MARÍTIMAS

Se nos fue un líder y luchador por la Hidrovía

La comunidad fluvial de los cinco países de la Hidrovía Paraguay-Paraná está de duelo y sufre con profundo dolor la pérdida de Jan Van Hoogstraten.

A la izquierda, Jan Van Hoogstraten y a la derecha Ing. Ruben Martínez Baeza director y gerente ejecutivo de Corp. Navíos de Nueva Palmira.
A la izquierda, Jan Van Hoogstraten y a la derecha Ing. Ruben Martínez Baeza director y gerente ejecutivo de Corp. Navíos de Nueva Palmira.

La comunidad fluvial de los cinco países de la Hidrovía Paraguay-Paraná está de duelo y sufre con profundo dolor la pérdida de Jan Van Hoogstraten, un vocacional de los barcos que contribuyó con su excepcional personalidad desde el mismo principio a transformar en hechos el sueño regional del transporte fluvial de los meridianos.

Por Dios, que no sabemos por donde comenzar esta nota porque se contraponen nuestros sentimientos de afecto, su atrayente calidad humana y su excepcional inteligencia para resolver problemas que no faltaron ni faltan hoy día en la Hidrovía pero que en aquellos primeros tiempos constituyeron duros obstáculos.

Hijo de holandeses, habia nacido en el sur del Brasil donde se recibió de Ingeniero Naval, desarrolló actividades de operador portuario y de cargas en representación de intereses brasileños pero más tarde entró de lleno en la plaza azunceña donde hervía el tema del transporte fluvial junto con los tránsitos por Montevideo y Buenos Aires y ahí echó raíces, más aún se nacionalizó paraguayo. Muy joven comenzó a dirigir la empresa naviera paraguaya Panchita G. de Navegación S.A. con notable éxito y así lo acreditan todos los de esa empresa.

Lo conocimos hace unos 35 años cuando comenzó desde Bolivia y Paraguay un movimiento de integración alrededor de la Hidrovía, siguiendo la iniciativa de los países de la región. En ese esfuerzo junto a operadores de puertos y de cargas de los cinco países, Jan dio fuerza y empuje y hábil apertura para la concreción de aquellos objetivos y el mismo se entregó a una lucha cotidiana que no abandonó jamás para optimizar la Hidrovía en cuanto a tratados, leyes, reglamentaciones y decretos.

Su vocación al trabajo era infinita, tremenda, imposible de seguir su ritmo, consagrado al trabajo no se daba tregua y más aún era estricto con el mismo y con los demás; estaba atento a los barcos, la carga, el tránsito, el cliente, no faltaba a las reuniones en Asunción ni a los encuentros regionales por la Hidrovía. Se entrevistó con ministros y presidentes de países regionales, siempre reclamando apoyo siempre implorativo.

Había sido elegido tres veces presidente de la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (Cptcp) y sin duda fue un activista con peso, calibre y dominio y sus aportes a la Hidrovía que no fueron pocos todos los de la región lo reconocen y valoran.

Le hicimos numerosas entrevistas periodísticas y siempre nos pedía prosa clara y el cerno del asunto pero sobre todo trasmitir en ellas el “espíritu y alma de su mensaje” y con ese talante empujó siempre por la Hidrovía, hasta el último momento que pudo trabajar. Fuimos designado en su primera presidencia “Miembro Honorario” de la Cptcp y un día de noviembre del 2011 con unas horas de aviso se trajo a miembros del directorio y asociados y en el Club de Golf nos rindió homenaje y entregó una plaqueta de bronce por nuestra contribución a la Hidrovía.

Por último y no menos importante Jan era un hombre tierno, educado, respetuoso y cálido, nosotros y todos los de la Hidrovía disfrutamos de su amistad. Pero tranquilicémonos, no todo está perdido porque hoy Jan esta en las alturas a la vera del Superior, disfrutando de su vida eterna. A sus familiares nuestro abrazo fraterno.

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