LA INFLACIÓN EN EL 10%

La forma de medir la suba de precios

Un estudio identifica algunas dificultades al momento de calcular la variación del IPC.

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De 374 bienes del IPC, 119 son del rubro alimentos y bebidas. Foto: D. Borrelli

La inflación pasó el 10% (10,23% en 12 meses a febrero) por primera vez en 11 años y medio. El dato generó la reacción del gobierno que anunció medidas de distinto tipo para contenerla, si bien las mismas buscan influenciar más las expectativas (para que no se espiralice) que otra cosa.

Ahora, ¿cómo se mide la suba de los precios que impacta en el consumidor? ¿Qué dificultades tiene?.

El Índice de Precios del Consumo (IPC) “es un indicador agregado que estima la variación mensual de los precios de bienes y servicios que consumen los hogares” para lo que “se releva mensualmente los precios de un conjunto de bienes y servicios seleccionado a partir de la estructura del gasto de consumo de los hogares que habitan en las regiones urbanas del país”, explica el Instituto Nacional de Estadística (INE).

“El precio que se considera para el cálculo del IPC es el precio comprador, definido como el precio contado pagado efectivamente incluyendo los impuestos indirectos abonados por el comprador”, agrega.

Técnicos del INE relevan directamente en los establecimientos de venta al público (seleccionados por muestreo) los precios de 374 bienes y servicios. Lo hacen los primeros 19 días hábiles del mes en Montevideo y los primeros 18 días hábiles del mes en las ciudades del Interior seleccionadas (Salto, Tacuarembó, Maldonado, Ciudad de la Costa y Las Piedras).

Esos precios “se recolectan por medio de entrevista directa a los informantes en los lugares de venta seleccionados, con la excepción de las grandes cadenas de supermercado con quienes se estableció un sistema de envío de información por vía electrónica”, indica el INE.

Los 374 bienes y servicios se agrupan en 12 divisiones y cada producto o servicio tiene una ponderación, es decir, ese precio “pesa” más o menos en el IPC según se consuma más o menos habitualmente. Por ejemplo, el artículo que “pesa” menos en el IPC es el “teléfono público” con 0,0144% y el que pondera más es la tarifa de “electricidad” con 4,5993%. Eso implica que un aumento del precio de “electricidad” va a impactar más en el IPC que uno de “teléfono público” aunque sea menor.

La base actual que se utiliza para medir el IPC fue reformulada en 2010, pero aquí empiezan a aparecer las primeras dificultades en la medición de la inflación. Para tomar la estructura del gasto de los hogares y la selección del conjunto de bienes y servicios, además de qué peso tiene cada uno en el indicador, el INE utilizó “la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH) 2005-2006, relevada entre noviembre de 2005 y octubre de 2006”.

Es muy probable que en casi 10 años, la estructura de consumo haya cambiado y las ponderaciones no sean las mismas.

Otras dificultades fueron detectadas en el estudio “Formación y determinación de precios en el Uruguay” que realizaron Andrés Rius y Leandro Zipitría para la oficina de la Cepal en Montevideo.

Allí, consultaron a especialistas del INE sobre cómo se sigue “mes a mes la evolución de precios de bienes que están experimentando una rápida obsolescencia y sustitución por modelos más sofisticados (como por ejemplo sistemas de audio y video, automóviles)”. La respuesta que recibieron fue que esos bienes “se tratan como los demás ‘bienes heterogéneos’. En general, estos bienes tienen una especificación diferente en cada establecimiento minorista (por ejemplo, el modelo más vendido de laptops), se ‘sigue’ (se releva) la variación del precio mes a mes, y se lo reemplaza cuando se acumula evidencia de que está siendo sustituido por los consumidores”.

Los autores consultaron acerca del “tratamiento dado a las diversas modalidades de ventas con descuentos” (de “descuento del IVA” en shoppings, “Día del Centro”, Ferias Americanas, descuentos asociados a tarjetas, liquidaciones). El INE “sigue el criterio de aceptar el precio de liquidación siempre que exista stock (es decir, por ejemplo, que mantenga talles y colores; cuando no le queda, se considera saldo y no entra en el cálculo). Según el informante, no se contempla en la metodología actual otros mecanismos de precios promocionales. Esta situación implicaría que los precios de los bienes más frecuentemente incluidos en estos mecanismos se estuvieran registrando con sesgo al alza, al no reflejar que una porción no menor de las ventas se efectúan en precios menores”, explicaron.

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