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Gobierno derogó decreto que exigía controles de calidad para la exportación de cuero

Se trataba de una disposición que regía desde 1981 y el Poder Ejecutivo la consideró “obsoleta”.

Industria del cuero. Foto: Darwin Borrelli.
Industria del cuero. Foto: Darwin Borrelli.

El presidente Tabaré Vázquez derogó a través de un reciente decreto, una antigua disposición que establecía múltiples exigencias en la calidad de los productos de cuero con destinos a la exportación.

El nuevo decreto elaborado por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), junto al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el de Relaciones Exteriores, establece que dicha normativa -que tenía por objeto establecer los pasos a seguir para el control de calidad de los productos de cuero- trataba sobre un procedimiento que “ha quedado obsoleto”, por lo que se entendió “oportuno y conveniente proceder a su derogación”.

El decreto anterior databa de febrero de 1981 y tenía como objetivo brindarle en su momento al régimen de ventas de cueros al exterior una “mayor operatividad” y una “mejor y más eficiente aplicación”.

Entre sus principales aspectos, la disposición ahora derogada designaba al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) como el encargado de realizar el control para determinar que las exportaciones de productos como calzado, vestimenta, marroquinería, confeccionados de cueros bovinos y ovinos, respondieran a las características técnicas exigidas por el comprador.

Asimismo, el decreto indicaba que el comprador de productos de cuero uruguayo podía designar una persona física o jurídica que lo represente, para efectuar el control de la mercadería a exportar. Esa persona debía comunicarlo por escrito al LATU, y esta institución le notificaba al Banco República y a la Dirección de Aduanas, que al existir acuerdo de partes podían autorizar la exportación sin necesidad del certificado de concordancia.

El antiguo decreto también establecía sanciones en caso de que se constatara que el exportador había realizado maniobras para ocultar las características de calidad de su producto.

En problemas.

La derogación del decreto se da en momentos que el sector de las curtiembres en Uruguay atraviesa una compleja situación.

En los últimos cinco años, el sector ha perdido peso en el Producto Interno Bruto (PIB), pasando de acaparar casi un 3% a menos del 1%.

Además, este año la firma Zenda anunció el cierre de dos de las tres plantas que tiene en el país y el envío a seguro de paro de 370 trabajadores. Algo similar ocurrió con la curtiembre París, que envió 270 personas al seguro de paro. A su vez, Curtifrance tuvo su producción parada temporalmente.

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