Caída en las ventas, cierre de comercios y envíos al seguro de desempleo

La frontera siente el impacto de la devaluación en Brasil

Brasil se engripó y la frontera uruguaya ya sufre los síntomas. Las ventas de los free shops cayeron 40% en el primer semestre, se cerraron varios comercios minoristas de alimentos y vestimenta y al menos 1.000 personas se encuentran en el seguro de paro entre Artigas, Rivera, Cerro Largo y Rocha producto de la devaluación del real y la incertidumbre de los brasileños sobre cuál será su futuro tras entrar en recesión, un dato que se confirmó el viernes (ver aparte).

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En departamentos linderos con Brasil ya se siente el impacto de la devaluación del real.

"Brasil tiene un chupón de dinero", graficó a El País el presidente del Centro Comercial e Industrial de Cerro Largo, Miguel Mestre. En Melo sostienen que todas las semanas cierra un almacén de barrio y en Artigas quieren evitar seguir ese camino, pero los datos no son alentadores.

Según un estudio que está elaborando la Cámara Empresarial del Uruguay en base a precios de 100 productos de diversos rubros, a los uruguayos les es "negocio" cruzar la frontera para gastar porque los precios en Quaraí son un 25% más baratos y hay rubros en que la diferencia llega a 70%.

En lo que va del año el dólar en Brasil sube 34,85% y cotiza a 3,585 reales. Pero, varios comercios del lado brasileño hacen un cambio aún mejor, lo que ha llevado a que del lado uruguayo se implementen promociones y se afinen los números para subsistir.

Entre los que tienen más espalda financiera, la estrategia no solo pasa por promociones sino que resolvieron postergar inversiones y, algunos, recortar su plantilla.

Según datos del Banco de Previsión Social, los envíos al seguro de paro crecieron un 54% entre los cuatro departamentos fronterizos. En Rivera, se duplicó frente a junio 2014.

Panorama complejo.

"Hay comercios que mandaron al seguro de paro y atienden los dueños y otros evalúan cerrar porque un mes o tres meses se manejan las pérdidas, pero la expectativa que nos dan es de más tiempo", dijo a El País con preocupación Verónica DOliveira, presidenta del Centro Comercial e Industrial de Artigas quien en los últimos dos meses ya vio cerrar las puertas de cuatro negocios.

"Si bien el real está a una cifra en la pizarra si van a los negocios de Quaraí está a $ 1 menos la cotización. Ahora, por ejemplo, se encuentra a $ 7,90 y la pizarra dice $ 8,70. No sé cómo hacen, pero lo cierto es que comprar allá alimentos es 38% más barato; acá con $ 1.000 compras siete cosas y allá llenas el carro", graficó DOliveira.

Ella tiene una tienda de ro-pa y dice que "no es solo la di-ferencia del real lo que nos afecta, sino los costos fijos porque del lado brasileño tienen exoneraciones y menores impuestos".

"Todos los comercios están con promociones y ya no por la temporada: hacen descuentos con tarjeta, poniendo productos en un canasto, el dos por uno, porque la idea es combatir esa cosa de bajó el real vamos todos para ahí".

Unos kilómetros más al sur el escenario se repite. "Venimos hablando de esta situación desde que el dólar en Brasil estaba en 1,64 reales en 2011 y hoy está en 3,60 reales", dijo Julio Paillex, directivo de la Asociación Comercial e Industrial de Rivera. Sin embargo, afirmó que pese a preveerlo, hoy se da "un cierre masivo de negocios" y la situación "a lo único que tiende es a empeorar".

Paillex dijo que en Rivera, al impacto de la devaluación del real se suman beneficios fiscales a inversiones que impactan directamente contra el comercio minorista.

Los empresarios solicitaron al gobierno la extensión del seguro de desempleo para los trabajadores, la eliminación transitoria de los aportes patronales y el control de la informalidad.

Sin embargo el gobierno "no nos ha contestado. Los números están en rojo desde hace seis o siete meses; de no empezar a tomar medidas vamos a un franco deterioro", aseguró Paillex.

