PLANIFICANDO EL FUTURO

Inmigración y mujeres: claves para que no baje la actividad

Estudio de OPP proyectó cómo será la participación laboral en el año 2050.

Foto: Fernando Ponzetto
Bajar la diferencia actual de participación laboral entre hombres y mujeres es clave. Foto: F. Ponzetto

Que somos un país envejecido es una percepción general de los uruguayos, pero estudios internacionales han proyectado que aún estamos en la etapa de "bono demográfico" en donde es aconsejable implementar políticas que atiendan ese proceso inevitable y saludable (ya que la gente vive más), que probablemente empiece a complicar al país en torno al 2040.

En ese contexto debe entenderse que aunque falten aún varias décadas, la Dirección de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) desarrolle insumos para pensar políticas que permitan incidir en el escenario previsto para 2050. Se comienza por el diagnóstico con el objetivo de luego detectar las acciones correctas para que "Uruguay transite hacia el desarrollo sostenible en el largo plazo".

Precisamente a eso busca contribuir el estudio "Prospectiva de la participación laboral Uruguay 2050. Escenarios de la oferta laboral bajo diferentes hipótesis demográficas, educativas y de cierre de la brecha de género", que será presentado esta tarde.

Tomando como base un anterior trabajo que identificó distintos escenarios demográficos hacia 2050 en base a tres variables —esperanza de vida, natalidad y migración—, este estudio combina esas potenciales realidades con otros dos indicadores —el nivel educativo y la brecha de género en la participación laboral — para estimar la tasa de actividad de la población de Uruguay dentro de 32 años, que hoy se ubica en 65%.

De la "articulación de las diferentes hipótesis de cada variable considerada" surgen múltiples escenarios posibles de la tasa de actividad en 2050 y los encargados de la investigación eligieron cinco —emigratorio pesimista, tendencial pesimista, tendencial moderado, tendencial optimista y migratorio optimista — por ser los "más probables" o por representar "mínimos y máximos posibles". Aclaran que esas potenciales realidades "no agotan todos los escenarios posibles a partir de las hipótesis trabajadas".

Conclusiones.

Los cinco escenarios presentan como núcleo común "una tendencia demográfica fuerte hacia una caída en el porcentaje de población en los tramos de edad en que la participación laboral es más fuerte, y hacia un aumento en la incidencia de los tramos de edad más avanzada, en los que la participación suele ser más baja". En resumen, demuestran que "la demografía jugará en contra de la participación laboral en las próximas décadas", y dicho efecto "puede intensificarse si se dieran flujos de emigración importantes y se vería suavizado en el caso de que predominaran los flujos de inmigración".

Otro factor relevante es la evolución del nivel educativo promedio de la población, que "aun en el peor de los casos, seguiría mejorando", y que impacta también en la participación de las mujeres en el mercado laboral y por ende reduce la brecha con los hombres (ya que la participación femenina aumenta en función de un mayor nivel de enseñanza).

Entonces, el trabajo de OPP concluye que "la tendencia a la caída en la tasa de actividad a largo plazo, con sus preocupantes consecuencias económicas y financieras, no es inevitable". Esto porque la implementación de políticas "que propicien cambios profundos pero posibles en la sociedad" en materia educativa y de disminución de la brecha de género en la participación laboral" permitirán contrarrestar esa tendencia y que, "al menos por un plazo de 30 años, no se produzcan caídas dramáticas en los niveles de actividad laboral".

Los tres factores y sus hipótesis

Para el factor demográfico se tomaron tres hipótesis: un escenario tendencial que implica "una profundización del envejecimiento", uno con alta emigración con aún más envejecimiento, y otro con alta inmigración en donde se frena algo el proceso de envejecimiento. Para el educativo se trabajó con tres evoluciones posibles (pesimista, tendencial y optimista) hacia 2050 que elaboró la oficina de Cepal en Montevideo para distribuir a la población mayor de 14 años en cuatro niveles excluyentes. El último factor es la brecha de género en la participación laboral, que atiende a la "tendencia sostenida en Uruguay de aumento" de la presencia femenina y por ende la reducción del margen de participación respecto a los hombres, en base a tres hipótesis: que se mantenga igual, que se reduzca moderadamente (30%), y que llegue a niveles similares al de los países escandinavos (disminuya 60%).

