PREOCUPACIÓN

Los free shops piden evitar "golpe de gracia" brasileño

Puesta en marcha de este tipo de tiendas en el país vecino alarma al sector.

Nacimiento: el régimen uruguayo tiene su origen en el año 1986. Foto: Darwin Borrelli
Nacimiento: el régimen uruguayo tiene su origen en el año 1986. Foto: Darwin Borrelli

La amenaza estaba latente desde que, en 2012, una ley aprobada por el Parlamento brasileño habilitó la apertura de "lojas francas" de ese lado de la frontera. Pero las alarmas sonaron más fuerte cuando, a fines de marzo, la Receita Federal (el fisco del país vecino) reglamentó esta normativa y acercó con este paso el día en que estas tiendas libres de impuestos empiecen a trabajar en la frontera entre los dos países.

¿Por qué esto genera inquietud de este lado de la línea divisoria? El diseño del régimen brasileño es diferente al uruguayo, algo que, aseguran empresarios del sector y actores políticos, dejará en desventaja a nuestro país. Entre otros, los free shops norteños podrán vender a brasileños, a diferencia de lo que pasa con los uruguayos en estas tiendas ubicadas en Uruguay; la lista de productos que podrán vender será más amplia —en Uruguay es taxativa, es decir, se detalla qué mercadería se puede comerciar, mientras que Brasil armó una lista negativa, que solo excluye ciertos rubros y permite todos los otros—; y tendrán una carga arancelaria menor a la de sus pares nacionales.

"El free shop de Brasil puede ser nuestro golpe de gracia si no tomamos medidas en forma urgente", describió la presidenta de la Asociación de Comercios de Free Shops de Rivera, María Lina Varela, cuando el miércoles concurrió junto al intendente de Rivera, el colorado Marne Osorio, a la Comisión de Hacienda de Diputados.

Varela recordó que en ese departamento funcionan hoy 56 free shops, que emplean alrededor de 1.270 personas de forma directa, según consta en la versión taquigráfica del encuentro. Si la mira se amplía al resto de la zona fronteriza, añadió, son 4.000 los trabajadores que están en este sector.

Frente a la inminente aparición de las "lojas francas", Varela puso sobre la mesa una serie de propuestas para poner a tiro al sistema uruguayo (que se creó en 1986 y todavía se rige por una serie de decretos).

La dirigente gremial planteó, por una parte, empezar a operar con una lista negativa —emulando el régimen brasileño—. Otra de las sugerencias fue "revisar" los aranceles que hoy abonan estos comercios para no generar una asimetría en esta área con el país vecino. Además, Varela dijo que se solicitaba la reconsideración de la posibilidad de que, en caso de una "crisis abrupta" en el sector —como la de 1999 o 2013— o si una empresa cierra se pueda "redestinar la mercadería para que no haya una pérdida absoluta para el comercio y, a su vez, agilitar los procedimientos operativos que hacen al sistema".

A su turno, el intendente riverense insistió también con las diferencias entre el régimen uruguayo y el que se instalará al otro lado de la frontera.

"Es un sistema que tiene diferencias sustanciales en los aspectos más profundos: desde los productos que se pueden comercializar, habilitando la comercialización no solo de productos Mercosur, sino también brasileños, hasta las cargas tributarias, es decir, el canon que paga el sistema uruguayo frente a lo que estarían pagando ellos", señaló Osorio.

Este "sinnúmero de variables", agregó el jefe del gobierno departamental, "estarían poniendo en riesgo la competitividad no solo de las empresas free shop del lado uruguayo sino, fundamentalmente, de todo el sistema comercial de la frontera que, en los últimos años, ha tenido un desarrollo realmente importante", marcó.

En diálogo con El País, Osorio dijo ayer que en la tarde del miércoles mantuvieron una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, y el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, por este tema. En esa instancia, dijo, expresó su preocupación no solo por los free shops uruguayos sino por cómo estas "lojas francas" brasileñas afectarán a todo el comercio de frontera.

En ese encuentro —del que también participaron empresarios del sector— se manejaron dos medidas que el gobierno tomó de forma reciente para atender estos reclamos. Por una parte, se recordó el decreto del Poder Ejecutivo que sube a US$ 300 (desde US$ 150) el tope para compras de los uruguayos en los free shop de frontera terrestre (condicionado a que los países vecinos tomen una actitud similar). Brasil a fines de 2017 redujo a US$ 150 (desde US$ 300) el monto que sus compatriotas pueden gastar en las tiendas libres de impuestos de la frontera uruguaya, argumentando, justamente, la falta de reciprocidad uruguaya previo a este decreto.

Por otro lado, en tanto, Osorio dijo que en ese encuentro se mencionó la introducción a esa lista taxativa que determina qué pueden vender estas tiendas de nueve ítems nuevos, sobre todo artículos de electrónica.

Viera.

El miércoles, durante la sesión de la Comisión de Hacienda, el representante por Rivera Tabaré Viera (dos veces intendente de ese departamento) rememoró la génesis de este régimen —en 1986 "la crisis económica comercial en la frontera era enorme", dijo— y añadió que ayudó a la "transformación" de la frontera con Brasil.

A lo largo de los años el sistema tuvo "vaivenes", pero "ninguna de esas dificultades se compara con la que se va a vivir a partir de la apertura de este sistema de free shop brasileño", opinó el legislador.

Para Viera, el peligro no radica solo en la zona fronteriza. "Esto tiene peligro de muerte para las fronteras, pero creo que al Uruguay lo va a perjudicar y mucho", indicó.

Reunión el 20 de abril en Rivera

El 20 de abril habrá una reunión en la ciudad de Rivera, donde se tratará la apertura próxima de las lojas francas del lado brasileño. De este encuentro, contó el intendente de Rivera, Marne Osorio, participarán los ministros de Trabajo, Ernesto Murro, y de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, al igual que el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri. También estarán presentes representantes empresariales y miembros del Pit-Cnt y jefes comunales de los otros departamentos fronterizos con Brasil. "Nos preocupa mucho la pérdida de competitividad de las empresas y, como consecuencia natural, la pérdida de sustentabilidad de las fuentes de trabajo que (...) son altamente significativas", dijo Osorio el miércoles ante la Comisión de Hacienda.

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