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El interés argentino por saber cómo hizo Uruguay el canje de deuda de 2003 en plena crisis económica

En Argentina, que anunció una reprogramación de su deuda, crece el interés por saber como hizo Uruguay en 2003 el canje de deuda en plena crisis económica. El exfuncionario Carlos Sténeri es el protagonista.

Carlos Sténeri. Foto: Fernando Ponzetto
Carlos Sténeri. Foto: Fernando Ponzetto

El nombre se repite: Carlos Sténeri, el agente financiero de Uruguay en Estados Unidos durante la crisis de 2002 y director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas entre 2005 y 2010, es consultado insistentemente esta semana en Argentina. 

El gobierno de Mauricio Macri anunció el pasado miércoles 28 de agosto que buscará extender los plazos de la deuda privada y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que tiene Argentina, en momentos en que el país enfrenta una crisis de confianza financiera por el aumento de la tensión política antes de las elecciones de octubre.

El plan, que apunta a prolongar los vencimientos de la deuda de corto plazo, de los bonos bajo legislación local, bajo ley extranjera y el repago de un crédito de US$ 57.000 millones del FMI, fue presentado por el ministro Hernán Lacunza tras días de frenéticas caídas de los activos argentinos.

La iniciativa busca que el próximo gobierno que asumirá en diciembre "pueda desplegar sus políticas sin la restricción de vencimientos de deuda inminentes o demasiado elevadas", dijo Lacunza en aquella ocasión, quien resaltó que los inversores no sufrirían ningún recorte en su capital o intereses.

Los argentinos comparan la situación con lo que hizo Uruguay en 2003 cuando tenía un problema de falta de liquidez para hacer frente a los vencimientos de deuda y realizó un canje para estirar vencimientos sin recortes de capital o intereses.

Ante ello, recurren a un hombre clave en esa ocasión: Sténeri. El diario argentino Clarín le hizo una entrevista.

Carlos Steneri en Clarín
Carlos Sténeri en Clarín, captura de pantalla del sitio web.

Hoy fue el diario La Nación el que acudió a Sténeri para explicar cómo hizo Uruguay en 2003.

Carlos Steneri en La Nación
Carlos Sténeri en La Nación, captura de pantalla del sitio web

¿Qué hizo Uruguay en ese momento?

El año pasado se cumplieron 15 años del canje de deuda en plena crisis económica. En esa ocasión, El País hizo un repaso sobre lo que fue en ese momento la negociación con los acreedores, el FMI y el resultado de la operativa.

"Había un problema, realmente estábamos quebrados. Había un bono que se llamaba previsional que vencía en febrero de 2003, eran US$ 146 millones, lo pagamos y en marzo estábamos muy mal, debajo de las reservas técnicas mínimas de un Banco Central (US$ 462 millones el 19 de marzo de aquel año). Aunque el país tenía voluntad de pagar, tenía incapacidad de pagar si no había un refinanciamiento de los vencimientos porque ya venían en junio y julio", recordó Sténeri en diálogo con El País en 2014, cuando  también había interés en Argentina por conocer la salida uruguaya ya que se aproximaba a un default por una decisión del juez estadounidense Thomas Griesa sobre un grupo de inversores que no adhirió al canje argentino.

"Cada bono que pagamos era rascar la lata. Sabíamos que si había otro vencimiento importante, la realidad de los hechos nos iba a llevar al default", señaló Sténeri a El País en 2017.

Si bien se trató de una operación de canje voluntario, la amenaza de la cesación de pagos estaba latente —"si no nos dan un alivio iremos al default, que no es lo que queremos pero nos obligan", recordó Steneri que se decía a los acreedores—.

"Uruguay intentó de todas maneras hacer un canje voluntario, tratando de hacer la quita lo menor posible, inclusive intentando, que fue lo que  se logró hacer, simplemente refinanciar plazos. Se entendía que con la refinanciación de plazos se salía", añadió.

Uruguay canjeó US$ 4.981 millones, sin quitas, con la misma tasa de interés. Para el 93% que entró, le implicó cobrar cinco años después del plazo original. "Esa operativa de Uruguay generó jurisprudencia", dice Sténeri.

La negociación con los acreedores y con un FMI reacio

Steneri consideró una paradoja que "aparte de a los acreedores debíamos convencer al Fondo Monetario Internacional (FMI)" de que la estrategia decidida era la adecuada. El organismo internacional, clave ya que se le solicitó que financiara la caja inicial a ofrecer a los bonistas, sostenía que era mejor para Uruguay declararse en default y ellos ser árbitros en la negociación con los acreedores.

"Si defaulteábamos la deuda, la corrida bancaria se iba a encender de vuelta. Si habíamos logrado capear un tema tan complejo como la crisis bancaria, una crisis de liquidez y no de insolvencia" era posible resolverla, explica el exfuncionario.

