ENTREVISTA A IGNACIO GONZÁLEZ

Lacalle Pou y Talvi se comprometieron a eliminar topes en vivienda de interés social

La Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu) se reunió con los candidatos y les hizo el planteo. El oficialista Daniel Martínez les transmitió que lo iba a estudiar.

Ignacio González de González Conde
Ignacio González, socio de la constructora González Conde y vicepresidente de Appcu. Foto: El País.

El socio de la constructora González Conde y vicepresidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), Ignacio González, dijo que hay un compromiso por parte de Luis Lacalle Pou y Ernesto Talvi de eliminar los topes de precios para el régimen de viviendas promovidas —que acceden a una exoneración impositiva—. El oficialista Daniel Martínez les transmitió que va a evaluar la propuesta.

Mientras hoy se celebra el Día de la Construcción, este tema es uno de los que desvela a los constructores privados, que rechazan las modificaciones legales hechas en 2014 y 2017 en el régimen de viviendas de interés social, que topeó el precio del 25% de las unidades edificadas y puso límites en el valor de arrendamiento.

En entrevista con El País, González también habló de las perspectivas del sector, del mayor interés por parte de argentinos —aún no es “lo esperable o lo querible”, aclaró— y de la oferta de viviendas que hay hoy en Uruguay. A continuación, un resumen de la charla:

—¿Cómo es la situación actual del sector y cuáles son las perspectivas?

—Se ve una baja en el nivel de construcción porque los topes que le pusieron a la ley de vivienda promovida hizo que algunas empresas no construyéramos. Sin embargo, aunque venimos de retracciones en el sector mi perspectiva no es negativa. Tampoco es que sea muy positiva.

—¿Por qué afectaron esos cambios legales del Mvotma?

—Porque no hubo ninguna contrapartida del Ministerio, sin los topes no era que ganara o que perdiera algo. Pero, al ponerlos, si no se construye perdemos todos. Se buscó otro efecto que en nuestra empresa y en muchas obras no se logra. Ahora construiremos en otro lugar: nuestros próximos dos edificios no estarán bajo esa ley.

—¿Qué cambios entienden en Appcu habría que hacer a la ley?

—Sacarle los topes. Con la ley original (de 2011) funcionábamos perfectos y construimos un montón. Estoy haciendo un edificio donde antes había otro que databa de 1976. Por otro lado, en el centro estoy construyendo uno donde en diez manzanas a la redonda no se hacía nada mucho antes de 1976. La ley anterior cambió los barrios, los dinamizó. Me lo dijo un panadero que me comentó que es impresionante cómo vende. Eso es el efecto derrame de la construcción: los impuestos y los salarios que se pagan o el camionero que trae la arena y que gasta gasoil.

Edificio en construcción. Foto: Archivo El País.
Los constructores estaban conforme con la ley de vivienda de interés sociales hasta los cambios hechos en 2014 y 2017. Foto: Archivo El País.

—¿Desde la Appcu se reunieron con los candidatos a presidente para plantearles esto?

—Sí, estuvimos con Daniel Martínez, Luis Lacalle y su equipo de vivienda, y el gerente ejecutivo se reunió con el equipo de Ernesto Talvi porque no logramos coordinar. Las reuniones fueron productivas. La gente de los tres candidatos nos recibió bien. Todos fueron muy proactivos y tuvimos mucho intercambio de ideas. Dejamos nuestras inquietudes y nuestra impronta para ayudar al Mvotma a erradicar asentamientos irregulares. Somos quienes construimos en el país, tenemos algo para aportar. A los tres candidatos les comentamos los efectos de la ley. En el caso de Lacalle Pou nos dijo que de ser presidente iba a sacar los topes. Talvi también se pronunció a favor de quitar los topes, y Martínez quedó en que lo iba a estudiar.

—¿Cómo puede colaborar Appcu con la erradicación de los asentamientos irregulares?

