Mayor capacidad de compra

¿Qué inversión hará De Narváez en Uruguay y qué le planteó a Astori?

El empresario prevé comprar más firmas en Uruguay y dialogó con Astori sobre inflación.

Marihuana en farmacias: "Más allá que en la discusión teórica uno pueda estar a favor o en contra, después hay que hacerlo suceder", dijo. Foto: Fernando Ponzetto
Marihuana en farmacias: "Más allá que en la discusión teórica uno pueda estar a favor o en contra, después hay que hacerlo suceder", dijo. Foto: Fernando Ponzetto

La historia se remonta a 1933, cuando Karl Steuer abrió en Praga el primer local de "Te-Ta". Luego fue a Argentina y en 1956 abrió la primera tienda Ta-Ta en Uruguay. Francisco De Narváez Steuer, desde que era un niño venía a veranear al hotel de Solanas del Mar en Punta del Este, pero antes había un paso previo: junto a su abuelo Karl visitaban los locales de Ta-Ta en Montevideo (dos en ese entonces). "Estábamos todo el día recorriendo los locales", recuerda De Narváez, de 65 años de edad, en entrevista con El País. Hasta hoy mantiene esa costumbre, porque el rol de la familia es "hacer preguntas" que surgen de "caminar los locales", dice el actual presidente del grupo De Narváez, propietario en Uruguay de Ta-Ta, Multi Ahorro Hogar, la cadena de farmacias San Roque, Rapsodia, WoOW! y ahora Motociclo.

Sobre sus planes de invertir otros US$ 300 millones en Uruguay, su rol como empresario, las ideas para combatir la inflación que planteó al ministro de Economía, Danilo Astori, la venta de marihuana en farmacias y la política, habló De Narváez, que será uno de los oradores en el America Business Forum el 22 de febrero en el Centro de Convenciones de Punta del Este. Este es un resumen de la entrevista.

—¿Por qué compró el sitio de e-commerce WoOW! y Motociclo?

—Hace más de 60 años que trabajamos en Uruguay y cuando uno mira el largo plazo hacia atrás, se puede imaginar cómo puede ser el largo plazo a futuro. A veces las cosas ondulan un poco, pero los uruguayos y Uruguay son confiables y eso es lo que uno necesita para poder proyectar. Cuando llegamos a Uruguay —trabajamos en otros nueve países—, hablamos del futuro. Vemos futuro en la gente joven, tenemos a Martín (empleado de Ta-Ta), que entró a los 17 años y a los 22 es gerente de un local, haciendo una suplencia. Esa gente joven nos da mucho entusiasmo. En Uruguay hay 1.400.000 hogares y en esos hogares hay un presupuesto acotado, y nosotros que somos y seguiremos siendo comerciantes —en la forma más tradicional que es un local o en la forma más innovadora que es el e-commerce— queremos estar a la vanguardia.

—Mencionó la confiabilidad de Uruguay como un atractivo a la hora de invertir. Eso también se puede encontrar en otros países, ¿qué otras ventajas ve?

—Invertimos en los últimos cinco años cerca de US$ 300 millones y pensamos invertir otro tanto en los próximos. Encontramos una dirigencia que tiene un norte común, claro que hay que administrar conflictos absolutamente lógicos y necesarios. Nos articulamos activamente con el sindicato de comercio, que entendemos que defiende genuinamente los intereses de nuestros colaboradores como nosotros los defendemos, pero es en conjunto, no es en contra, no es antagónico. Vemos en la dirigencia política mucha madurez. Estamos en año electoral y la alternancia (en el poder), que se dará o no, seguramente puede ir un poquito más para un lado o al otro… pero saben que siempre van para adelante.

De Narváez resaltó que la empresa incorpora tecnología y aún así crea 600 empleos al año. Foto: Leonardo Mainé
VEA EL VIDEO. Foto: Leonardo Mainé

—Eso no lo ve en Argentina, por ejemplo.

—He sido funcionario público (fue diputado) y soy muy cauto de no hacer declaraciones fuera de mi país respecto a la Argentina. Pero, respecto a la pregunta: no, dejó de pasar.

—Dice que invertirán US$ 300 millones más en los próximos años, ¿eso es inversión orgánica o seguirán concretando adquisiciones de firmas?

