INFRAESTRUCTURA

¿Cuál es la importancia de la obra clave que realizará UTE en este período?

La construcción de una línea de alta tensión de 500 kilovatios entre Tacuarembó y Salto, permite mayor flexibilidad para la generación eléctrica y mayor confiabilidad para el sistema.

Líneas de alta tensión dan flexibilidad para la generación de energía y confiabilidad para el sistema eléctrico uruguayo. Foto: Archivo El País
Líneas de alta tensión dan flexibilidad para la generación de energía y confiabilidad para el sistema eléctrico uruguayo. Foto: Archivo El País

Es la obra de infraestructura más relevante que va a encarar UTE en este período y tiene que estar operativa en enero de 2025: el cierre del anillo eléctrico mediante una línea de alta tensión de 500 kilovatios (kv). El proyecto tendrá un costo estimado de entre US$ 235 millones y US$ 260 millones.

La primera línea de alta tensión es la de Salto Grande-Montevideo. Otra línea va de Montevideo al Este. Luego vino la construcción de la línea San Carlos-Melo (de unos 400 kilómetros) para la interconexión eléctrica con Brasil que estuvo a cargo de la argentina Techint, que tuvo varios problemas para llevarla a cabo (con operarios, con sobrecostos y diferencias con UTE). En 2016 UTE licitó la construcción de la línea de 500 kV Melo-Tacuarembó (213 kilómetros) y la misma se inauguró en octubre pasado. Entonces, para cerrar el anillo (y poder alimentar la red por un lado o por otro) se necesita la línea de alta tensión entre Tacuarembó y Salto.

“Es un proyecto que UTE tenía en el plan quinquenal de 2015 y que se pudo realizar una primera etapa, que fue la extensión de las líneas de alta tensión entre Melo y Tacuarembó. Nos quedaba para cerrar el anillo la línea de Tacuarembó-Salto”, señaló en diálogo con El País la presidenta del ente Silvia Emaldi.

No obstante, “por la incorporación y la necesidad de evacuar energía por parte de UPM (en su segunda planta), hay que hacer una bajada de línea de Tacuarembó a Chamberlain y de ahí a Salto. Originalmente iba a ser directa entre Tacuarembó y Salto”, agregó.

Emaldi explicó que son 365 kilómetros de línea de 500 kv, más dos estaciones y “tiene un plazo estimado de 42 meses (de construcción) y tiene que estar operativa en enero de 2025 para evacuar la energía de UPM”.

Pero, más allá de las necesidades de UPM (que termina haciéndose cargo de la bajada de línea hasta Chamberlain) la obra es “importante” por la “confiabilidad que le va a brindar al sistema” eléctrico, dijo en diálogo con El País el gerente de la División Económica Financiera de UTE, Marcos Bazzi.

“Tenemos en el centro del país, una cantidad importante de generadores privados, básicamente eólicos, y allí teníamos algunos riesgos de evacuación de esa energía de no estar haciendo esta obra”, complementó Emaldi.

“También están nuestras centrales de generación hidráulica (sobre el río Negro), es uno de los nodos importantes de generación del país”, añadió.

Hasta 2010 Uruguay tenía tres grandes centros de generación eléctrica: la represa de Salto Grande, las del Río Negro y las centrales térmicas en Montevideo. Pero, con la expansión de eólica, biomasa y solar, la electricidad tiene otros puntos claves.

Líneas de alta tensión dan flexibilidad para la generación de energía y confiabilidad para el sistema. Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

¿Cómo se va a financiar?

La estructura que está para aprobación del directorio es la de un fideicomiso financiero. El fideicomiso “va a tener los activos que se construyan, que van a ser financiados en un 85% con endeudamiento y en 15% con capital”, explicó Bazzi.

“El 15% de capital va a ser puesto por UTE: entre US$ 35 millones y US$ 40 millones que van a estar representados por certificados de participación”, indicó el ejecutivo de UTE. En la parte de deuda “optamos por una estructura mixta: un préstamo de BID Invest (el brazo del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo) en el entorno de entre US$ 100 millones y US$ 110 millones” y una “emisión en el mercado de valores local” por entre US$ 100 millones y US$ 110 millones “destinada básicamente a inversores institucionales, lo que no quiere decir que no puedan ingresar otros inversores a través de corredores de bolsa”, agregó Bazzi.

El funcionario señaló que “el apetito fundamental” por ese tipo de emisión “lo tienen las AFAP, el Banco de Seguros, porque ellos necesitan inversiones a largo plazo. La emisión sería en Unidades Indexadas, con condiciones que se van a definir, a 25 años de plazo, con amortizaciones semestrales que se adecuen con el devenir del proyecto”.

De esa forma, UTE aportará entre US$ 35 millones y US$ 40 millones y el fideicomiso se endeudará por entre US$ 200 millones y US$ 220 millones.

Los “montos no son definitivos porque todavía no está el resultado de la selección (de ofertas), que es el que va a determinar el precio. Tenemos compitiendo a tres empresas, dos de ellas más cercanas en precio”, apuntó Bazzi.

“Los requerimientos que teníamos del BID son que los constructores tuvieran grado inversor y cumplieran con todos los requisitos financieros como para un tipo de obra de estas características. El principal riesgo es el de construcción”, explicó Emaldi.

La obra previa, la línea de 500 kv entre Melo y Tacuarembó (de 213 kilómetros), se hizo mediante leasing operativo por el que la ganadora de la licitación se encargó de la construcción, es dueña del activo por 30 años y recibe un pago mensual ajustado por Índice de Precios del Consumo y variación del dólar de parte de UTE. El ente se encarga de la operación y el mantenimiento de la misma y al termino de los 30 años tiene la opción de comprar el activo o pedir el desmantelamiento.

El cambio en el contrato de UPM
UPM en Finlandia. Foto: Pablo Fernández

Para poder cerrar el anillo eléctrico, bastaría una línea directa entre Tacuarembó y Salto, pero la segunda planta de UPM necesita una línea de alta tensión. La solución fue que la línea “baje” hasta Chamberlain (en el departamento de Tacuarembó a 15 kilómetros de Paso de los Toros).

La necesidad de UPM lleva a que hay que “hacer una bajada de línea de Tacuaremb{o a Chamberlain y de ahì a Salto. Originalmente iba a ser directa. En base al último memorando de entendimiento entre UPM y el gobierno, el costo de ese tramo adicional, estimado en unos US$ 78 millones, lo paga todo UPM. En el acuerdo anterior, solo pagaba US$ 10 millones de esos US$ 78 millones”, explicó la presidenta de UTE.

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