TEMA DE ANÁLISIS

Una ganancia que hoy no está llegando a la población uruguaya

El sector externo de la economía uruguaya no atraviesa por su mejor momento. Las exportaciones, si bien se están recuperando con respecto al año pasado de la mano de una excepcional zafra agrícola, distan de los valores máximos alcanzados en el año 2014.

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Los principales compradores de Uruguay siguen siendo Brasil y China. Foto: A. Colmegna

Agreguemos a ello los problemas de competitividad que enfrenta el sector exportador, que le impide colocar en el exterior productos con mayor grado de elaboración.

Las importaciones por su parte han venido cayendo en los últimos años, en gran medida por el descenso en el precio del petróleo, pero también por la caída de las inversiones y el freno que experimentó el consumo en los dos últimos años.

Visto así el panorama no resulta para nada alentador. Sin embargo, hay un aspecto vinculado al comercio exterior que no recibe la adecuada atención y que en los últimos años tiene un impacto muy favorable y creciente en el ingreso disponible de la economía en su conjunto. Se trata de la evolución de los términos de intercambio, que en el último año posibilitaron que el ingreso disponible de la economía en su conjunto haya sido un 7% superior al PIB. Cabe señalar que ese mayor ingreso disponible no se distribuyó naturalmente entre los distintos agentes económicos, sino que el sector público se lo apropíó en gran medida.

Los términos de intercambio son el cociente entre los precios de exportación y los de importación. Intuitivamente la importancia de este precio relativo es muy clara: si los precios de exportación crecen a un ritmo superior al de las importaciones la economía está mejor ya que su ingreso aumenta y tiene una mayor capacidad para importar. Lo contrario ocurre si se da la situación inversa.

Un ejemplo muy sencillo ayuda a entender el tema. Supongamos una economía muy simple que sólo produce carne, digamos 1.000 toneladas por año, que exporta en su totalidad. En el año 1 el precio de exportación es US$ 1.000 la tonelada. El valor del PIB en ese año es de US$ 1.000.000. Supongamos que en el año 2 la producción física no aumenta, pero sube el precio de exportación 10%. Como la producción no aumentó, el PIB tampoco lo hizo. Sin embargo, debido al aumento del precio de exportación el ingreso si lo hizo.

Desde el punto de vista de las importaciones el efecto es el contrario. Analizando en conjunto, lo que importa es el efecto neto, que deriva de los términos de intercambio.

Trabajando sobre los datos de Cuentas Nacionales que divulga el BCU se pueden construir índices de precios de exportaciones e importaciones de bienes y servicios. Medidos en dólares, los precios de exportación aumentaron 72% entre 2005 y 2013, cayendo 18% hasta el año 2016 (último dato). De todas maneras. los últimos precios son 41% superiores a los registrados en el año 2005.

En el caso de las importaciones totales, aumentaron 50% hasta 2012, cayendo 25% desde entonces.

De esta evolución surge que la relación entre precios de exportación e importación fue creciente a lo largo del período analizado. Durante el super ciclo de las materias primas los precios promedio del mix de bienes y servicios que exportó aumentó a un ritmo superior al de los precios importados (petróleo incluido). Al revertirse el ciclo, los precios de exportación cayeron a un ritmo menor.

De lo anterior se desprende que los términos de intercambio fueron favorables al país a lo largo de la última década. Esa evolución impactó de una manera positiva en el ingreso disponible.

La ganancia asociada a la mejora de los términos de intercambio fue creciente a lo largo de la última década. Se puede estimar que en el año 2008 fue equivalente al 0,8% del PIB subiendo al 7,1% en 2016.

Es más, la evolución creciente de la ganancia de términos de intercambio ha sido tal que permitió revertir a partir de 2010 la relación entre el ingreso disponible y el PIB. Hasta ese año el PIB históricamente fue superior, ya que los pagos netos que realizó la economía (básicamente por los intereses de la deuda externa) fueron positivos. A partir del año 2010 esos pagos netos, que siguen siendo positivos hasta el día de hoy, fueron más que compensados por la evolución favorable de los precios internacionales. En consecuencia, desde entonces el ingreso disponible resultó superior al PIB.

Pero esa ganancia creciente no siempre se derramó a la población, al menos en su totalidad. Para verlo hay que ver el período en el que la ganancia de términos de intercambio resultó de una suba mayor de los precios de importación y compararlo con los últimos años, en los que la ganancia provino de una mayor caída de los precios de importación.

En los primeros la economía en su conjunto creció mucho, al igual que el empleo, impulsada en buena medida por la demanda externa. Los mayores precios estimularon la producción y el empleo, y por consiguiente el incremento del salario real, y ello explica en gran medida el incremento que experimentó el consumo en aquellos años.

Al revertirse la tendencia y caer los precios internacionales, el sector productivo comenzó e enfrentar dificultades, asociadas a una pérdida de competitividad. En este período la ganancia de los términos de intercambio provino del descenso que experimentaron los precios de importación, fundamentalmente el del petróleo, superior al descenso que mostraron los precios de exportación.

La ganancia por el menor precio del petróleo se la apropió totalmente el sector público, que no lo trasladó a menores precios de los combustibles. Esos mayores precios de un insumo fundamental, asociado a menores precios internacionales explica en buena medida los problemas de rentabilidad que enfrenta el sector transable de la economía y el enlentecimiento del mercado laboral.

Una economía pequeña y abierta como la uruguaya no tiene capacidad para incidir en los precios internacionales, pero sí para suavizar internamente sus efectos. En tales casos la calidad y efectividad de las políticas se pone a prueba en momentos en que el contexto externo deja de ser favorable. Por ejemplo poder acompañar la baja del precio internacional del crudo en el precio interno de los combustibles y revertir así en parte las dificultades que enfrenta el sector transable.

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