MARÍTIMAS

Flujo de inmigrantes: una constante en el Uruguay (II)

Igual que lo hacen hoy, los inmigrantes desde todos los países del mundo donde están instalados, en los viejos tiempos los españoles giraban sus ahorros a España, Italia, Portugal, Francia.

Formose: Famoso barco francés que trajo a miles de inmigrantes al Uruguay durante décadas. Foto: El País
Formose: Famoso barco francés que trajo a miles de inmigrantes al Uruguay durante décadas. Foto: El País

En nuestra nota anterior nos referimos a la inmigración europea hacia nuestra región y en particular hacia nuestra tierra en tiempos inmediatos a la independencia de la República y el tramo posterior a la Jura de la Constitución, la que fue intensamente activa.

También incluimos en el artículo datos de la inmigración después de la Primera Guerra Mundial que también fue intensa. Ha sido y es un movimiento migratorio desde Europa que no ha tenido pausa sino que ha sido una constante en nuestra República.

Tuvo mayor expresión luego de la Segunda Guerra Mundial, como consecuencia de la destrucción material, de los cambios y quebrantos políticos, persecuciones religiosas y hasta hambruna, provocando un mayor escape hacia América Latina, sobre todo de españoles e italianos.

Pero también de países del Este, en cuyos movimientos influyó la oleada soviética, incluso el escape de húngaros en 1956 que Uruguay recibió por centenares y de cuyo arribo a Montevideo fuimos testigos e incluso hicimos hasta reportajes a bordo.

Repetimos, de todo este movimiento fuimos testigos a partir de 1947. Desde esta fecha estuvimos en todos los barcos que llegaron al puerto con pasajeros e inmigrantes en busca de reportajes novedosos que por cierto los tuvimos de todo tipo: dramáticos, tristes y hasta afortunados, pero también terribles como ex prisioneros judíos de campos de concentración salvados milagrosamente.

Así supimos que hubo gente en puertos de Francia, España y Portugal que perdió el último barco hacia Sudamérica y quedó los cinco años de guerra en Europa; los conocimos en 1947 volviendo a Montevideo a reunirse con sus familiares.

Artistas.

Como aún no había servicios aéreos, el desplazamiento desde y para Europa era únicamente por barco, así que aquí estaban las noticias diferentes, atractivas, pues todos viajaban en barco: inmigrantes, refugiados, viajeros, empresarios, embajadores, millonarios, famosos escritores, inventores, diplomáticos, cardenales, obispos, exgobernantes como Juan José de Amézaga de Uuguay, Velasco Ibarra de Perú, músicos, artistas.

A casi todos ellos los hemos entrevistado a bordo al llegar al puerto de Montevideo. En ese tiempo Europa estaba empobrecida lo cual impulsó la llegada a Montevideo y Buenos Aires de famosos actores teatrales, actrices, cantantes, y conjuntos como el Lido de París, el Carrussel, el actor Vittorio Gassman, Diana Torrieri, Josephine Baker, Charles Aznavour, las Blue Bell Girls, Jackeline Françoise, Jean Louis Barrault y su esposa la famosa Madelaine Renault, el Teatro Stabile di Genova, el Theatre National Populaire de Francia, directores de orquestas, el famoso pianista polaco Witold Malcuzynski y muchos otros artistas que actuaron en el Estudio Auditorio, el Teatro Artigas y el Solís.

Todos ellos sin excepción eran superfamosos en aquel tiempo. Lo destacamos porque fue una afirmación de un Uruguay culto, educado, teatrero, que venía del pasado con una pléyade de críticos intelectuales bien reconocidos. Pero vayamos a lo histórico.

DESDE 1835. Desde el año 1835 al 1842 llegaron a Montevideo 8.481 inmigrantes, y en solo tres años, desde 1866 al 1868, desembarcaron 7.875.

“Según un periódico de Buenos Aires (seguramente La Nación o La Prensa) en 1880 los inmigrantes españoles en la América del Sur eran:

50.000 en el Uruguay

60.000 en la Argentina

10.000 en el Brasil

4.000 en el Paraguay

3.000 en Peru

1.500 en Chile

600 en Bolivia

DE 1857 A 1886. En la página 316 de La Ilustración leemos:

“Desde 1857 a 1886 y resumidos por el economista francés, exactamente 1.098.220 individuos pertenecientes a todas las nacionalidades se han establecido en la Argentina. Las cifras de la emigración no son bien conocidas sino desde 1867. Desde esta época hasta 1886 establecieron su residencia en la República 893.569 inmigrantes de los cuales 259.303 volvieron a sus respectivas naciones quedando a favor de la República Argentina un crecimiento de población de 534.266 individuos. Desde 1870 a 1886 partieron de Europa 605.266”.

Igual que lo hacen hoy, los inmigrantes desde todos los países del mundo donde están instalados -desde Miami a Cuba y desde USA a todo el mundo- en los viejos tiempos los españoles giraban sus ahorros a España, Italia, Portugal, Francia.

Giros a España.

Según lo relata La Ilustración, en 1887 los inmigrantes españoles giraron a España 9.8 millones de pesetas desde Buenos Aires. No tenemos el monto del los ahorros enviados por los inmigrantes españoles a su patria desde Montevideo pero imaginando que los españoles residentes en Montevideo eran un número muy parecido a los residentes en Buenos Aires (60.000 contra 50 mil en Montevideo) imaginamos que los montos girados desde Uruguay fueron más o menos parecidos.

El oro valía entonces 3.640 pesetas el kilo y 219 la plata.

O sea que 2.692.000 gramos de oro en un solo año, lo cual son 96 mil onzas a 1.700 dólares la onza, hoy serían 160 millones de dólares salidos en 1887 desde la Argentina hacia España. Así que desde Uruguay deben haber salido sumas bastante parecidas. Por aquellos años el Puerto Madero de Buenos Aires había costado unos US$ 20 millones.

Era nucho dinero si se tiene en cuenta que en aquella época se construía un barco de primera línea por menos de un millón de dólares. La inmigración de la posguerra fueron llamados de miles de españoles e italianos ya instalados en el país, o sea reunión de familiares.

Los radicados en el país eran principalmente trabajadores en almacenes, en bares, guardas de autobús, conductores de transporte pesado, servicio doméstico que era muy bueno por su apego a cada familia empleadora. Todos ellos habían dejado a sus padres, sus esposas e incluso a sus pequeños hijos. De aquí surgieron los famosos pasajes de llamada.

1951 CIME. Para ordenar este movimiento migratorio de reunión familiar surgió en Bruselas en 1951 el Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas (CIME), es decir Europa no quería desprenderse de sus habitantes y América Latina y el mundo los quería y calificados.

Según documentos de nuestra Dirección General de Migraciones, entre 1952 y 1959 el CIME trasladó 942.222 inmigrantes, de los cuales 240.259 fueron para América Latina, y desde 1954 tuvieron ingreso legal a Uruguay.

Y así vimos llegar a Montevideo en 1962 la inmigrante 20.001, una niña que si mal no recordamos tenía por apellido Martínez y su padre era un electricista español que había llegado a Uruguay años antes, de cuyo reencuentro fuimos testigos y hubo una pequeña celebración a bordo del barco. También supimos, según informe de la Dirección de Migraciones, que desde 1951 a 1955 habían entrado clandestinamente al Uruguay 15 mil personas.

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