INFORME

El FMI pide a América Latina que gaste más para apuntalar la economía ante el COVID-19

El Fondo Monetario Internacional señala en un informe que se puede hacer más espacio para ello con una política fiscal creíble.

Alejandro Werner: el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI destacó la situación de Uruguay en América Latina. Foto: AFP
Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, lideró el reporte. Foto: AFP

La actividad económica de América Latina y el Caribe no volverá a sus niveles prepandémicos hasta 2023 y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita solo lo hará en 2025 señaló ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las proyecciones más recientes del FMI prevén que el PIB en América Latina y el Caribe crezca un 4,1% en 2021 y un 2,9% el año próximo.

El informe del FMI, incluido en el blog Diálogo a Fondo del organismo, aseguró que “los costos sociales y humanos de la pandemia han sido enormes, y hacen que se cierna un gran sombra sobre este pronóstico. Se estima que más de 17 millones de personas han entrado en una situación de pobreza. El empleo permanece por debajo de los niveles previos a la crisis y es probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países. Más de 18 millones de personas han sido infectadas, y la cifra de muertos asciende a medio millón”.

Por ello, hay planteados riesgos. “La incapacidad para contener las nuevas infecciones, la imposición de nuevos confinamientos y el consiguiente cambio de comportamiento de la gente supondrán, en suma, un lastre para el crecimiento. Una recuperación más débil en los mercados laborales infligiría un daño social más permanente. Un cambio repentino en la actitud de los inversionistas internacionales podría generar presiones sobre los países que adolecen vulnerabilidades fiscales y externas. Por el lado positivo, la eficacia de las campañas de vacunación y contención de la pandemia, que cuentan con el firme compromiso de la mayoría de los países, y un apoyo fiscal adicional, sentarían las condiciones para una recuperación más rápida”, explicó el FMI.

Según el organismo, “la plena recuperación está aún muy distante. Según el pronóstico, el producto de la región retornará a los niveles previos a la pandemia apenas en 2023, y el PIB per cápita lo hará en 2025, es decir, más tarde que otras regiones del mundo”.

La crisis del coronavirus en América Latina y el Caribe “ha repercutido desproporcionadamente en el empleo, y las pérdidas se han concentrado sobre todo en las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y menos calificados, y los indicadores sociales están dando cuenta de ello”, señaló el FMI.

Por ello, el FMI sugirió que “ante todas las incertidumbres, la primera prioridad de los países debería ser garantizar una dotación adecuada de recursos para los sistemas sanitarios, incluidas la vacunación y las pruebas. La segunda, seguir apoyando a los sectores vulnerables más afectados por la pandemia y afianzar la recuperación que hasta ahora es incierta”.

El director para el Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner que escribió el documento -junto a Anna Ivanova, la subjefa de la División de Estudios Económicos Internacionales en el Departamento del Hemisferio Occidental-, afirmó que “retirar demasiado apoyo fiscal demasiado pronto pondría en peligro estos objetivos”.

FMI. Foto: AFP
FMI. Foto: AFP

“Los países que cuentan con margen en sus presupuestos para gastar más deben seguir brindando apoyo a sus economías y focalizarlo mejor, lo cual sin duda acelerará la recuperación. Los países con capacidad limitada de gasto deben priorizar el respaldo a la salud y los hogares”, sostuvo Werner.

No obstante, “los países pueden hacer más espacio para gasto en los presupuestos restringidos si son capaces de demostrar un compromiso para aplicar políticas fiscales creíbles y sostenibles a mediano plazo una vez que haya concluido la pandemia”, aseguró el FMI.

“El actual entorno de tasas de interés bajas hace pensar que quizá se haya subestimado el ‘espacio fiscal’, sobre todo en las economías más grandes, donde los pagos de intereses se encuentran en niveles bajos pese a notables aumentos de la deuda como porcentaje del PIB”, insistió.

“En los países en los que las expectativas inflacionarias están bien ancladas, se debe seguir respaldando la política fiscal con una política monetaria expansiva. Las políticas en el sector financiero deben seguir facilitando el apoyo a la liquidez del sector empresarial, procurando que ese apoyo esté mejor focalizado pero sin comprometer la estabilidad financiera”, sugirió el organismo.

“La pandemia asestó un golpe más duro a América Latina y el Caribe debido a las muchas fragilidades estructurales inherentes de la región (por ejemplo, más trabajadores en sectores que requieren proximidad física y menos en sectores que admiten el teletrabajo). En función de su población, la región ha pagado una fuerte factura en términos de infecciones y muertes”, concluyó.

El FMI dijo que está “apoyando a América Latina y el Caribe con asesoramiento en materia de políticas, asistencia técnica y financiamiento, y ha proporcionado más de US$ 66.000 millones a 21 países, incluidas líneas de crédito contingentes. Esto representa más de dos tercios del apoyo de liquidez de emergencia prestado por el FMI a escala mundial. Estamos preparados para seguir ayudando”. (Con información de Reuters)

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