PENSANDO EN DÓLARES

El fenómeno cultural de la dolarización y sus causas

Un estudio lo asocia al sistema de precios, el nivel de ingresos y la edad.

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Precios: acostumbrados a verlos en dólares en la mayoría de los electrodomésticos. Foto: Archivo

La cabeza de los uruguayos parece estar programada en dólares. Es que no solo hay muchos que ahorran en el billete verde, sino que la mayoría de los precios de artículos de elevado valor se expresan en esa divisa y hasta los organismos públicos comunican sus balances en la moneda extranjera.

Este fenómeno de dolarización financiera y cultural que existe en Uruguay fue analizado en un trabajo del docente de Economía Monetaria e investigador del Departamento de Economía (Decon) de la Facultad de Ciencias Sociales, Gerardo Licandro, en coautoría con el economista Miguel Mello —ambos también trabajan en el Banco Central (BCU).

Entre las conclusiones del estudio aparecen que el nivel de dolarización de los ahorros bancarios "se asocia principalmente al tamaño de los ahorros y la riqueza del hogar". Asimismo, el fenómeno de la dolarización cultural tiene relación con el nivel de riqueza y la propiedad de vivienda, incidiendo positivamente (acentuando la tendencia) la edad y los años de educación formal del individuo en correlación con la utilización del dólar como unidad de cuenta y valoración de activos. Además, los resultados revelan "una relación entre la dolarización y el sistema de precios".

Para llegar a dicho análisis, los investigadores fusionaron la información de la Encuesta Financiera de Hogares Uruguayos (EFHU) hecha en 2013 y de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 2012 para acceder a datos de deudas, propiedades, activos financieros y no financieros, consumo, ahorro e ingreso, entre otras variables.

Como un aspecto que ejemplifica el fenómeno de la dolarización, Licandro comentó al presentar el trabajo la semana pasada en un seminario del Decon que muchas personas reportaban sus ahorros en dólares pese a tenerlos en moneda local.

Para la investigación optaron por observar la valuación de los activos no financieros de los hogares. De esos datos surge que el 95,4% de los inmuebles están valuados en dólares, al igual que el 97,3% de los automóviles, el 77% de las motocicletas, el 72,7% de las joyas, el 71,4% del ganado y el 35,6% del equipamiento del hogar. "Hay una dolarización importante de la cartera de activos", indicó Licandro.

Respecto a los pasivos de los hogares, el 7,7% tiene deudas hipotecarias en la moneda estadounidense y menos del 8% presenta alguna proporción de sus deudas no hipotecarias en dólares (esto equivale al 2,75% del total de los hogares). A su vez, solamente el 8,8% de las familias tiene alguna parte de sus flujos financieros en la divisa extranjera. "La cobertura de riesgos por descalce de los hogares (tener ingresos en una moneda y gastos en otra) no justifica los niveles de dolarización financiera", sostiene el trabajo.

Al analizar la información de la dolarización de los ahorros en relación al ingreso de los individuos, se concluye que hay una relación positiva entre ambas variables: en el quintil uno de la población (el 20% de menores ingresos) el 66,6% tiene todas sus reservas en la moneda estadounidense, cifra que asciende al 81,7% en el quintil cinco (20% de mayores ingresos). También el grado de dolarización se incrementa cuanto más educación posee el individuo. Luego los investigadores utilizaron distintos modelos de estimación para llegar a observar los factores que influyen en el fenómeno financiero a estudio. El trabajo subraya que "el nivel de dolarización se explica principalmente por el tamaño de los ahorros" y también por "el ingreso del hogar en interacción con la edad del jefe de hogar", siendo un factor negativo la carga del endeudamiento de las familias.

En tanto, la dolarización cultural crece a medida que se incrementa la riqueza, el ingreso, el nivel de educación y la edad de los individuos. Además, los investigadores señalan "el rol de la vivienda en la dolarización cultural", sobre lo que Licandro expresó que "la gente suele ahorrar para comprar algo en la moneda en la que va a comprar" como forma de explicar la tendencia al ahorro en la moneda estadounidense para adquirir una propiedad.

Precios.

La conformación del sistema de precios —que nomina en dólares muchos productos, en especial aquellos de mayor valor— influye en el fenómeno de la dolarización. Esto lleva a una creencia que relaciona un precio en dólares con calidad y produce situaciones como una recordada por Licandro: en una antigua edición de la Teletón, cuando el dólar cotizaba a $ 20, se celebraba más una donación de US$ 1.000 que una de $ 20.000.

El trabajo indica que un rubro de la canasta del Índice de Precios al Consumo (IPC) como el transporte tiene una dolarización total o parcial superior al 40% en sus precios, y hay otros en que dicho guarismo está por encima del 20%, como vivienda, bebidas alcohólicas y tabaco, recreación y cultura, y bienes y servicios diversos.

El investigador mencionó el caso de Perú como un ejemplo exitoso de desdolarización del sistema de precios, luego de que una ley obligó a los comercios a publicar los valores en soles (la moneda local).

Tras la presentación, desde el público (en su mayoría docentes del Decon) dijeron que la alta inflación que tuvo en las últimas décadas Uruguay influye en el hábito de refugiarse en el ahorro en dólares, así como también la falta de instrumentos de ahorro de corto plazo en Unidades Indexadas (UI) —que evolucionan con la inflación y así el dinero no pierde valor.

La comunicación pública y su rol

"El sector público uruguayo es casi el único que dolariza sus comunicaciones", dijo Licandro y señaló que incluso existen casos de valores que físicamente están en moneda local y se reportan en la divisa estadounidense. Si está situación no varía resultará "difícil cambiar la cabeza de la gente", su-brayó el funcionario del Banco Central (BCU). Un cuadro adjuntado al trabajo demuestra que el BCU informa con montos en dólares en la mayoría de sus informes económicos (como saldo de depósitos, de créditos o sistema de pagos), a diferencia de lo que ocurre en Brasil, Colombia, Perú y México, donde los reportes son en algunos casos solo en moneda local o en otros en ambas divisas. Para finalizar, subrayó que "la dolarización es un estado no natural de una sociedad".

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