INFORME

Un inesperado elogio y críticas de la OCDE sobre el presupuesto en Uruguay

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) analizó el proceso presupuestal de Uruguay y emitió un informe en que destaca “excelentes resultados” en algunos puntos, pero cuestiona la falta de objetivos claros en prioridades gubernamentales.

Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Fernando Ponzetto
OCDE. El organismo halagó las mejoras en el proceso presupuestario en el Ministerio de Economía y criticó la falta de prioridades. Foto: Fernando Ponzetto

Uruguay es “el único país en el mundo” que tiene un presupuesto de cinco años y es un país que ha realizado “mejoras significativas” en la gestión del presupuesto en la última década, logrando así “excelentes resultados” en términos de estabilidad financiera y previsibilidad de financiamiento para las instituciones de gasto.

Así comienza el informe “Presupuesto en Uruguay: hacia las prácticas modernas de presupuestación”, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que destaca los cambios del proceso presupuestario uruguayo y plantea recomendaciones acerca de cómo medir y evaluar los resultados de las políticas públicas y el gasto.

Según el informe, desde el año 2005 Uruguay ha ejecutado “importantes reformas” en el proceso presupuestario y se lo adjudica sobre todo al liderazgo de la Unidad de Presupuesto Nacional y la Unidad de Evaluación Macroeconómica (ambas ubicadas en el Ministerio de Economía y Finanzas, MEF), así como a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Con el objetivo de modernizar “aún más” el proceso de elaboración del presupuesto, la OCDE propuso una serie de recomendaciones de políticas, en particular en las áreas de alineación del presupuesto con la planificación estratégica a mediano plazo y la medición de resultados.

Entre las principales críticas realizadas por la OCDE está que “en la actualidad, Uruguay no tiene objetivos claros y de alto nivel vinculados a prioridades gubernamentales claramente definidas”. Además considera que “todavía hay espacio para mejorar la definición de los programas, a fin de hacerlos más relevantes para la formulación de políticas”.

Según el organismo, es este punto el que lleva a que las evaluaciones de los resultados no sean del todo exitosas, dado que “las evaluaciones e indicadores solo pueden ser útiles para la formulación de políticas si están vinculados a programas y objetivos relevantes”.

Si bien la OCDE admite que la medición de los resultados es todavía un ejercicio “relativamente nuevo” en Uruguay, señala que es un proceso que requiere un cambio cultural entre los actores clave, lo cual lleva tiempo.

Alinear el presupuesto con la planificación estratégica de mediano plazo es, según la OCDE, uno de los principales desafíos que tiene Uruguay y el resto de los países. “Los planes que no se reflejan en las líneas presupuestarias son meras expresiones de deseos, más que una guía concreta hacia el desarrollo y la inclusión social”, expresa el informe.

Para que Uruguay pueda alinear el presupuesto con las prioridades estratégicas del gobierno, la OCDE propuso cuatro herramientas.

La primera consiste en realizar una planificación estratégica a mediano plazo, en función de las prioridades desarrolladas durante la campaña electoral, aquí los gobiernos deben identificar sus objetivos nacionales. La segunda responde a la programación del presupuesto, acá se deben organizar y estructurar las asignaciones presupuestarias de manera que se correspondan con esos objetivos nacionales.

La tercera herramienta es elaborar un presupuesto “de arriba hacia abajo”, es decir, se debe proporcionar flexibilidad a los responsables del presupuesto para asignar fondos dentro del límite estricto que se les otorga para alcanzar los objetivos acordados.

Y por último, la OCDE propuso elaborar un presupuesto a mediano plazo, es decir, brindar mayor seguridad sobre la disponibilidad de recursos por varios años a los planificadores de políticas; y diseñar objetivos de mediano plazo, con los cuales los recursos deben ser alineados e identificados.

Por otra parte, la OCDE exhorta a que los ministerios uruguayos se aseguren de que sus planes estratégicos sean consistentes con sus áreas de programa y objetivos, hecho que al día de hoy no ocurre, según el organismo. “Los programas deben definirse de manera coherente con los objetivos estratégicos”, menciona.

Por último, la OCDE manifestó que Uruguay debería considerar utilizar revisiones de gastos más estratégicas o enfocadas en políticas para generar un espacio fiscal para nuevos gastos prioritarios.

Retos económicos y fiscales a medio plazo

El informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE), señaló los retos de Uruguay a mediano plazo. Mencionó que si bien el país se ha vuelto más resistente, “no es de ninguna manera inmune a las dificultades regionales” y que los desafíos económicos y sociales que Uruguay enfrenta “no deben minimizarse”.

Como primer desafío económico, el informe destacó la importancia de la calidad del acceso a los mercados internacionales y mencionó que para Uruguay este aspecto “podría ser tanto un riesgo como una oportunidad”, dependiendo de cómo aborde el tema. El segundo desafío mencionado fue el concerniente al gasto público social. Según la OCDE, el fiscal es un “reto importante” para Uruguay. “Las pensiones y los beneficios de jubilación representan el mayor gasto público” y son mayores que el promedio de la OCDE. “El sistema de seguridad social en Uruguay requiere ajustes de parámetros y derechos importantes”, mencionó el informe.

El tercer reto económico surge del aumento de la demanda de obras de infraestructura, para mejorar la competitividad económica y el bienestar social del país. “En particular, el aumento de la producción agrícola impulsa nuevas infraestructuras, y las demandas sociales también requieren infraestructura (educación, seguridad pública)”, agrega el estudio.
Por último, el informe indica que el Banco Central (BCU) “debe asegurar” la estabilidad de precios para que “contribuya a los objetivos del crecimiento económico y empleo”, así como la supervisión del sistema de pagos y financiero, “Por lo tanto, los resultados de las acciones del BCU afectan tanto a su balance general como al sector público en general”, concluyó.

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