TEMA DE ANÁLISIS

Fuerte suba en la tasa efectiva del IRPF en el último año

Desde que se reimplantó el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) en la reforma tributaria de 2007 el monto recaudado creció año a año.

Cambian el mínimo no imponible, las franjas y las deducciones del IRPF. Foto: Gerardo Pérez
El monto recaudado año a año de IRPF fue en aumento. Foto: Gerardo Pérez

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En 10 años la presión de este tributo sobre la sociedad aumentó, pasó de afectar 330.000 personas a 450.000. Al mismo tiempo subió la tasa efectiva promedio para estas personas que pasó del 5,4% al 7,6%. Como resultado, la participación en la recaudación ya llega a 15,1% del total neto de la Dirección General Impositiva (DGI) cuando hace una década era apenas el 8,8%. En buena medida, el avance de este tributo en la generación de recursos permitió financiar el ascenso del gasto público. Pensando el futuro, las dificultades en el mercado laboral le van a restar fuerza en ese papel de generador de nueva recaudación.

El crecimiento absoluto y relativo del impuesto a las rentas personales se explica por varios factores.

En primer lugar, a lo largo de ese período aumentó el empleo y las remuneraciones reales. Más allá que en los últimos años estén cayendo los puestos de trabajo, en una perspectiva de largo plazo, absolutamente hay más personas trabajando actualmente que una década atrás. Sin dejar de mencionar el ajuste fiscal de 2017 que recayó fundamentalmente en este impuesto a través de una suba en las tasas y disminución de las exoneraciones.

El IRPF es un impuesto dual, es decir que grava a las rentas del trabajo y del capital, pero de manera diferente. A las primeras lo hace progresivamente, mientras que a las últimas las grava con una tasa uniforme.

Aproximadamente el 85% de la recaudación de este impuesto corresponde a las rentas de trabajo, por lo que esta es la variable que mejor lo explica.

Como decíamos, desde su reimplantación el número de puestos de trabajo tendió a crecer, como así los ingresos. La suba del salario real incide positivamente sobre la recaudación, ya que al tratarse de un impuesto progresivo, es decir que aumentan las tasas a medida que los ingresos son mayores, se producen saltos de franja de un año al otro. Ello termina redundando en un aumento de la tasa efectiva que paga el contribuyente.

Recientemente fueron divulgados los datos detallados de la recaudación del IRPF correspondientes al ejercicio 2017. La campaña de liquidación correspondiente al ejercicio 2018 aún no comenzó por lo que los datos detallados se conocerán en los primeros meses del próximo año.

Los números del ejercicio 2017 indican que había 1.308.319 personas registradas con ingresos en ese año. Pero no todas ellas estaban obligadas a tributar, sólo aquellas con ingresos mensuales superiores a las 7 BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones), que a la cotización de aquel año equivalía a $ 25.277. El 52,6% de la población estaba en esta situación, guarismo que va creciendo a lo largo del tiempo.

A vía de ejemplo en el año 2012 el porcentaje de personas con ingresos superiores a las 7 BPC mensuales equivalía al 42,2%.

En este crecimiento influyó sin duda el incremento de las remuneraciones reales, pero también el método de cálculo de la BPC. Esta se reajusta todos los 1° de enero y según la normativa el Poder Ejecutivo puede optar por hacerla variar según la evolución del Índice de Precios del Consumo (IPC) o del Índice Medio de Salarios.

Dirección General Impositiva. Foto: Archivo El País
Dirección General Impositiva. Foto: Archivo El País

Al crecer el salario más que los precios, el gobierno optó por ajustar por IPC, lo que hizo aumentar la base imponible y nuevos contribuyentes quedaron comprendidos. Es así que año a año fue aumentando el porcentaje de aportantes.

Pero no todos ellos contribuyen efectivamente, ya que existen deducciones, por lo que el número efectivo de aportantes es menor. En 2017, el 34,5% de todos los perceptores de ingresos tributaron, unas 448.000 personas. En el año 2012, el porcentaje fue del 31,2%.

El año 2017 en materia de IRPF fue muy particular ya que el gobierno implementó un ajuste que se centró en este impuesto. Por consiguiente, a los efectos del análisis, a las tendencias de largo plazo que año a año determinan un porcentaje mayor de contribuyentes, hay que agregar el impacto del ajuste.

Las medidas consistieron en una suba de las tasas marginales y una disminución de las exoneraciones. De acuerdo a los números divulgados por la DGI la tasa promedio efectiva del impuesto en 2017, es decir cuánto se pagó en relación al ingreso del contribuyente, se situó en el 7,6%. En 2016, dicha tasa se ubicó en 6,3%. Del punto de vista del contribuyente el aumento fue superior al 20%.

El ajuste no fue igual para todos, ya que la tasa efectiva cayó para quienes perciben ingresos inferiores a 14 BPC ($ 50.555 de 2017), aumentando en los restantes tramos, llegando al 26% del ingreso en las escalas más altas.
Otra forma de ver las tasas efectivas es según el tipo y cantidad de ingresos.

Quienes pagan la tasa más elevada en promedio son aquellos que tienen una relación de dependencia, pero también perciben ingresos de manera independiente. En estos casos aportaron en promedio en 2017 el 10,4% de sus ingresos totales, siempre considerando ingresos superiores a las 7 BPC.

Los dependientes con varios ingresos pagaron una tasa efectiva del 8,3% y aquellos con un único ingreso el 7,3%. Los independientes puros, sin ninguna relación de dependencia son quienes en promedio pagan menos, 5,4% del ingreso.

Las condiciones económicas para los próximos años se parecen más a un estancamiento o leve crecimiento muy por debajo del potencial de la economía. Incluso en ese contexto, es posible que la masa salarial pierda participación a través de una caída en la cantidad de puestos de trabajo o en el promedio de horas trabajadas por persona. Así como en la expansión el salario medio y la integración de las categorías del impuesto progresivo favorecieron el aumento de la recaudación, en condiciones recesivas juega el efecto en el sentido contrario.

Foto: archivo El País
Quienes pagan la tasa más elevada son aquellos que tienen una relación de dependencia, pero también perciben ingresos de manera independiente. Foto: archivo El País
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