—Es "una mezcla de". Una gran parte va a ser para crecimiento orgánico: tecnología, logística, capacitación de recursos humanos, nuevos locales, mucho en centros de distribución. Si tenemos en Uruguay más de 160 locales y el 20% necesita ser pintado, hay 32 locales que tenés que pintar, entonces es fácil. Si hacés el 20%, le das la vuelta en cinco años y seguís creciendo, entonces no van a ser 32 sino que van a ser 40 locales. Y pintar 40 locales es un montón. Otras inversiones van a ser también por sumar otras empresas. No nos interesa comprar compañías baratas o porque nos parecen simpáticas, compramos compañías porque hacen a la lógica de resolver mejor las necesidades de los uruguayos.

—¿En qué sectores o rubros piensa comprar empresas?

—No lo voy a contestar (se ríe).

—Durante las fiestas tradicionales Ta-Ta ofreció la posibilidad de pagar los alimentos en cuotas, ¿eso responde a una necesidad que han detectado en el bolsillo de los uruguayos?

—Es la primera vez en la historia que se ofrece vender comestibles en cuotas. Esto habla de innovar, porque sentimos que el bolsillo de los uruguayos —lo digo con mucho respeto— está apretado. Nos dio muy buen resultado, hubo mucha satisfacción. Claro que lo vamos a repetir o a extender a otras áreas.

Francisco De Narváez. Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

—Más allá de esas medidas o facilidades, ¿cómo se resuelve el tema del aumento de precios?

—La inflación es muy deteriorante del empleado que cobra un salario, todos los días siente que lo que tiene que adquirir se le escapa. No propiciamos una guerra de precios, pero sí una guerra de costos, para abajo. A la inflación se le gana bajando los precios, no subiéndolos. Al kilo de azúcar logramos bajarlo de $ 45 a $ 34 con una marca propia. Había dos grandes distribuidoras y nos pusimos con una tercera. Si los productos cuestan menos, hay $ 11 más para consumir algo más y ese algo más es un producto adicional que hace precisamente tener menores costos, porque sos más productivo. Menores costos implica más inversión y más inversión implica más confianza. Es un círculo virtuoso. Si por el contrario todos los días aumentás los precios porque pensás que la inflación te gana, te vas a ir quedando con menos clientes, con menos mercadería y un día vas a tener que cerrar. Nosotros vamos para otro lado, buscamos que los clientes tengan más capacidad de comprar.

—Los empresarios suelen criticar los elevados costos que tienen que asumir, como los salariales o energéticos; dicen que atentan contra una baja de precios, ¿cómo se neutraliza eso?

—Escuchamos que en la zona de Punta del Este y Maldonado los consumidores se quejaban por los aumentos de precios que había. Y el argumento que escuchábamos de otros competidores era la logística. ¿Cien kilómetros? No, 100 kilómetros no puede ser 30% de aumento (en el precio). Nosotros mantuvimos los mismos precios y los vamos a mantener porque no hay ninguna razón (para subirlos). Pasa en el mundo que el sector privado le pide al sector público que sea más eficiente, es una dinámica del capitalismo. Claro que el Estado puede ser más eficiente si nosotros también lo somos.

—¿Qué propone usted?

—Pongo el caso de la participación de Uruguay en el Mercosur. El Mercosur fue una gran idea en los años 80, pero está totalmente vencido. ¿El Mercosur va a cerrar un acuerdo con la Unión Europea? Pregúntele al sector agropecuario de Francia qué opina de recibir productos del Mercosur sin aranceles... (Emmanuel) Macron se cae del gobierno mañana. El acuerdo está totalmente desactualizado. Creemos que hay mucho más por hacer. En el caso de Argentina, los certificados de origen lo único que hacen es encarecer el costo de vida del Uruguay, es un corsé que nos estamos poniendo desde el Uruguay para que algunos monopolios u oligopolios se sostengan. Queremos romper con eso. Eso no le hace bien a ninguno de los dos países. En eso la política y los Estados tienen que actuar, nosotros vamos a hacer mucha fuerza para que eso se resuelva.

—En diciembre, en un desayuno en la embajada uruguaya en Buenos Aires donde disertó el ministro Astori, usted le planteó que resulta más barato importar las manzanas de Estados Unidos que de Neuquén, ¿cómo es eso?

—Es absurdo, no cabe en ninguna cabeza que salga más barato comprar manzanas en California que en el valle del Neuquén. Esas son las barreras arancelarias o los intereses oligopólicos que hacen mal. Y así hay una cantidad de productos.

—En esa oportunidad decía que el índice de precios de Ta-Ta era de -0,2% mientras la inflación era 8%. ¿Cuál es el camino para bajar?, ¿qué le planteó a Astori?

