DESOYENDO A EUROPA

Italia entró en la nueva ruta de la seda china

El ministro de Desarrollo Económico explicó que el objetivo es “empezar a reequilibrar una desproporción” en la balanza comercial que ahora beneficia a China.

Luigi Di Maio. Foto: AFP
Luigi Di Maio, ministro de Desarrollo Económico de Italia. Foto: AFP

Pese a las dudas de la Unión Europea (UE), Italia firmó un memorándum con China para sumarse a su enorme proyecto para impulsar el comercio con Occidente, la “Nueva ruta de la seda”, al verlo como una gran oportunidad de negocio.

El presidente chino, Xi Jinping, llegó a Roma para asistir a la firma del memorándum de entendimiento, consciente de la importancia de lograr la adhesión de Italia, primera potencia del G7 -el grupo de las siete democracias más industrializadas- en sumarse al ambicioso proyecto.

Se trata de una idea lanzada por China en 2013 para conectarse con las economías occidentales en Europa, Oriente Medio y África y que ve en los puertos italianos un punto de llegada idóneo para difundir sus productos e inversiones.

Italia lo respalda con un memorándum que no crea vínculos jurídicos sino que consiste más bien en una lista de intenciones, un “acuerdo programático”, como lo ha defendido en los últimos días el primer ministro, Giuseppe Conte, dados los recelos que ha despertado.

En concreto, Estados Unidos e importantes miembros de la UE, como Francia o Alemania, ven con cierta desconfianza el proyecto chino, pues sospechan que podría aumentar la influencia asiática en el continente, sobre todo en el área este.

China ha firmado acuerdos de este tipo con países europeos como Malta, Portugal, Bulgaria, Croacia, República Checa, Hungría, Grecia, Estonia, Letonia, Lituana, Eslovaquia y Eslovenia.

Sin embargo, Italia es la primera gran potencia industrial que se suma y, con ello, busca explorar nuevas inversiones y mercados, en un momento en el que su economía se encuentra en recesión técnica.

El interés recae en el comercio con China, un país con casi 1.400 millones de habitantes y al que Italia envió en 2018 un 3,5% de sus exportaciones, por unos 13.700 millones de euros.

El ministro de Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, dijo que el objetivo es “empezar a reequilibrar una desproporción” en la balanza comercial que ahora beneficia a China.

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