Informe del ente tras las críticas

¿Hay más o menos cortes de energía que antes?

Según datos que divulgó UTE, se mantienen estables en la última década; en 2018 podrían bajar.

Debate: último ajuste tarifario reveló diferencias entre UTE y MEF. Foto: G. Pérez
 Foto: Gerardo Pérez

Los cortes de luz "son algo inevitable en cualquier sistema eléctrico a nivel mundial" según UTE, pero la situación en Uruguay ha variado: "Hace algunos años eran un problema casi diario para los uruguayos. No existía casa donde no hubiera velas para afrontar un repentino apagón o restricciones programadas. Desde hace un tiempo esto ha pasado a ser algo que no entra dentro de las previsiones, por eso genera una entendible molestia".

Ayer el ente divulgó datos sobre el tiempo y la frecuencia de las interrupciones del servicio —en un escenario de "normalidad", sin incluir temporales o inundaciones que son tomadas como eventos excepcionales— para defender la posición que lo ocurrido este año no es diferente al pasado, como también remarcó en sus últimas apariciones el presidente de la empresa, Gonzalo Casaravilla.

"No hay ninguna situación diferente a la esperable para lo que es un sistema eléctrico como el de Uruguay" y los cortes cobran relevancia porque "no estábamos acostumbrados a que sean noticia", dijo Casaravilla entrevistado en Océano FM la semana pasada.

Las consultas surgieron tras un apagón a principios de mes que afectó a unos 45.000 clientes de UTE en los barrios Palermo, Parque Rodó, Punta Carretas, y parte de Pocitos —quienes sufrieron un corte por más de 10 horas serán compensados, y aquellos que estuvieron un día sin luz se les descontará entre $ 500 y $ 600—.

Según la información divulgada, en 2006 los usuarios de UTE sufrieron en promedio siete cortes de luz que sumaron una interrupción de poco más de 10 horas, mientras que el año pasado los cortes del servicio en promedio fueron también siete y 12 las horas acumuladas sin luz.

Si bien los números muestran una estabilidad y no una mejora como dice UTE, una salvedad es que en los últimos años se avanzó en la electrificación de zonas rurales donde por distancia y otros factores resulta más dificultoso corregir el servicio ante cualquier falla.

El socio de la consultora SEG Ingeniería —especializada en temas energéticos—, Ernesto Elenter, dijo a El País que la frecuencia promedio de cortes estaba "bastante estable en torno a cinco por año" según los datos de la Unidad Reguladora de los Servicios de Energía y Agua (Ursea) hasta 2015. Esto incluye "interrupciones cortas, de un segundo que se va la luz y volvió, donde se puede desprogramar algún reloj", indicó.

Si se proyectan los datos de los siete primeros meses de 2018 se llega a que en el año habrá una frecuencia promedio de cuatro cortes de luz que acumularán unas ocho horas. De concretarse, ahora sí se estaría por debajo de los valores de años anteriores, aunque UTE aclaró que "el promedio a fin de año puede ser algo mayor porque quedan casi dos meses de invierno y en las últimas semanas han mostrado un leve incremento los tiempos de corte".

En base a estos números, la empresa estatal subrayó que "los cortes de servicio en este año no se han apartado de lo que ha sido común en los años anteriores, tanto en tiempo como en frecuencia". "No es excusa ni significa minimizar el problema. Es solo tratar de situarlo en sus justos términos", concluyó en el comunicado.

Elenter consideró "saludable que UTE tenga una política de apertura" de esta información. También mencionó que hasta 2015 (última publicación hecha por la Ursea) seguía "estable la cantidad de compensaciones" que paga el ente por fallas del servicio, un dato que aporta más precisión sobre los inconvenientes en el suministro que el promedio de cortes de luz para todo el país.

UTE reconoció esto último —"algunos (clientes) tuvieron más cortes y sufrieron más horas de apagón y otros menos"— y explicitó que el tiempo de corte promedio en el año es cinco veces mayor en el interior rural que en las ciudades, y que la frecuencia de las interrupciones es tres veces más.

Según datos de un informe de SEG Ingeniería del año pasado, en 2015 hubo casi 180.000 usuarios de UTE que fueron compensados por un monto de $ 88,6 millones por fallas del servicio, aunque "muchas veces la gente ni se entera porque aparece como un ítem negativo en la factura de electricidad y no lo entiende", señaló Elenter.

Según la normativa vigente, la Ursea determina ciertos estándares que UTE tiene que cumplir y sino debe resarcir al cliente: en las zonas urbanas son 10 horas como máximo de corte del suministro y hasta 16 horas acumuladas en el año, y en el interior rural hasta 14 horas de interrupción continuada y 77 horas anuales sin luz.

El presidente de la Ursea, César Falcón, informó en el Parlamento la semana pasada que desde 2006 UTE viene totalizando unas 60.000 compensaciones a clientes por semestre.

Comparación regional.

El informe de SEG Ingeniería del año pasado, tomaba datos de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER) sobre nueve países de América Latina y el Caribe —que sumaban 94 empresas de suministro eléctrico— y ubicaba a Uruguay por debajo del promedio en frecuencia y tiempo medio del corte del servicio.

Según los registros de 2015, en la región el promedio daba unas 12 interrupciones al año que significaban más de 16 horas y media sin luz, mientras que en Uruguay el tiempo acumulado por los cortes de luz era la mitad (9,3 horas) y la frecuencia casi tres veces menos (4,9 horas). "Concluimos que la calidad del servicio de UTE comparativamente es buena", sostuvo Elenter.

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