ANTICIPARSE AL REBOTE

Gobierno prevé un "golpe de timón" comercial de Brasil

Aprovecharlo para negociar acuerdos a través del Mercosur es la clave.

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Temer, en la foto junto a Vázquez, asumió la presidencia en agosto del año pasado. Foto: mrree.gub.uy

En mayo de 2010, cuando transitaba los primeros meses de su presidencia, José Mujica dijo una de las tantas frases con las que más tarde se recordaría a su gobierno: Uruguay debía "viajar en el estribo" de Brasil. Poco antes,The Economist había sacado su famosa tapa en la que el Cristo Redentor ascendía hacia el cielo carioca. "Brasil despega", tituló en aquella oportunidad la revista británica.

Mucha agua corrió bajo el puente desde aquel momento en que se auguraba un futuro próspero para el gigante latinoamericano. Luiz Inácio Lula da Silva —el mandatario norteño junto al que Mujica hablaba de estribos en 2010— fue condenado la semana pasada a nueve años de prisión por corrupción. Quien lo siguió en el cargo, Dilma Rousseff, fue apartada de la presidencia el año pasado tras un proceso de impeachment. Michel Temer —vice de Dilma y quien tomó las riendas del país tras su destitución— hace malabares para no correr la misma suerte que su antecesora.

La situación por la que atraviesa el país vecino fue el foco de la visita que el próximo embajador uruguayo en Brasil, Gustavo Vanerio, realizó a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado el jueves pasado. Durante su comparecencia, el diplomático hizo mención a qué actitud comercial tendrá la administración del mayor país sudamericano y uno de los principales socios de Uruguay (que el año pasado exportó productos por más de US$ 1.322 millones a ese destino, el segundo en importancia solo detrás de China).

"Si tuviera que apostar sobre cuál va a ser la actitud de Brasil en los próximos meses en materia de negociaciones comerciales internacionales, apostaría a que va a dar un golpe de timón, porque hoy está emergiendo como un gran exportador de productos agrícolas", sostuvo Vanerio.

El embajador designado agregó que arriba del 42% de las exportaciones brasileñas son agrícolas, por lo que le urge abrir más mercados en momentos, además, en que "está perdiendo espacio preferencial en este tipo de productos" frente a competidores como Australia y Nueva Zelanda. Menos del 19% del comercio brasileño al exterior posee preferencias, además de que no cuenta con acuerdos con sus principales compradores, dijo citando estimaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

"Allí hay un elemento importante que Uruguay tiene que anticipar, saber aprovechar y, quizás, alimentar un poco también", dijo Vanerio según la versión taquigráfica.

Esto ocurre en momentos en que la Unión Europea (UE) y el Mercosur siguen tratando de concretar un tratado de libre comercio (TLC) para el cual una de las mayores piedras en el zapato es la inclusión de los productos agrícolas. En el viejo continente, países fuertes en esta actividad —como Francia— se resisten a quitar aranceles, bajo el argumento de que dañaría a sus productores.

Para el director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, "hay una voluntad política muy fuerte" para cerrar este acuerdo tanto de Argentina como de Brasil. A cambio, ambos países "tienen que ceder en el sector industrial, que es una de las razones que había afectado la demora en esta negociación", indicó.

Por su parte, el senior manager de PwC Uruguay, Marcos Soto, señaló que Brasil ha sido un país "históricamente cerrado" que hoy "ve necesidades de abrirse al mundo porque el mercado interno se ha caído y porque tiene excedentes de producción que debe colocar".

Para el experto, "Uruguay debería colaborar con firmeza para que esto realmente se produzca" para, de esta manera, superar de una vez por todas los "problemas de funcionamiento" que han aquejado al Mercosur desde su creación. El bloque, añadió, "ha sido incapaz de obtener acuerdos de alcance significativo con terceros países o terceros bloques".

Si el Mercosur continúa como hasta ahora —"en estado vegetativo y cada vez aislándose más", describió Soto— al mismo tiempo que otros bloques y países negocian y acuerdan, Uruguay sufrirá las consecuencias. "Que sus competidores coloquen su producción de forma más eficiente implica que nuestra producción se va a ver encarecida a la hora de colocarse en el exterior", dijo. Esto impacta en el trabajo de los uruguayos, en el nivel de actividad y, por último, en el desarrollo del país, enumeró Soto. "Puede afectarnos nuestro día a día", resumió.

Futuro.

El escenario está marcado por el desconcierto que genera la situación norteña. "Estamos atravesando una etapa de gran incertidumbre, y por lo tanto cualquier manifestación o intención de delegados del gobierno brasileño lo recibo con gran escepticismo", dijo Soto.

En tanto, Bartesaghi expresó que —más allá de las definiciones que resta tomar de cara a un TLC entre Europa y el Mercosur al otro lado del Atlántico— el cierre de estas negociaciones sería en el segundo semestre de 2017. Si Temer cae, dijo, la inestabilidad política se verá incrementada. "Nos puede afectar porque el liderazgo de Argentina no sustituye al de Brasil, que sigue siendo el gran mercado de la región", sostuvo.

Vanerio, el futuro embajador, coincidió en el diagnóstico: "lo que va a pasar en Brasil en los próximos meses es un signo de interrogación".

Brasil "ya está tocando piso".

En el Parlamento, Vanerio mencionó que Uruguay tiene un "déficit comercial persistente" con Brasil desde 2001, que está "conectado, seguramente, con el poco crecimiento brasileño de los últimos años". Si se considera el origen de las importaciones, dijo el diplomático, Uruguay ocupa el lugar 25. "Hay una asimetría muy fuerte entre el lugar que ocupa Brasil para las exportaciones uruguayas y el que ocupa nuestro país en el ranking brasileño", dijo el próximo embajador. "Deberíamos estar mejor posicionados y para ello debemos estar atentos y anticiparnos a lo que va a pasar en Brasil, que seguramente ya está tocando piso, por lo que su economía va a rebotar hacia arriba. Creo que Uruguay debe tratar de aprovechar esa situación", manifestó.

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