RESPUESTA A RECLAMO DE LOS EMPRESARIOS

Gobierno dice que con un atraso cambiario del 20%, Uruguay "hubiera implosionado"

Para el presidente del Banco Central, Alberto Graña, la flotación del dólar es "una bendición", pero aclaró que no dejarán que la moneda estadounidense "se hunda" o "vuele como un cohete".

Economista egresado de la Universidad de Lund (Suecia) con estudios de doctorado en la misma, Graña ingresó al Banco Central hace 25 años. Foto: Darwin Borrelli
Alberto Graña, presidente del Banco Central del Uruguay. Foto: Darwin Borrelli

La primera pregunta del público ayer para el presidente del Banco Central (BCU), Alberto Graña durante el almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), hizo mención al reclamo de la Confederación de Cámaras Empresariales por un atraso cambiario “de 20% o 25%” -la cifra la dijo el presidente de la “supergremial” Gerardo García Pintos en radio Sarandí.

“No coincidimos en absoluto. Con un atraso cambiario de 20% hubiera implosionado Uruguay hace rato”, respondió Graña y agregó que la estimación del BCU “no es nada coincidente”. Igual, aceptó que existe cierto atraso cambiario, como reconoció el último Informe de Política Monetaria del BCU.

También el ministro de Economía, Danilo Astori, respondió a las gremiales empresariales en rueda de prensa. Dijo que “discrepa totalmente” con lo que plantean, que son ideas similares a las del movimiento Un Solo Uruguay y que pretenden “lograr niveles de competitividad con tipo de cambio alto y salarios bajos”. Agregó que este es “un enfoque antiguo” y “diferente al del gobierno”, que cree en mejorar la competitividad “por la vía de la innovación e incorporación de conocimiento”.

Durante su disertación en ADM, Graña respondió varias veces a esa visión de empresarios y parte de los economistas de que el dólar debería estar más alto para ganar competitividad.

Señaló que la evolución de la divisa estadounidense “acompañó” a los países de referencia (con los que Uruguay compite), sin embargo se depreció menos que Argentina, que acumula un 80% de caída del peso local en el último año y de 18,7% este año.

Danilo Astori, ministro de Economía y Finanzas. Foto: El País
Danilo Astori, ministro de Economía y Finanzas. Foto: El País

Los números que presentó muestran que en 2019 el dólar en Uruguay aumentó 8,3%; en Brasil 6,2%; en Nueva Zelanda 2,6%; en Sudáfrica 2,2%; y en Australia 1,9%. Alineado a esto, repasó que el tipo de cambio real (que refleja el poder adquisitivo de una moneda frente a otra) mejoró 3% en promedio frente a los socios regionales y extra región desde fines de 2018, mientras que ganó 2% frente a los competidores.

“No es casualidad que la moneda uruguaya sea la que más se depreció después de la de Argentina”, sostuvo defendiendo la política cambiaria del BCU, que acompaña las tendencias globales del dólar con intervenciones que mitiguen saltos bruscos.

Respecto al vecino, Graña sostuvo que “es un país en crisis” y por ende no es referencia para compararse, porque “nadie quiere tener una evolución del tipo de cambio” como Argentina. En ese sentido, afirmó: “Depreciar el peso como Argentina es un profundo error”.

El presidente del BCU indicó que para medir la competitividad se debe atender la inflación como “variable clave”, y otros factores como la incorporación de tecnología (impulsa la productividad) o la inserción internacional.

Varias veces, Graña repitió que la evolución del dólar es “adecuada” y defendió el régimen cambiario flotante, que expresó es “una bendición”. Pese a esto, aclaró que “no quiere decir que dejemos (al dólar) hundirse o volar como un cohete”, es decir que se seguirá interviniendo, en un “rol contracíclico” que toma el BCU.

Al ser preguntado sobre la evolución de la inflación, que se mantiene fuera del rango meta del BCU -entre 3% y 7%- hace un año, Graña señaló que esa afectación luego de varios meses alineada al objetivo fue producto de “shocks” como la sequía (que aumentó precios de frutas y verduras) y la evolución al alza del tipo de cambio (que impacta en los bienes transables).

Mencionó que la “nominalización” (ajustes sin tener en cuenta la inflación) de los aumentos en los Consejos de Salarios y la no incorporación de subas “indexadas” a la inflación pasada, ayudarán en el futuro a bajar la inflación. Es que los ajustes anteriores por inflación pasada, todavía “juegan su partido” y son parte de los “mecanismos inerciales” que impactan en la evolución de los precios.

Igualmente, dijo que “podemos ser optimistas con una desaceleración de la inflación”, y aclaró que “las decisiones de inversión, consumo, ahorro y empleo no pasan” por si los precios están o no un punto arriba de la meta.

En tanto, Astori indicó que “en los próximos meses es esperable que (la inflación) esté fuera del rango pero cerca del techo” del objetivo, y resaltó que los actuales niveles “son bajos para Uruguay respecto a su historia”.

Acerca del comportamiento de la economía local, Graña aseguró que seguirá “creciendo y mostrando resiliencias respecto de la región y la economía mundial”. Al analizar el contexto exterior, dijo que “la región tiene problemas”, con un Brasil que posee “una proyección de crecimiento modesta”, que se suma a la crisis en Argentina. “Cada vez hay un mayor peso de los factores políticos en la inestabilidad de los mercados” globales, lo que impacta en los emergentes, sostuvo.

Todo esto “genera un círculo nada positivo” en el plano externo para Uruguay, dado que “ningún país es inmune a un ciclo global” de estas características. Así se explica el enlentecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y sus derivaciones en una caída del empleo.

Ante la prensa, Astori respondió que le “parece mejor un instrumento” flexible como el tope de endeudamiento y no incorporar una regla fiscal.

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