INFORME REGIONAL

El FMI sugiere medidas fiscales en Uruguay para bajar la deuda

“El estímulo proveniente de los importantes proyectos de inversión presenta una oportunidad para modificar la orientación de la política macroeconómica”, aseguró el Fondo Monetario.

Alejandro Werner. Foto: FMI
El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI presentó el informe ayer. Foto: FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) planteó que “la incertidumbre en torno a las políticas económicas en algunos de los países grandes de América Latina y el Caribe sigue siendo un freno para el crecimiento, en tanto que la crisis económica y humanitaria en Venezuela continúa generando importantes flujos migratorios a otros países de la región”.

"Vemos que el entorno internacional se ha ido deteriorando de manera importante para la región. Como ha caído el crecimiento de las exportaciones a nivel mundial, el mundo ha entrado en un proceso de estancamiento después de tasas elevadas", afirmó el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner en la presentación del informe “Perspectivas Económicas-Las Américas: Frustradas por la incertidumbre".

Así que “la moderación del crecimiento de los socios comerciales y de los precios de las materias primas seguirá frenando el crecimiento en la región, lo cual será solo parcialmente contrarrestado por las condiciones financieras globales más favorables”, apuntó el informe.

“En estas circunstancias, las economías de América Latina y el Caribe tendrán que recurrir a fuentes internas de crecimiento (especialmente, el consumo e inversión privados) para acelerar la recuperación”, agregó.

En una entrevista con la web del FMI, Werner señaló que “con la desaceleración del crecimiento de la región en su conjunto en los últimos tres, cuatro años, el avance en la lucha contra la pobreza y la desigualdad también se ha ralentizado y posiblemente se ha revertido en algunos países” lo que “plantea un desafío significativo”.

Afirmó que “altos niveles de desigualdad y la falta de oportunidades económicas siguen siendo una fuente de descontento para la población y perjudican el crecimiento económico”. Por eso, “la clave para los gobiernos es continuar respaldando un crecimiento más fuerte que sea más inclusivo y fortalecer los gastos y programas sociales bien focalizados para proteger a los grupos más vulnerables. Al mismo tiempo, muchos gobiernos de la región tienen que lidiar con altos niveles de deuda pública”, explicó Werner.

FMI. Foto: AFP
FMI. Foto: AFP

En ese sentido, el informe divulgado ayer por el FMI indicó que “en Uruguay, la actividad económica se ha desacelerado notablemente, en parte como consecuencia de la recesión más profunda en Argentina y la recuperación más lenta de lo previsto en Brasil”.

Agregó que “los nuevos e importantes proyectos de infraestructura e inversión ayudarán a absorber gran parte del impacto en los próximos dos años, y se espera que el crecimiento se recupere de 0,4% en 2019 a 2,3% en 2020 y 3% en 2021”.

Por otro lado, “la inflación y las expectativas inflacionarias permanecen por encima del límite superior del rango de 3%-7% fijado por el Banco Central”, señaló el FMI.

El organismo también recomendó cambios en la política económica en el apartado sobre Uruguay del informe.

“El estímulo proveniente de los importantes proyectos de inversión presenta una oportunidad para modificar la orientación de la política macroeconómica”, aseguró el FMI.

Mencionó que esos cambios podrían incluir “introducir medidas fiscales para situar la deuda en una firme trayectoria a la baja y reducir la inflación hacia la mitad del rango fijado como meta”, es decir al 5%.

Al igual que en Uruguay, otras economías de América Latina aún tienen munición vía reducción de tasas de interés para mitigar la debilidad de la economía que están atravesando la mayoría de los países de la región, pero en materia fiscal tienen límites, indicó Werner.

“La política monetaria puede seguir siendo una palanca importante para enfrentar escenarios negativos con respecto a los que estamos anticipando en los próximos años, entonces hay más espacio en la parte monetaria”, dijo el funcionario del FMI en la presentación del informe.

“En caso de que sea necesario, básicamente reaccionar si la economía muestra una cierta anemia”, agregó.

No obstante, Werner resaltó que en el campo fiscal la región presenta fuertes limitaciones, con un nivel elevado de deuda, gran parte denominada en moneda extranjera, lo que genera mayor fragilidad en caso de movimientos cambiarios.

Alejandro Werner
Alejandro Werner. Foto: Archivo El País.

“Vemos en el corto plazo que en el ámbito fiscal está digamos esta tensión entre que todos los países de la región básicamente están con niveles de déficits primarios o superávits primarios que todavía no son suficientes para estabilizar la relación de deuda-PIB”, explicó.

“Las autoridades fiscales deben encontrar la velocidad adecuada de consolidación fiscal para no generar un impacto tan importante en la actividad de corto plazo, pero sí mandar señales de consolidación en el mediano plazo, para que las condiciones de acceso a los mercados financieros sigan siendo favorables para la actividad privada y para el propio gobierno”, aseguró.

Corrupción

En la entrevista con la web del FMI, Werner se refirió a que la corrupción “es un problema” en la región, ya que “corroe la capacidad del gobierno para ayudar a las economías a crecer de una manera que beneficie a todos los ciudadanos”.

“Las empresas se centran en construir conexiones de beneficio particular, mientras que los políticos orientan el gasto a áreas donde la malversación de fondos públicos resulta más fácil, en lugar de centrarse en el bienestar social. La corrupción también priva a los pobres de bienes públicos esenciales, como atención médica y educación decentes”, criticó.

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