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Para Lagarde, política económica de Brasil va por "buen camino"

La directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, señaló ayer en Río de Janeiro que Brasil va por el "buen camino", pese al 1% de contracción de su economía previsto para este año.

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Christine Lagarde, directora del FMI. Foto: Reuters

"Prevemos una contracción del 1% este año y una recuperación ligera el año próximo", dijo Lagarde durante su intervención en el XVII Seminario Anual sobre Metas para la Inflación, organizado por el Banco Central de Brasil.

Lagarde, quien concluyó ayer una visita de dos días a Brasil, durante la cual se reunió  con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, señaló algunas de las que considera son las principales dificultades tanto para la economía brasileña como para otros países de toda la región.

Los bajos precios de los bienes, la alta exposición a las fluctuaciones en el precio del petróleo, la caída de la demanda del resto del mundo y la desaceleración del consumo interno son en la actualidad los cuatro puntos débiles de la economía de la región que está frenando su recuperación, apuntó Lagarde.

De acuerdo con la máxima responsable del FMI, Brasil se encuentra ante una disyuntiva "crítica" debido, en gran medida, a su escaso o nulo crecimiento (un 0,1% e 2014) y a la desaceleración que están sufriendo algunos de sus principales socios comerciales.

"Es imperativo impulsar el crecimiento, pero esto tiene que ver más con la oferta que con la demanda", apuntó Lagarde.

Para alcanzar este objetivo, indicó Lagarde, es imprescindible incidir en la importancia de tres puntos clave en la economía de cualquier país: la flexibilidad en los tipos de cambio, las metas de inflación y la responsabilidad fiscal.

En este sentido, la directora del FMI opinó que las medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno de Brasil son la "receta correcta".

"Ahora lo que importa es la implementación de las reformas", dijo la economista francesa en referencia al recorte de los gastos públicos que se prevé que el Gobierno anuncie hoy mismo y que forma parte del paquete de ajustes propuesto por el Ejecutivo.

El ministro de Hacienda, Joaquim Levy, comentó el jueves que estas medidas de ajuste fiscal podrían implicar un significativo recorte del gasto público, entre los 70.000 millones de reales (unos US$ 23.186 millones) y los 80.000 millones de reales (unos US$ 26.500 millones).

"Creo que establecer objetivos, tal y como ha hecho el ministro Joaquim Levy, es el planteamiento correcto para recuperar y asentar la confianza de los inversores", declaró Lagarde.

La representante del FMI no quiso entrar a valorar la pérdida de confianza en la economía brasileña que se ha podido producir también como consecuencia del caso Petrobras, la mayor empresa del país, que se encuentra envuelta en un escándalo de corrupción por sobreprecios de contratos, tráfico de influencias y sobornos.

Sin embargo, Lagarde no dudó en afirmar que ciertamente "la falta de transparencia, las zonas grises y la corrupción son brechas en el desarrollo de toda economía".

Dejando a un lado las medidas de ajuste fiscal que pueda llevar a cabo el Gobierno de Rousseff, Lagarde quiso subrayar la importancia de dar pasos para reducir los costos de la actividad empresarial, subsanar las deficiencias de infraestructuras e impulsar la integración comercial.

Si bien Lagarde reconoció que las condiciones externas son ahora menos favorables y que las limitaciones internas no son "insignificantes", se mostró optimista y pronosticó "una recuperación del crecimiento y un período de prosperidad global".

"Brasil puede ser uno de los principales impulsores", dijo.

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