ESTRATEGIA OFICIAL

¿Qué va a hacer el gobierno con el manejo de la deuda?

Creció en el primer trimestre en relación al tamaño de la economía.

Danilo Astori, ministro de Economía y Finanzas. Foto: Fernando Ponzetto
El ministerio que comanda Astori tiene la estrategia a seguir para administrar el endeudamiento público en este año. Foto: Fernando Ponzetto

El endeudamiento del gobierno central volvió a aumentar en el inicio del año (ya lo había hecho en el último trimestre de 2018) y es un indicador al que los candidatos que compiten por la Presidencia de la República le prestan atención para saber cuán libres o atados de manos estarán a la hora de elaborar el Presupuesto quinquenal.

Ahora, para tener (o no) margen de maniobra en el próximo período es clave lo que haga el actual gobierno en su estrategia de endeudamiento en lo queda del año.

Eso está esbozado en el informe que acompaña la Rendición de Cuentas.

La situación.

La deuda se utiliza básicamente para financiar el déficit fiscal (es decir lo que queda por pagar en el Estado después de restarle los ingresos al gasto) y para inversiones.

Al cierre de marzo la deuda bruta alcanzaba al 61,81% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando a fin de diciembre de 2018 era de 59,94% del PIB y a fin de septiembre de 59,16%. Ahora, el endeudamiento neto (a la deuda se le descuentan las reservas que tiene el Estado) alcanzaba a fin de marzo era 50,11% del PIB, cuando a fin de 2018 alcanzaba a 49,42% del Producto y tres meses antes a 48,15% del PIB.

Para reducir ese stock de deuda es clave que el Estado tenga superávit primario (es decir que al restarle los ingresos al gasto quede dinero, sin contar los pagos que haya que hacer de intereses de deuda). Como eso no ocurre (hay déficit primario de 0,2% del PIB en 12 meses a mayo), lo que queda es administrarla para que genere la menor carga posible y además mitigar los riesgos.

En ese sentido, el gobierno tiene “plata en la caja”, esto es liquidez para enfrentar pagos de vencimientos de deuda sin tener que acudir al mercado. “A fin de mayo, los activos líquidos del gobierno central eran de US$ 2.364 millones. A ello se le suma las líneas de crédito con cuatro instituciones multilaterales (de rápido desembolso) por un monto de aproximadamente US$ 2.425 millones”, indicó el gobierno.

“En tanto, el servicio de deuda (amortizaciones e intereses) de los 12 meses subsiguientes a mayo del 2019 ascendía aproximadamente a US$ 2.719 millones”, agregó.

“Esta política de pre-financiamiento de servicio de deuda de corto plazo actúa como un seguro ante la volatilidad de los mercados, permitiendo a la República acceder a los mismos sin urgencias y en los momentos que considera más propicios”, explicó el informe. Es decir, se puede estar hasta 12 meses sin emitir deuda.

Estrategia.

El gobierno debe seguir emitiendo deuda y su estrategia tiene dos ámbitos: el local y el global.

En el mercado local el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) señaló en el informe que acompaña la Rendición que continuará con “emisiones en Unidades Indexadas (UI) -siguen a la inflación- y Unidades Previsionales (UP) -siguen al Índice Medio de Salarios Nominales-” y “en particular” buscará “profundizar la liquidez del mercado en UP” ya sea mediante emisiones “recurrentes” en esa moneda como “propiciando” la emisión de “instrumentos financieros” en esa unidad por parte de otros actores del “sector público”.

MEF: colocó deuda en Unidades Indexadas y recibió buena demanda. Foto: D. Borrelli
Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Darwin Borrelli.

También quiere desarrollar emisiones en pesos nominales (sin ajuste por precios o salarios como la UI o la UP), pero advirtió que lo hará “a tasas fiscalmente sostenibles”, es decir no pagando cualquier tasa de interés.

Además, va a ofrecer a los inversores la posibilidad de comprar los títulos de deuda locales “entregando en canje otros instrumentos domésticos del gobierno próximos a vencer”, explicó.

Como forma de ampliar la base de quienes pueden comprar los títulos locales (generalmente AFAP, bancos y aseguradoras), el MEF va a “propiciar un acceso más fácil de los inversionistas extranjeros al mercado local a través de instrumentos de mercado y de custodia (de los valores)”, afirmó.

A nivel de los mercados internacionales, el gobierno “buscará ampliar los vínculos con potenciales inversores de Asia, ya sea para fomentar su participación en emisiones globales en dólares, o a través de emisiones en los mercados asiáticos, incluyendo Japón”.

De hecho, en el pasado Uruguay ha emitido deuda en yenes en el mercado nipón.

Previo a operación con BM, el 3% de la deuda del gobierno estaba en yenes. Foto: AFP
Yenes. Foto: AFP

Otro aspecto que quiere continuar el MEF es el de avanzar “en la conversión a moneda local de préstamos multilaterales en dólares, en la medida que las condiciones de mercado” lo posibiliten. Esto permite desdolarizar la deuda.

Adicionalmente, pretende “continuar diversificando una parte del sub-portafolio de deuda de mercado en dólares a otras monedas (incluyendo pesos y otras monedas extranjeras”. Esto tiene el mismo objetivo que lo anterior, “reducir la exposición cambiario y optimizar el pago total esperado de intereses”, añadió.

A su vez, piensa en “implementar operaciones de cobertura financiera para mitigar el impacto sobre la deuda pública de shocks externos, mediante el uso de productos derivados y otros instrumentos”.

Y, en algo que abarca tanto al mercado local como al global, el MEF va a “realizar operaciones de manejo de pasivos” que “permitan mejorar el perfil de amortizaciones y darle profundidad a los puntos de referencia para inversores que participan en dichos mercados”. Esto implica realizar recompra de títulos ya emitidos, canje de deuda de corto plazo en manos de inversores por reaperturas de títulos a largo plazo.

Deuda larga y mitad en pesos

Según el informe oficial, “la madurez promedio del portafolio de deuda es de aproximadamente 14 años, mientras que el porcentaje de deuda que vence en los próximos 12 meses se ubica en 2,7% del total. El 95% del total de deuda se encuentra contraída a tasa fija, lo cual mitiga la exposición al riesgo de alza en la tasa de interés internacional”. Por otro lado, “en lo que respecta a la composición por monedas, aproximadamente el 46% del portafolio total de deuda se encontraba denominado en moneda nacional al final del primer trimestre de 2019” indicó y destacó: “los avances en materia de composición del endeudamiento por moneda han permitido amortiguar el impacto de las fluctuaciones” del dólar en la relación deuda/PIB.

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