Rafael Parodi, director comercial del shopping Siñeriz de Rivera, comparte que el panorama es "complicado" porque "el gran problema que vemos es que la situación con el tipo de cambio no vino y se va a ir en unos meses, sino que pensamos que va a ser un poco más permanente y puede llegar a durar algo así como dos años. Entonces tenemos que prepararnos y ser muy cautos y austeros en la toma de decisiones", dijo a El País.

De hecho, el shopping resolvió "enlentecer" una inversión para ampliar la plaza de comidas con una parrillada y "postergar para el próximo año" una ampliación de todo el centro comercial, explicó Parodi.

En el shopping las ventas cayeron 30%, aunque mantienen un movimiento de público por la oferta de entretenimiento que tienen por lo que aprovechan para captarlos con una "campaña agresiva de rebaja de precios generalizada", señaló el empresario.

En Cerro Largo, Mestre, presidente del Centro Comercial e Industrial, dijo que "el dinero dejó de circular".

Si bien Melo se encuentra a 60 kilómetros de la frontera, según Mestre, a los uruguayos les es "buen negocio" viajar a cargar combustible y adquirir alimentos en Brasil.

El "problema" es que eso hace que "el dinero se gaste en otro país", expresó.

Del lado uruguayo "en primera instancia los almacenes se comen la mercadería, pero cuando no queda más cierran. Y cierra uno por semana", advirtió.

A la devaluación del real se suma que "el gobierno promueve el gasto con tarjeta (de débito mediante la rebaja de IVA) y eso tiene un costo financiero para los empresarios que cada vez ganan menos porque tienen que ver cómo compiten con Brasil", dijo Mestre, quien resumió: "Hay más gente sin trabajo, menos consumiendo, cerraron comercios, otros se achicaron; esa es la realidad".

Pese a caída, para free shops "no es el fin de la frontera".


El panorama en los free shops no es mejor que el de los comercios, pero las causas pasan más por la menor disposición a comprar de los brasileños ante la incertidumbre por la recesión económica y crisis política en su país. Ante el susto, el primer recorte es el gasto suntuario o de bienes de lujo.

En el primer semestre del año las ventas bajaron 40% respecto al mismo período del año anterior, dijo a El País el secretario general de la Cámara de Empresarios de Free Shops, Carlos Loaiza. Esto derivó en que se enviaran al seguro de paro a 200 empleados de esos comercios en Rivera, Río Branco y Artigas (el 10% del total de empleados), dijo a El País el presidente de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys), Ismael Fuentes. "La situación se arrastra desde enero", agregó. La cámara negociará con el gobierno la extensión por un año del seguro.

"Es difícil discernir, la depreciación del real incide, pero también entendemos que la desaceleración de la economía brasileña y la inestabilidad política llevan a que el consumidor, que está sobreendeudado, retraiga su consumo", explicó Loaiza.

"No es el fin de la frontera", graficó Loaiza y agregó: "Es cíclico y ahora estamos en el mal momento del ciclo, estamos en baja".

En este sentido, el secretario general de la Cámara de Empresarios de Free Shops dijo que "la idea es no destruir puestos de trabajo" y por esto la gremial pidió al Ministerio de Economía que se reduzca el canon que se paga por los productos que se venden.

"El canon va entre 10% y 15% y se solicita una reducción de 50% porque hay que pagarlo antes de retirar la mercadería de los depósitos fiscales y al no saber si se va a vender no hay capacidad financiera. Hay antecedentes y cree-mos que la cuenta al final al Estado no le tiene que dar mal porque lo que le entra por un lado le sale a través del Banco de Previsión Social al pagar seguros de desempleo", dijo Loaiza.

SABER MÁS

Crónica de una recesión ya esperada en Brasil.


El viernes se conoció el dato de que la economía de Brasil cayó 1,9% en el segundo trimestre respecto al primero. Como ya había caído 0,7% en el primer trimestre respecto al último de 2014, el vecino entró en lo que se denomina recesión (dos trimestres consecutivos de caída de la actividad). Sin embargo, fue una crónica de una recesión esperada, porque el año pasado la economía brasileña permaneció estancada. El panorama no es alentador, los analistas prevén que la caída de actividad siga en 2016.

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