EL BANCO BBVA LO HIZO

El gran hito que se dio en Uruguay con la primera emisión de un “bono sostenible”

El bono pagará una tasa variable Libor, el índice de referencia de Londres usado habitualmente a la hora de definir tasas variables en operaciones financieras.

Alberto Charro, presidente ejecutivo del BBVA Uruguay, se refirió al hito de emitir el primer bono sostenible en el mercado local. Foto: Darwin Borrelli
Alberto Charro, presidente ejecutivo del BBVA Uruguay, se refirió al hito de emitir el primer bono sostenible en el mercado local. Foto: Darwin Borrelli

La filial del banco español BBVA en Uruguay anunció ayer la emisión de su primer bono sostenible en el mercado financiero uruguayo a 10 años y por un monto de hasta US$ 15 millones. El bono pagará una tasa variable Libor, el índice de referencia de Londres usado habitualmente a la hora de definir tasas variables en operaciones financieras.

La operación recibió el asesoramiento de BID Invest y fue estructurado de tal forma que buscará financiar en un 40% a proyectos comprometidos con temas ambientales como eficiencia energética, transporte, agricultura y construcción sostenible. El otro 40% estará destinado a financiar proyectos con foco en lo social, como el fomento a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), la disminución de la brecha de género y el apoyo a jóvenes emprendedores. El restante 20% podrá asignarse de forma discrecional a cualquiera de los dos sectores.

En entrevista con El País, Alberto Charro, presidente ejecutivo de BBVA en Uruguay y Gema Sacristán, directora general de Negocio de BID Invest, explicaron los detalles del producto y señalaron que Uruguay tiene una oportunidad en las denominadas finanzas sostenibles. Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

-Las finanzas sostenibles están adquiriendo cada vez mayor relevancia en el mercado de capitales global, ¿qué significa para BBVA Uruguay la emisión de este primer bono sostenible en el mercado uruguayo?

-Alberto Charro (AC): Sí, están adquiriendo cada vez mayor relevancia porque se está cerrando el círculo de la concientización de estos temas y creo que también han venido a tomar más peso con el impacto del COVID-19. Los temas de sostenibilidad estaban quizás solo enfocados en la parte ambiental y no tanto en lo social. Ahora los consumidores empiezan a demandar lo sostenible, los (organismos) multilaterales empiezan a poner el tema cada vez más en la mesa y a su vez los inversores están demandando más productos sostenibles. Es una nueva clase de activos y eso es muy relevante. Para BBVA una de las estrategias es la sostenibilidad, con lo cual este es un hito muy importante porque aunque la emisión no sea muy grande estamos abriendo el mercado y eso para nosotros es de enorme relevancia, porque nos da un sello de calidad que indica que una parte de nuestros activos son sostenibles.

-¿Emitir un bono sostenible exige mayor transparencia para lograr la confianza de los inversores?

-AC: Sí. Gran parte de la importancia de este bono es la transparencia que otorga porque hay que “desnudar” más el balance y explicarle a inversores y stakeholders que realmente todos nuestros procesos y donde definitivamente llegará el dinero al final de la cadena es la sostenibilidad. Esto nos permite pasar de tener a la sostenibilidad como un tema comercial o de marketing a realmente tener una demostración transparente de que definitivamente nosotros estamos apoyando y financiando lo sostenible. Tener un bono sostenible es una pesadilla en el sentido de que es mucho más complejo y más costoso que uno común, a pesar de que hemos tenido la ventaja de que BID Invest nos ha ayudado mucho y nos ha dado recursos muy valiosos. El hecho de tener un bono sostenible te da otras ventajas. Requiere de muchísima transparencia, hay una auditoría muy grande detrás y te obliga a transparentar mucho más la forma de trabajo, no solo en cuanto a que los proyectos sean sostenibles sino en todo el proceso.

-¿Cuál fue la evaluación que realizaron del mercado uruguayo en términos de la demanda de este tipo de productos?

-AC: Antes de este bono en BBVA ya llevamos tiempo trabajando en la financiación sostenible con productos que hemos lanzado en vehículos eléctricos, estufas eficientes, paneles solares, entre otros, entonces el mercado lo ha ido entendiendo. Tenemos por un lado los clientes particulares y por otro lado, las empresas. El consumidor uruguayo sí está concientizado de la necesidad de la movida sostenible pero creo que lo más importante son las instituciones públicas y las empresas porque tienen más volumen y un “efecto llamador” en la población. Creo que el camino que está haciendo el gobierno de ir transformando Uruguay Natural de una marca turística a un sello de calidad y sostenibilidad para los productos que se exportan es un paso muy importante. Hacer que las empresas, sus procesos y productos sean sostenibles, eso mejora los mercados. Estamos en contacto con la administración promoviendo que se cree un documento que nos permita vender de forma sencilla a Uruguay como un país sostenible, porque eso es muy importante a la hora de que los inversores decidan ubicarse en un sitio o en otro.

-Durante la presentación del bono afirmó que Uruguay tiene una oportunidad para sobresalir en la región en términos de financiación sostenible. ¿Qué aspectos del país la llevan a pensar eso y cómo debería aprovecharse esa oportunidad?

-Gema Sacristán (GS): Uruguay tiene compromisos en las agendas de desarrollo mundiales y ha sido uno de los 10 países de América Latina que se ha comprometido a ser carbono neutral, es decir, a descarbonizar la economía. Uruguay ya es un referente junto con Costa Rica en transición energética y ahora va a haber una oportunidad en el transporte masivo eléctrico, sumado a la agricultura sostenible. Con lo cual hay un compromiso ambicioso que tiene que cumplir y hay un gran compromiso institucional por lograrlo. Las tres grandes agendas del mundo son la transición digital, la transición a una economía baja en carbono y la inclusión social a nivel de las economías. Uruguay ya se ha posicionado ahí, además fue considerado recientemente como el país emergente más atractivo para invertir, según JP Morgan. Ahí tiene una oportunidad de atraer inversión. Es un país atractivo para invertir de forma sostenible pero el único gran tema en Uruguay es que todavía los mercados de capitales están poco desarrollados, por lo que hay que poner un énfasis importante en eso para que cada vez haya más emisiones.

Aclaración: una versión previa de esta nota hacía referencia a un bono verde. Sin embargo, la denominación correcta es bono sostenible. A nuestros lectores y los involucrados pedimos las disculpas del caso.

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