TRAS DENUNCIA DE FUECYS

El lío laboral en los monopatines: empresa Grin sale al cruce

Señalan que denuncia de extrabajador se generó tras su desvinculación.

La empresa Grin fue acusada de represión sindical y de incumplir las normas laborales. Foto: Francisco Flores
La empresa Grin fue acusada de represión sindical y de incumplir las normas laborales. Foto: Francisco Flores

A fines de abril, la empresa de monopatines eléctricos, Grin, fue denunciada por un extrabajador y la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys). Los reclamos aseguraron que la empresa ofrecía “condiciones laborales pésimas”, que incumplía normas laborales y la denunció además por persecución sindical.

Estas acusaciones fueron rechazadas por parte de Grin y de Manpower -la empresa contratante del exempleado que hizo la denuncia- ante la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados.

Desde Manpower, Adriana Sciarra explicó que la consultora contrató 35 trabajadores para cubrir las actividades de instalación de Grin. “Fue una selección rápida porque se estaba lanzando la actividad y eso significa que no se completó el proceso profundo que se hace habitualmente”, explicó.

En ese grupo inicial de personas estaba el denunciante, Gregorio Galisteo, con quien se firmó un contrato de trabajo a prueba por un plazo de hasta 90 días. Ese plazo está estipulado, según indicó Sciarra, para “afinar los perfiles” y “evaluar la capacidad de adaptación al cargo”.

Durante ese proceso, Manpower decidió rescindirle el contrato a cinco personas -entre ellas Galisteo- por entender que es “parte del proceso de perfeccionamiento de la selección”, explicó Sciarra quien además informó que actualmente se están proveyendo alrededor de 70 personas a la firma de monopatines y que 14 trabajadores renunciaron.

En cuanto a la denuncia de Galisteo, la representante de Manpower dijo que se desencadenó por el cese de las actividades de dicho trabajador.

“Nunca es agradable ni positivo tener que desvincular a una persona”, dijo Sciarra y agregó que “él (por Galisteo) lo tomó como una cuestión personal”.

Asimismo, declaró que el ex empleado “está generando problemas en el grupo de trabajo” dado que “acosa permanentemente (a los trabajadores) con mensajes y los sorprende en los puntos de trabajo apareciendo en forma intempestiva”.

Respecto a las acusaciones de Fuecys sobre las condiciones laborales, el asesor de Grin, Ignacio Demarco, dijo que la empresa ha levantado “casi todas” las observaciones realizadas por la Inspección General del Trabajo (a raíz de la denuncia de Fuecys y Galisteo) y que ahora “solo quedan temas menores” para regularizar.

“Es difícil que nunca encuentren nada, lo que, por suerte, nos obliga a mejorar las condiciones de trabajo”, señaló Demarco y negó que fuera cierto la acusación del exempleado de que “la gente (en la empresa) se sentaba en bolsas de basura”.

En los reclamos hechos por Fuecys, el dirigente Raúl Ferrando había dicho que “el problema” con la modalidad de empresas como Grin es que “ante el amparo de un vacío legal, se instalan y crean un vínculo de mercado con los usuarios, primero, e incluso con los trabajadores, pero no se preocupan por los derechos laborales hasta que pasa algo o se lo reclama”.

Respecto de estas acusaciones, Demarco dijo que cuando la Intendencia de Montevideo (IMM) regule la actividad, “la empresa se va a ceñir a ella y cumplirá todos los aspectos que se disponga”.

Sobre los planes de crecimiento, desde Grin, Rodrigo Ruiz, informó que la firma espera contar con 160 personas de acá a agosto y añadió que con el fin de aprovechar la temporada de turismo próxima, el plan de la firma es expandirse entre septiembre y octubre hacia Punta del Este.

Desde la Comisión de Legislación del Trabajo manifestaron que convocarán a la Inspección General de Trabajo y a la IMM para “tener un panorama más completo” de la situación dado que “claramente hay aspectos diferencias entre el planteamiento de la empresa y el de Fuecys”.

¿Grin debe ser regulada?

En la comisión, los diputados Fernando Amado y Gerardo Amarilla debatieron respecto de la regulación de Grin. Para Amado “es muy importante” que haya “cierta regulación”, sin embargo, según Amarilla “estamos mal como sociedad (...) hay gente que tiene hipersensibilidad para regular todo lo que se mueve”, indicó.

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