vayan sumando en función de sus niveles de venta.

El director de Rentas, Joaquín Serra, dijo hace unos días a El País que "el grueso de la actividad económica ya está" dentro del formato de emisión digital ya que a finales del año pasado se había alcanzando un 82% de la facturación total con el registro de unos 11.000 emisores electrónicos.

Igualmente, el trabajo del BID utiliza datos anteriores brindados por DGI. Sus fuentes de información son tres: las declaraciones juradas correspondientes al año 2015 (para obtener la facturación total de las empresas en ese año), los pagos y retenciones de IVA realizados por las firmas, y la fecha en que recibieron la autorización para comenzar a emitir documentación en formato electrónico.

Así "se obtiene una base de datos para 62.931 empresas, con información relacionada a su facturación total de 2015, identificación de cuáles son emisoras electrónicas y la fecha a partir de la cual comenzaron a serlo, los pagos y retenciones de IVA, y una serie de variables descriptivas", detalla el trabajo. A diciembre de 2016, participan del régimen como emisores digitales un 6,5% de las empresas de la muestra (4.036 firmas).

Para estimar las consecuencias de la facturación electrónica sobre los pagos de IVA, los autores utilizan "un diseño de investigación de estudio de eventos" que permite observar "el efecto causal de la política a partir de supuestos plausibles y relativamente flexibles acerca del proceso por el cual las firmas adoptan" el nuevo sistema.

Resultado.

Mediante un modelo matemático y tomando la conducta tributaria de los contribuyentes previo a sumarse a la facturación electrónica, se estimaron los pagos de IVA que debería hacer cada empresas de la muestra y se compararon con lo que efectivamente pagaron en los seis meses posteriores a adoptar el nuevo sistema.

"Estimamos un efecto promedio en los primeros seis meses de la adopción de DFE (documentación fiscal electrónica) sobre los pagos de IVA de 3,7%", sostiene el estudio del BID. A su vez, se vieron mayores efectos (4,6%) en las empresas con ventas anuales mayores a 30 millones de UI —más de US$ 3,9 millones a valores de hoy—.

Al indagar en los "efectos dinámicos" del régimen de emisión de facturas digitales en cada mes, se observó que "el efecto (mayor pago de IVA) se concentra en los primeros cuatro meses, cayendo en el quinto y sexto mes".

Mientras que los "efectos heterogéneos" indicaron que "las empresas que vuelcan IVA a través de retenciones (por ser grandes contribuyentes u otros factores, hay firmas que actúan reteniendo parte de las obligaciones tributarias de terceros por las compras que realicen a sus proveedores) en montos relativamente más chicos presentan mayores efectos". Esto "va en línea con la idea de que las empresas que realizan una mayor proporción de sus ventas a través de agentes de retención tienen menor espacio para ajustar sus pagos de IVA" al implementarse la facturación electrónica, concluye el trabajo.

Al tiempo que los resultados por sector de actividad muestran "mayores efectos en la industria manufacturera (por encima del promedio total) y en el comercio al por mayor".

Los autores aclaran que "la validez de este estudio depende de que el momento en el cual las firmas ingresan al régimen de facturación electrónica sea exógeno a otras tendencias en el comportamiento de pagos".

Algunos datos sobre la muestra utilizada.

De la muestra considerada por los investigadores del BID (62.931 firmas) surge que el comercio al por mayor es el que presenta "mayor proporción de empresas dentro del régimen" de facturación electrónica con 11,89% del total de compañías del sector incluidas en la selección; mientras que en el otro extremo con 3,18% aparece "el sector de agricultura, forestal, pesca y minería". Una particularidad es que el sector servicios, que reúne la mayor cantidad de empresas dentro de la muestra (22.932 firmas), cuenta con solo un 4,28% de sus firmas emitiendo en formato digital.

Otra dato es que si se toman las retenciones hechas por obligaciones tributarias de terceros, las empresas de mayores ventas "tienen un porcentaje mayor de retenciones en el total del IVA", con 33% en el caso de las que facturan anualmente más de 30 millones de Unidades Indexadas (UI) —más de US$ 3,9 millones a valores de hoy— frente a 23% en aquellas con ventas menores a 15 millones de UI —más de US$ 1,9 millones—.

Asimismo, el trabajo detalla que "las firmas de la muestra emitieron poco más de 18 millones de e-facturas, 3 millones de notas de créditos, casi 90 mil notas de débito, y casi 300 mil e-facturas de contingencia, siendo el 2016 el año que acumula más del 50% de las emisiones". Además, señala que ese conjunto de empresas emitió "entre 1 y 10.000 comprobantes por mes, mientras que la firma con mayor antigüedad en el sistema lleva emitidos más de 3,5 millones de CFE (comprobantes fiscales electrónicos)".

Respecto al ingreso de las empresas al proceso de facturación electrónica, en el informe se sostiene que tanto por el "número de empleados como en base a su volumen de facturación, son las empresas de mayor tamaño las que han alcanzado mayor grado de incorporación al régimen", superando el 70% dentro de ese grupo. A su vez, las compañías de mediante porte comenzaron a sumarse "a partir del último trimestre de 2014".

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