Hacia la sociedad simplificada

Idea para bajar obstáculos a la hora de iniciar un negocio

Proyectos de ley con apoyo del gobierno para hacer “fácil” entrada y salida.

Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

Iniciar un negocio, ser emprendedor, puede ser un sueño para muchos uruguayos. Pero, la tasa de emprender en Uruguay es baja en el comparativo regional: de cada 100 personas de entre 18 y 60 años hay 15 que emprendieron según los datos del Global Entrepreneurship Monitor.

Todo el espectro político está de acuerdo en simplificar la normativa para que deje de ser un obstáculo al momento de emprender. En ese sentido el gobierno se mostró conforme en líneas generales con sendos proyectos de ley al respecto (uno elaborado por el presidente de Endeavor, Andrés Cerisola, y presentado por el diputado del Partido Nacional, Rodrigo Goñi y el otro presentado por el diputado del Frente Amplio, Walter De León).

"Debemos apelar a una ley simple, fácil y que los trámites sean rápidos, es decir, que sea rápido entrar y rápido salir", dijo el presidente de la estatal Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), Martín Dibarboure ante la comisión especial de Innovación de Diputados.

Una de las iniciativas es la creación de un nuevo tipo de sociedad comercial (sociedad por acciones simplificadas) con la pretensión de "absorber todo el universo —o parte importante— de las empresas unipersonales porque les va a permitir tener otra estructura formal e institucional, otras perspectivas de crecimiento a futuro —incorporando socios o estructuras— y, además, otra capacidad de acceso al crédito que hoy no tienen".

El titular de la Secretaría de Transformación Productiva y Competitividad (que depende del gabinete ministerial respectivo), Álvaro Ons se mostró —en la comisión— de acuerdo con la necesidad de introducir cambios legales. De todas maneras, puntualizó que "en cuanto al caso particular de las sociedades simplificadas, en alguno de los proyectos de ley —es un comentario muy preliminar— la propuesta excede el ámbito de los nuevos emprendimientos, en tanto es una figura que podría ser adoptada también por empresas existentes". Explicó que "estamos hablando de un cambio profundo en los tipos de sociedades que pueden existir. Quisiéramos evaluar y trabajar internamente para a ver si no sería preferible pensar en restringir las simplificaciones al caso de emprendimientos y evaluar la inclusión de otras flexibilidades, a los efectos de que sea fácil abrir la empresa y cerrarla, así como integrar socios, pero no con un alcance tan general".

Respecto a que uno de los proyectos señala que "este podría ser el tipo societario mayoritario en el futuro", Ons indicó que "no es que tengamos una reacción negativa al respecto, pero eso va más allá de la promoción de emprendimientos y puede dificultar el paso de tener alguna figura societaria que nos simplifique el tema para los emprendimientos específicamente".

Según Ons, a nivel del gobierno "en términos generales, preferiríamos un proyecto más simple, que apuntara realmente a las necesidades de normativa de jerarquía legal, que nos permitiera trabajar rápidamente y tener resultados concretos este año. Este es un tema que ha tenido un desarrollo importante, pero los meses van pasando y podemos estar perdiendo oportunidades".

Sobre las sociedades simplificadas, el diputado Goñi expresó que "el caso de Colombia realmente nos tiene que incentivar a probar esta estructura societaria lo más rápido posible, porque si bien entender y aplicar la ley colombiana llevó 10 años, se han creado 500.000 empresas a través de estas sociedades simplificadas. Más del 85%, casi el 90% de las nuevas empresas han adoptado esta nueva estructura".

Cerisola, autor de uno de los proyectos, explicó que con las sociedades anónimas simplificadas, se pretende "generar un vehículo que no implique que el emprendedor que arranca con un emprendimiento nuevo, antes de empezar a trabajar, deba invertir $ 100.000 o $ 200.000 para obtener una sociedad que, muchas veces, ni siquiera es adecuada para los fines de un emprendimiento, sino que haya un vehículo rápido para tener en funcionamiento y que económicamente sea más viable que tener una sociedad anónima tradicional".

Previamente, el presidente de la ANDE, Dibarboure había señalado ante la comisión que "es necesario trabajar mucho en la formalización. Los emprendedores se quejan de que les cuesta la apertura de la sociedad".

Cerisola apuntó a que "en cuanto a la estructura para emprendedores con mayor nivel de éxito, es muy importante facilitarla. Hoy, los chicos uruguayos pueden decir que quieren ser como Steve Jobs (fundador de Apple), Bill Gates (fundador de Microsoft) o Mark Zuckerberg (fundador de Facebook), pero son modelos muy distantes. Ojalá en dos o tres años digan que quieren ser como los de Pedidos Ya, Scanntech o tantos otros".

"El Ángel" y la gente "con plata"

El director del Centro de Innovación y Emprendimientos de la Universidad ORT, Enrique Topolansky, dijo en la comisión que debería haber mecanismos para fomentar los "inversores ángeles". Topolansky afirmó que "no hay que confundir a estas personas con gente de plata. En nuestro país siempre hubo gente de plata, pero no son inversores ángeles. El inversor ángel se ensucia las manos, ayuda, sabe lo que está haciendo y está dispuesto a tomar riesgos para generar empleo y para generar oportunidades que, de otra manera, no se desarrollarían. Entonces, inversores ángeles hay pocos, y están fuertemente concentrados en el sector de las TIC".

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