Entrevista a la presidenta de la Asociación de AFAP privadas

“La luna de miel es cada vez más corta” para reformar régimen de jubilados

La economista María Dolores Benavente, que asumió como presidenta de la Asociación Nacional de AFAP, dijo en entrevista con El País que es impostergable implementar cambios en el sistema jubilatorio y que deben hacerse a través de un acuerdo multipartidario.

Gerenta general de Unión Capital AFAP, asumió la presidencia de la Asociación de AFAP. Foto: F. Flores
Gerenta general de Unión Capital AFAP, asumió la presidencia de la Asociación de AFAP. Foto: F. Flores

Desde su antiguo rol de asesora de la Cámara de Comercio y Servicios, como consultora de organismos internacionales, por ser presidenta de la Academia Nacional de Economía o por su trabajo como gerenta general de Unión Capital AFAP, María Dolores Benavente es una de las economistas más activas de Uruguay.

La semana pasada volvió a asumir como presidenta de la Asociación Nacional de AFAP (Anafap) —que integran las tres administradoras de ahorro previsional privadas— y tiene claro que el pilar de capitalización individual requiere cambios, como impulsar el ahorro voluntario para combatir la informalidad y tener un fondo con más exposición al riesgo para los jóvenes.

También es contundente al decir que el último cambio legal que limita las comisiones de las AFAP en función de la menor del mercado (la de República) favorece la concentración, y que en el debate sobre los "cincuentones" se armó "una ensalada ideológica" que desvió el foco.

A su vez, Benavente es otra de las voces que insiste con que Uruguay debe procesar cuanto antes una reforma del régimen jubilatorio —"la luna de miel es cada vez más corta", indicó—, que administra el Banco de Previsión Social (BPS). Cree que "ningún gobierno estará dispuesto a asumir todo el costo" de una medida tan impopular como cambiar la edad de retiro, por lo que ve como única salida "un acuerdo multipartidario".

Sobre esos temas y otros relacionados a la seguridad social conversó Benavente con El País. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿El gobierno apoya a las AFAP o conviven dos visiones entre las autoridades?

—A nivel de gobierno pienso que no hay dos visiones. Han estado las dos corrientes mayoritarias (del Frente Amplio) en el gobierno y no pasó nada. Más bien la oposición viene del lado sindical y de algunos grupos o colectivos, como pasó con los cincuentones, que era un problema anterior a 1996 (cuando empezó el sistema mixto) pero decían: "los cincuentones contra las AFAP".

—¿Cómo vio el debate público sobre los "cincuentones"?

—Es lamentable que los debates no se manejen en términos racionales, porque en estos temas que le va el bienestar a la gente deberíamos discutir de temas numéricos, de cuánta será la jubilación y qué pasará. El debate debió estar en que el problema se dio por una interpretación de cómo se computan en BPS los aportes anteriores a 1996, pero en lugar de eso se armó toda una ensalada ideológica en la que era muy difícil discutir el punto en sí.

—¿Eso fue buscado?

—No lo sé, pero derivó en eso. Capaz nosotros pecamos de pensar que las cosas eran más simples y entendibles y no era tan así. Me pareció tan obvio que si este era un problema anterior a 1996, para qué iba a salir a defender a las AFAP, si ni existíamos, pero capaz deberíamos haber salido a hablar.

—¿Cómo les afectó a las AFAP la ley de cincuentones?

—En las desafiliaciones muy poco. Lo que más golpeó fue por el lado de las comisiones (fijó un tope del 50% en la dispersión de precios respecto a la tasa mínima) ya que la ley aumenta la participación de mercado de la empresa dominante y eso no es bueno, porque le da la potestad de hacer desaparecer a la competencia y seguir ganando plata porque es un negocio de escala. Entendemos que (la referencia) debería ser un promedio, como la ley de usura que es el promedio del mercado, pero nunca relacionado a la que cobra menos.

—¿Qué otros cambios pretende Anafap para el régimen de capitalización individual?

—En el ahorro voluntario, que está previsto en la ley pero está gravado doblemente por IRPF e IASS, aparte es ilíquido porque te lo devuelven solo con la renta vitalicia. Se debiera de exonerar de IRPF, que sea líquido y por ejemplo al final de tu vida activa si lograste una tasa de reemplazo mínima puedas retirarlo para un viaje o como premio por la jubilación. Y que sea más sencillo de captar, por ejemplo en México te ofrecen cuando vas al supermercado depositar el cambio en tu cuenta de ahorro. Lo otro es un tercer fondo, porque hoy vemos que los jóvenes no tienen una alternativa, están en el mismo fondo una persona de 30 años que una de 50 años y no parece tener sentido. Entonces proponemos un fondo hasta 35 años que pueda invertir en renta variable y renta del exterior, lo que nos permitiría dar un perfil a los distintos portafolios de acuerdo a la edad del afiliado.

—¿Por qué se hace tanto énfasis en el ahorro voluntario?

—Es muy importante porque Uruguay tiene mucha informalidad, la gente te dice "trabajé 40 años y tengo una jubilación baja", pero le preguntas: "¿y aportaste?", y te dicen que no que estuvo varios años en negro. En eso todavía no hemos hecho el clic. Por otro lado también es importante por el tema de las economías colaborativas, donde casi todos aportan por un mínimo y podrían tener en el ahorro voluntario una manera de llenar esos vacíos, porque si tenés una unipersonal y aportás el mínimo, cuando te jubiles lo harás por el mínimo.

—¿Qué falencias ves en el sistema de reparto del BPS? ¿Es necesaria una reforma?

—No existe una valuación de la deuda contingente del BPS con los trabajadores, eso hay que cuantificarlo, porque hay países que lo hicieron y mete miedo, es cuatro o cinco veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país. En el mundo están colapsando los regímenes de reparto, y en Uruguay el cambio constitucional (que obligó a ajustar las jubilaciones por la evolución de los salarios) rigidizó el sistema y la flexibilización (de 2009, que bajó los requisitos para acceder a una jubilación) lo agravó, además hoy hay muchas jubilaciones por enfermedad por un tema de diseño ya que en algunos casos la tasa de reemplazo es mayor que en la jubilación común.

—¿Qué cambios hay que hacer?

—Es políticamente complicado aumentar la edad de retiro. Entonces tiene que ser algo muy gradual y estar atado a algún parámetro internacional insospechado, como la esperanza de vida o tablas de mortalidad, cosa que no tenga alguien el costo político de decir en mi gobierno se subió la edad de retiro. Para mí tiene que haber un acuerdo multipartidario, porque si no nadie va a asumir el costo. Otro cambio necesario es generalizar todas las cajas.

—¿El plazo para hacerlo es el inicio del próximo gobierno como dicen varios analistas?

—Es que la luna de miel es cada vez más corta. Estas cosas hay que hacerlas y el camino es un acuerdo entre los distintos partidos; sería lo más saludable. Porque es un tema muy sensible para cualquier gobierno.

—¿Cualquier cambio a hacer es sobre la base del sistema mixto que rige desde 1996?

—Sí, es manteniendo los dos sistemas complementarios. Cuando se creó se hizo muy procuentas del BPS, capaz ahora hay que darle más aire al afiliado y pensar en su bienestar. Si el diálogo viene por ese lado, sea cual sea el gobierno, es posible avanzar en una reforma.

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