Tras meses de contactos al más alto nivel con los responsables del FMI, se logró convencerlos de la "solución a la uruguaya".

¿Por qué no hubo "fondos buitre" como en Argentina?

Si bien el 93% de los tenedores de bonos de Uruguay entró al canje, hubo un 7% que no lo hizo, igual que le sucedió a Argentina en el canje que comenzó a negociar en 2003 y culminó en 2005. La diferencia es que el canje argentino (que supuso una quita de capital del 75%), el 7% que no entró reclamó el pago del 100% de los bonos y eso le llevó a litigios en Nueva York (jurisdicción bajo la que se emite la mayor parte de la deuda a nivel global) y que fueran denominados "fondos buitre" por el entonces gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Sténeri contó hace un tiempo que estuvo cuando "ellos (por Argentina) anunciaron la operación en la reunión del Banco Mundial en 2003. En el salón de actos, los representantes de los acreedores no lo podían creer. No podían creer lo drástico de la quita, una quita enorme. Y aparte en una posición de 'es esto y es esto', no hay margen de conversación, ni nada".

Una primera diferencia entre el canje de Uruguay en 2003 y el de Argentina en 2005 es la aproximación a los inversores. Argentina fue con un planteo terminante, no había otra opción que el canje con quita.  En Uruguay, se trató "de recoger lo que decían los acreedores, por ejemplo que la refinanciación fuera pareja en los vencimientos cortos y largos, no cambio de moneda, no cambio de jurisdicción" aunque "obviamente respetando los derechos de Uruguay", recordó Sténeri.

Además, "en el canje incluimos cláusulas de salida, donde se penalizaba de alguna manera a los que no entraban, los bonos que no entraban en el canje quedaban subordinados a los bonos nuevos y no podían servir como posición de los bancos", agregó.

Pero, ¿por qué a Uruguay ese 7% que no adhirió al canje, no se transformó en un "buitre" con litigios posteriores? Lo explicó también Sténeri en su momento. "Hubo vencimientos en octubre de 2003 y algún bonista no entró y ese bono se pagó" (el resto había refinanciado ese título a cinco años), afirmó Sténeri.

"El país tenía capacidad de pago, ¿por qué no pagar? No se hizo para favorecer a los acreedores, simplemente era más importante preservar el acceso a los mercados. Gracias a eso, Uruguay pudo hacer desde 2005 en adelante operaciones de manejo de deuda, que le permitió estirar plazos, desdolarizarla", agregó.

Argentina tuvo los llamados fondos "buitre" que compraron la deuda en US$ 0,25 por cada US$ 1, con la expectativa de no entrar al canje y litigar para cobrar US$ 1.

¿Hubo buitres en Uruguay? "Capaz que los hubo, pero cuando se presentaron cobraron. Debe haber habido gente que compró (a US$ 0,65 por cada US$ 1) y no entró al canje" y al vencimiento cobró US$ 1, afirma el exfuncionario.

La negociación más "exótica": los jubilados japoneses

Era mayo de 2003 y Carlos Sténeri emprendió viaje a Japón, donde había un grupo "pequeño en monto" de acreedores de la deuda uruguaya pero "estratégicos para lograr el canje", al que debían adherir un 90% de los tenedores para que la operación se efectivizara. "Era una jurisdicción exótica y los japoneses no podían entender que no iban a cobrar el bono", recuerdó el asesor del gobierno, así como también que si no lograban "convencer a esa gente de que nos apoyara todo lo que habíamos hecho en Estados Unidos y Europa (con otros tenedores) no servía".

Un libro que conmemora los 50 años del Banco Central (BCU) —escrito por Ariel Banda, Julio de Brun, Juan Andrés Moraes y Gabriel Oddone— rememora que el 15 de mayo se realizó la asamblea de bonistas en Tokio y el agente fiscal en el país nipón (el Bank of Tokio-Mitsubishi) le pidió a las autoridades uruguayas que alquilaran un teatro con capacidad para 3.000 personas. "Pocos minutos antes de la hora prefijada para el comienzo, unas pocas decenas de personas comenzaron a tomar asiento, varios de avanzada edad. Cuando se dio comienzo a la asamblea, poco más de 50 personas ocupaban el amplio local, pero hicieron sentir sus protestas ante la oferta", relata el libro y destaca que Sténeri y otros dos representantes del gobierno uruguayo "resistieron estoicamente los reproches". En paralelo a la asamblea, los inversores institucionales de Japón eran seducidos para canjear los bonos, buscando así minimizar la influencia de los pequeños bonistas presentes en la asamblea.

La estrategia surtió efecto y finalmente la reestructura de los bonos Samurai (como se denominó a los títulos que Uruguay emitió bajo la legislación japonesa) fue aprobada por el 98% de los participantes de la asamblea, sumando otro grupo de bonistas al canje. "Fue la última negociación, pero la más importante", analizó el exfuncionario uruguayo.

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