—Cuando uno habla del índice de precios parece una cosa inalcanzable, entonces hablemos de las manzanas, del azúcar, del dulce de leche, de la chocolatada, porque es así, uno a uno. ¿Cómo se resuelve la baja de la inflación? Así, producto por producto. Pedimos que sea oficialmente auditado que el índice de precios en Ta-Ta es -0,2%. Lo que le propuse al ministro es sentarnos a trabajar. Empecemos a construir los 300 o 400 productos que son más sensibles a los bolsillos de una familia de ingresos medios o medio-bajos. Así se trabaja. En algunos sectores podremos avanzar más rápido en bajar el precio, como el azúcar, y en otros va a ser más difícil. Pero en el promedio seguramente vamos a conseguir el resultado. La visión está puesta en la productividad, en cómo hacemos más por menos. Y ese más por menos no es para ganar más, es para bajar los costos y así bajar los precios de venta.

De Narváez resaltó que la empresa incorpora tecnología y aún así crea 600 empleos al año. Foto: Leonardo Mainé
Foto: Leonardo Mainé

—¿Qué es lo más difícil de achicar en los costos?

—Nuestra oficina de compras está siendo exitosa, porque estamos agregando mucho volumen. Ta-Ta es un cliente importante y no queremos que ningún proveedor se levante de la mesa, lo que queremos es que nos bajen los costos, así de fácil. Y no lo queremos para aumentar nuestros márgenes; vayan a la góndola y fíjense que nosotros bajamos los precios también. No estamos pidiendo "vos dame y yo no doy", los dos damos y vamos a vender más. Es mejor negocio para los dos.

—¿Por qué dice que no quiere elevar el margen de ganancia, cuando es el fin que persiguen usualmente los empresarios?

—Una cosa es decirlo y otra hacerlo. Hemos podido mantener nuestros precios en una economía con cierta inflación porque hemos sido mucho más efectivos. Nuestro centro de distribución tiene las mejores prácticas. Ahí están las facilidades que el gobierno uruguayo otorga a las inversiones que generen trabajo, innovación; son bastante únicas en la región. En la Argentina eso no existe. Quejémonos un poquito, pero también miremos la otra parte, acá hay una enorme posibilidad. No miremos solo el medio vaso vacío.

—Muchas personas perciben que en el rubro alimentación e indumentaria las empresas ganan mucho con precios muy altos. ¿Qué dice al respecto?

—No somos oportunistas. No creemos que te salvás en el verano o en la colección que viene. Estamos hace mucho tiempo, estamos para estar mucho tiempo. No creo que los márgenes de Uruguay tengan un exceso, no en nuestro caso.

—En la era donde los datos que se generan a partir del consumo parecen ser "el rey", ¿cómo los manejan?

—Queremos que las personas que toman decisiones estén en el local y no en una oficina, porque en la oficina no tenemos clientes. Recorren con una tablet que les permite tener toda la información y más que la que tenían en la oficina hace tres años. Así toman mejores decisiones para que ese local sea mejor para el consumidor. Si falta un producto, cuánto rotó, si estamos fuera de competencia, si no llegó el camión, cuánto se está gastando de energía, si están prendidos los equipos… esa información permite ser más eficaz. Si usted fuera una proveedora de agua mineral, le diría: le compramos tanto, la mercadería rotó tanto, la competencia lo tiene a tal precio y nosotros a tal otro. ¿Cómo comenzamos una negociación? La información es inequívoca. Y después está al consumidor. Vas a ver que uno siempre se lleva cuatro botellas de agua mineral por semana y bueno, llegará el momento en que le diremos: llevate cuatro y pagá tres, porque vos estás comprando agua mineral. Y eso está pasando: es el microtargeting. Apunto a vos porque sé qué es lo que vos consumís y eso no es condicionante, es simplemente facilitador.

—¿A cuánto está eso de llegar a Uruguay?

—A la vuelta de la esquina, está muy cerca, por dos razones: porque el consumidor ya lo desea y porque los costos de implementación de esas tecnologías caen por semana. Una aplicación que hace cuatro años era prohibitiva hoy es accesible. Antes una tablet costaba US$ 1.000 y hoy la compramos a US$ 100.

De Narváez resaltó que la empresa incorpora tecnología y aún así crea 600 empleos al año. Foto: Leonardo Mainé
#Foto: Leonardo Mainé

—Existe cierto temor por los empleos que se sustituirán por la tecnología, si bien hay otros que se crearán. Sus empresas emplean a más de 9.000 personas en Uruguay. ¿Cómo están reubicando o recapacitando al personal para nuevas tareas?

