RAFAEL ROFMAN

"Hoy, que alguien se jubile a los 60 años es ridículo"

El economista y PhD en Demografía es Líder de Programa en el Banco Mundial (BM), supervisando los proyectos de Salud, Protección Social, Educación, Pobreza y Empleo en Argentina, Paraguay y Uruguay. Junto a Ignacio Apella del BM y Verónica Amarante de la Cepal escribieron sobre el cambio demográfico y sus desafíos.

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"Hace falta una discusión de Uruguay, de aquí a 80 años", dijo. Foto: F. Flores.

En entrevista con El País, dijo que a largo plazo el desafío de Uruguay es que tendrá más consumidores que productores y eso atenta contra el crecimiento económico. Lograr que más mujeres ingresen al mercado laboral, que las personas posterguen su edad de retiro y elevar la productividad son las soluciones propuestas.

—Hoy se presenta el libro "Cambio demográfico y desafíos económicos y sociales en el Uruguay del siglo XXI", ¿cuáles son los cambios y qué efectos económicos tienen?

—Uruguay vive una dinámica de cambio demográfico, que no es distinta a la de muchos otros países, con algunas particularidades porque es más lenta. Es lo que llamamos envejecimiento. Pasa por dos razones: la gente se muere menos y tiene la cantidad de chicos que quiere tener y no más. Esos dos aspectos, son indicadores de desarrollo social de un país. Por eso es buenísimo que ocurra este cambio demográfico.

—Es bueno desde el punto de vista social.

—Si es buenísimo no puede ser un problema, es una bendición. El problema es cómo adaptás las instituciones y las reglas que tenés para un contexto distinto. Se genera, en un proceso muy lento, un aumento en la cantidad de adultos mayores respecto de adultos jóvenes. Eso hace que haya más consumidores que productores y obviamente eso para cualquier sociedad es un desafío muy importante. Hoy Uruguay está en un proceso particular que es el bono demográfico. Esto es, que por un cierto período, la población total en edad de trabajar es más alta que nunca. Es una oportunidad, porque es el momento en que tengo más productores que consumidores, más que nunca antes y más que nunca después.

—¿Cómo se actúa sobre ese desafío de largo plazo?

—Algunas soluciones tienen que ver con aumentar la tasa de actividad de la población. Uruguay hoy día tendría que aumentar la tasa de actividad de las mujeres por ejemplo. Eso tiene que ver con la educación, pero también con el Sistema de Cuidados, el mercado de trabajo y algunas otras que conlleven a más actividad de las mujeres en el mercado de trabajo. Otras tienen que ver con cómo hacer que los adultos mayores sigan trabajando y no se retiren "muy jóvenes", eso si se hace en forma muy brusca implica subir la edad jubilatoria (mínima, hoy en 60 años), pero no funciona muy bien.

—¿Por qué?

—Porque tratar de subirla por ley trae un nivel de conflicto tan alto, que genera más perjuicios que beneficios. En cambio se pueden dar incentivos a que la gente no se vaya del mercado de trabajo, tratar de que la gente tenga niveles de productividad más altos a edades mayores para que le convenga seguir trabajando.

—Eso tiene un costo también.

—Hay un punto en el libro que es decir "acá tenemos proyecciones hasta 2100". La idea de hablar de 2100 no es porque queremos pronosticar qué va a pasar en 2100, tiene que ver con decir "entendamos cómo es el largo plazo de verdad". Cuando te ponés a hablar de 2030, te enredás en que digan "ah pero ustedes están proponiendo que el año que viene…". No creo que en 2100 la edad jubilatoria en Uruguay sea de 60 años, no tiene sentido. No tiene por qué haber una ley que lo cambie, la sociedad tiene que cambiarlo. Lentamente ha venido aumentando la edad media a la que la gente se retira. Acá la discusión no es, qué hay que hacer con el sistema de pensiones la semana que viene, eso sería suicida, no vas a conseguir hacer reformas de fondo de nada.

—¿Entonces por dónde ir?

—Lo que acá hace falta es una discusión de cuál es el modelo de Uruguay de aquí a 80 años, no para que quede definido y ya está, sino para entender hacia dónde va. Es muy claro que Uruguay envejece, es muy claro que cada vez va a haber menos adultos jóvenes en edad de trabajar. Parte de la respuesta tiene que ver con el mercado de trabajo: más mujeres trabajando, más adultos mayores trabajando. Pero, hicimos una simulación, aun suponiendo que las mujeres se vuelcan al mercado de trabajo como en Suecia y que la edad jubilatoria se corre sola, igual cae la proporción de jóvenes activos. La única respuesta consistente y sostenible en el tiempo es aumentar la productividad de la economía. Eso se logra si y solo si a través de tres canales posibles: uno es aumentar el capital humano (básicamente la educación de la gente), otro es aumentar el capital físico (maquinaria) y el tercero es la tecnología, la productividad total de los factores. Cuando uno ve a Uruguay, aun en la última época de mucha bonanza, los niveles de ahorro e inversión y de calidad de inversión que hay en capital humano y capital físico, son muy bajos. El gasto en educación es bajo, pero además es de mala calidad. Uruguay genera más jóvenes que abandonaron Secundaria que ingenieros (es decir jóvenes profesionales de alta productividad). Eso es un horror para el chico y para la sociedad. Del lado de la inversión, el bajo nivel es un problema histórico del Uruguay. Es particularmente serio cuando estás en medio del bono demográfico, que es cuando hay más capacidad para ahorrar e invertir. ¿Qué va a pasar dentro de 40 años cuando además haya muchos viejos que mantener? Lo que mejor ha hecho Uruguay en las últimas dos décadas es la productividad de los factores. En parte por incorporación de tecnología, en parte por la incorporación de las pasteras. Lo que hace falta es sostenerlo en el tiempo y eso tiene que ver con mucho apoyo a la innovación, mucho apoyo a la adopción de tecnologías externas. Esto no se hace por decreto ni se hace el año que viene. Pero, si no se empieza a discutir, a plantear como una visión prioritaria a mediano plazo y qué se hace para ir en esa dirección, después el tiempo pasa y las cosas no ocurren.

—Se ha implementado una ley de jubilación parcial (para trabajar la mitad del horario y cobrar la mitad de la jubilación), pero no ha sido muy utilizada.

—Es el tipo de modelo al cual hay que converger. No estudié la ley en particular. Pero lo que parece central es darle al sistema previsional mucha más flexibilidad. Hoy que alguien se jubile a los 60 años es ridículo. Un modelo que te genera un contexto en el cual te saca de la fuerza de trabajo a los 60 años a tipos que tienen productividad, es suicida. Hay que invitarlo a que se quede, facilitarle que se quede y hay que promover que se quede.

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