—Con bajar determinadas pretensiones de metrajes o en transmitancia térmica que nos hacen realizar doble muro, se reduciría el precio por metro cuadrado para que la gente de los quintiles más bajos pueda acceder. No se pretende bajar la calidad sino la cuantía de la construcción. Eso es lo que nosotros planteamos, que en la política de vivienda que se vaya a llevar a cabo nos consulten, porque creemos que tenemos mucho para dar. Nos afecta a todos lógicamente el tema de los asentamientos irregulares. Esa deshumanización que se vive. Somos todos uruguayos, queremos que se pueda mejorar la situación. Nosotros somos un instrumento para mejorar, somos la grúa, el brazo, la tenaza, por experiencia y por cantidad de gente que integra la Asociación.

—Uno de los fines de la ley de 2011 fue que la vivienda sea accesible para más sectores de la población. ¿Cree que se logró?

—Hubo una baja en los precios de los inmuebles. Además, el valor de los alquileres también se redujo porque, por ejemplo, construimos en tres manzanas 14 edificios entre Magallanes y Constituyente. Como esta zona está a unas cuadras de Pocitos, hizo que disminuyeran los precios de los alquileres en ese barrio. Además, hubo un cambio en el área, ahora hay supermercado, panadería, kiosko, un Abitab. Como el costo es menor, el alquiler también es menor, y al que invierte le sigue dando bien la ecuación.

—Los precios de los inmuebles nuevos, ¿son adecuados para la clase media o media baja que busca su primer hogar?

—Se acomoda a la clase media y, en algunos casos, se acomoda a la clase media baja. Y, si no se acomoda a ninguna de esas dos clases, es un estribo muy fuerte donde se suben los que alquilan, que dejan una vivienda de menor cuantía para que alguien de otro contexto lo ocupe. Son escalones. Yo alquilo acá un apartamento de un dormitorio a $ 15.000 pero el que me alquila deja de vivir en otro barrio donde pagaba $ 11.000. A su vez, el que está viviendo en un lugar donde no paga o vive con dificultades, va dejando stock. Y eso lo tenemos muy visto porque alquilamos y los inquilinos te lo cuentan. El “estribo” funciona para las clases medias. Pero, para las clases medias bajas no funciona en determinados lugares. Por ejemplo, en (el barrio) Los Bulevares donde son más caros los terrenos y no te permite hacer barato. Pero en otros lugares sí funcionó, no una gran cosa pero funcionó. Hay un decil (división de la población en función de ingreso) al que nosotros no llegamos. El privado no construye para el Estado ni financia viviendas que debería hacer el Estado. Yo no financio a barrios enteros si nadie me los paga. Sí podemos llegar a un decil más bajo si vemos que sirve como estribo porque, el que entra, deja algo para el decil más bajo.

Interés de argentinos en invertir

—En Argentina existe mucha incertidumbre financiera. ¿Eso ha hecho que vean al mercado inmobiliario uruguayo como más atractivo?

—Sí, pero en muchísima menor medida de lo que había en décadas y años anteriores. No lo esperable o lo querible. Si vienen y pagan todos los impuestos acá y hacen todo lo que tienen que hacer, bienvenidos sean. Son bienes que quedan y, a su vez, tienen un servicio de mucamas muy grande como también servicio de portería y limpieza. Además, todos los servicios de los ammenities que tienen un efecto derrame muy grande por muchos años. Que venga esa gente y compre apartamentos y construya, aunque de repente después viene menos y se ve vacío, no me molesta. Todo lo contrario.

—¿No como antes en comparación a cuál periodo?

—Primero en comparación a décadas en las que hubo un boom de argentinos y no como antes de que se firmara el tratado de información tributaria, que en otros países no lo piden. Por lo tanto, van a otros destinos. Punta del Este lo crearon los argentinos: financiaron edificios enteros, hay empresas argentinas, como también uruguayas, que han trabajado como locas.

—¿Los cambios en la legislación uruguaya, con mayores controles antilavado, afecta a las inversiones?

—Creo que afectó. No estoy criticando la ley, es una tendencia mundial, por lo menos así nos lo hacen saber. Pero en la Asociación hay mucha gente que comenta sobre eso.

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