—Creemos que, como los países, uno no está estático, o avanza o retrocede. Ya no hay más izquierda o derecha. En un grupo empresario como el nuestro, en un país que nos ofrece muchas alternativas y condiciones para abordarlas, incorporamos 500, 600, 700 personas por año. No estamos destruyendo trabajo, estamos creando trabajo. En cambio, si uno durante 10 años está estático, seguramente pierda ante la competencia y desaparezca. Nosotros no tenemos ese problema. El año pasado invertimos 170.000 horas en capacitación en Uruguay.

—La inseguridad es hoy una de las principales preocupaciones de los uruguayos y también afecta al comercio. ¿Cómo percibe la situación?

—Nos preocupa mucho en Uruguay el crecimiento de hechos vandálicos. Hemos tenido episodios en nuestra cadena lamentables también, lo hemos conversado con las autoridades nacionales. Y lo que podemos hacer nosotros —más allá de decir lo que pasa— es entrenar a nuestro personal en situaciones de crisis: que nadie se haga el valiente, cómo se mantiene la calma, cómo se cuida a los clientes y a los colaboradores de nuestra compañía para que no se expongan y evitar todo tipo de violencia. Para ponerlo en castellano: si se llevan toda la recaudación, que se la lleven. No queremos héroes. La fuerza pública y la prevención del delito es esencialmente un rol del Estado. Si en la cuadra donde está uno de nuestros locales podemos mejorar el sistema de videocámaras, lo vamos a hacer. Eso sí, necesitamos que alguien lo vea. No podemos subirnos arriba de un patrullero para ir a perseguir un delincuente. No nos compete, no nos corresponde.

"Conducir implica hacer preguntas"

—¿Qué ventajas y desventajas tiene ser una empresa familiar?

—Todo el grupo, en los países donde trabajamos, tiene cerca de 20.000 colaboradores. Los que ocupan las posiciones más jerárquicas son estrictamente profesionales. Ellos tienen claro sus objetivos, el deseo de generar algo fundamental: la adhesión de estas 20.000 personas. Nos gusta que las personas que trabajan en la empresa la quieran.

Foto: El País
Foto: El País

—¿Qué rol tiene la familia? —La familia tiene que conservar una tradición que tiene que ver con el trabajo y con el esfuerzo. Así lo comenzaron mis abuelos que en el año 1947 llegaron a la Argentina y en 1956 acá. Lo aprendimos de ellos. Sabemos que las compañías van a estar mejor conducidas si están conducidas por personas de la capacidad de Fernando (Minaudo. director general del grupo De Narváez) o Christopher (Jones, director general del grupo Ta-Ta). Tenemos un rol como fundadores —no nos gusta hablar de accionistas—, el que yo cumplo es articular los mejores intereses entre la familia y las empresas, y básicamente hacer preguntas. Las preguntas surgen cuando uno camina los locales o cuando va a Paysandú o Maldonado y ve la competencia y dice "¿esto por qué no lo estamos haciendo?" o "esto está muy bien, pero nos falta aquello". Conducir implica hacer preguntas, no dar respuestas.

Charlas con Tinelli y ¿vuelta a la política?
Marcelo Tinelli

—¿Piensa volver a la política o es un capítulo cerrado?

—Totalmente cerrado.

—Porque se habló de reuniones con Marcelo Tinelli para ello...

—Converso y obviamente como argentino me importa y me preocupa mucho la situación que está atravesando la Argentina y eso no quita dar opiniones o escucharlas, pero estoy 100% decidido y abocado a que nuestro grupo empresario crezca como lo está haciendo.

—Con el presidente Mauricio Macri, ¿sigue hablando?

—Hablo todas las veces que me llama, que me llamó.

—Cree que ni Macri ni Cristina Fernández deberían ser candidatos, ¿en quiénes piensa entonces?

—Lo voy contestar sin nombres. Creo mucho en las alternancias. En la Argentina para encontrar el rumbo que hemos perdido va a pasar mucho tiempo para hacer correcciones y decisiones duras. Eso produce desgastes y la alternancia es la forma de lograrlo.

—¿Cree que los votantes eligen empresarios porque piensan que como tienen dinero no van a corromperse?

—Creo que uno en la vida es honesto o deshonesto, no hay matices. Y en esto quiero ser claro: para esto se necesitan dos. El empresariado es y ha sido corrupto, así que no carguemos las tintas solamente de un lado. Algunos cobran, pero algunos pagan. Nosotros tenemos una política muy clara en términos de cumplimiento de la ley.

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