Los cinco escenarios hacia el 2050

Emigratorio pesimista.
Aeropuerto de Carrasco. Foto: Archivo El País

La tasa de actividad se mantiene estable al 2050 por edad, sexo y nivel educativo, variando únicamente por los cambios demográficos. Esto implica que "la brecha de género se mantiene constante" y que el nivel educativo promedio mejora a medida que las nuevas generaciones reemplazan a las más viejas. En este escenario la tasa de actividad global muestra una caída desde el 65% actual al 58,8% en 2050. Esto se explica "por el proceso de envejecimiento de la población que acumula más personas en los tramos de edad superiores, y por el saldo migratorio negativo que provoca una caída en la cantidad de personas en las edades de mayor propensión a trabajar" —el mejor nivel educativo "amortigua" este proceso—. La tasa de actividad disminuye para hombres y mujeres en 6,5 puntos porcentuales.

Tendencial pesimista.
Extensión horaria de la Dirección Nacional de Identificación Civil por pasaporte. Foto: Archivo de El País.

Respecto al escenario 1 solo cambia el componente demográfico, ya que se considera la hipótesis tendencial (saldo migratorio cero como promedio hasta 2050), que es "la de mayor probabilidad de ocurrencia". Aquí la estructura de tasas de actividad y la distribución de la población por nivel educativo se mantienen idénticas al escenario 1, pero la tendencia final es "un poco más moderada en los niveles debido a que la proyección de población no tiene el agravante de la emigración". Bajo estos supuestos, la tasa de actividad mantendría "una tendencia creciente hasta 2020, cuando empezaría a caer, pero solo recién entre 2025 y 2030 volvería a los niveles de partida para continuar cayendo hasta alcanzar el nivel de poco más de 61% en 2050, es decir 4 puntos menos que la situación de partida".

Tendencial moderado.
Foto: Pxhere

Este escenario además de la demografía y el nivel educativo agrega la "hipótesis sobre el cierre de la brecha en la participación laboral entre mujeres y hombres con la intención de reflejar el posible efecto de cambios en los componentes culturales, generacionales y de las políticas implementadas" hacia el 2050. Si la diferencia de participación en el trabajo entre hombres y mujeres se reduce un 30% para ese año, la tasa de actividad femenina se incrementará un punto porcentual y la tasa global llegará al 63,7% (un nivel muy similar al actual). La evolución de la tasa de actividad muestra "una tendencia creciente hasta 2025, cuando iniciaría el descenso impulsada por el fuerte proceso de envejecimiento que caracterizará a Uruguay".

Tendencial optimista.
Foto: Flickr

Alcanzar una reducción del 60% de la brecha de género en la participación laboral por tramo de edad y nivel de enseñanza para 2050, supone "un escenario muy optimista" ya que implica que "para el año de referencia objetivo, más del 50% de la población alcanza niveles superiores en términos educativos". Tomando esos supuestos, la tasa de actividad global se incrementa dos puntos porcentuales respecto del escenario 2 y alcanza en 2050 "un nivel superior al de 2015". Estos resultados estarían "dando la pauta de que la forma de amortiguar el proceso de envejecimiento y mantener la tasa de actividad es combinar políticas que mejoren el nivel educativo con otras que transformen aspectos culturales profundos que limitan la vinculación de las mujeres con el mercado laboral".

Inmigratorio optimista.
Obtener la cédula de identidad es un trámite fácil para la mayoría de extranjeros. Foto: F. Ponzetto

La evolución de la brecha de género y del nivel educativo de la población es la misma que en el escenario 4 y la única diferencia está en el escenario demográfico, que "considera la (mayor) inmigración como variable clave". Así se llega al aumento de la tasa de actividad global "más alto de todos los escenarios estimados", ya que alcanza el 66,9% en 2050 (crece 6,4 puntos porcentuales la participación femenina). Esto muestra que el proceso de envejecimiento de Uruguay "no llega a observarse en relación a la participación laboral en el horizonte de 2050, ya que habría sido más que contrarrestado por factores sociales (aumento del nivel educativo que determina más participación laboral de las mujeres); culturales (disminución de la brecha de género en la participación laboral) y demográficos (inmigración)".

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