SUBA Y SALTO

El mecanismo de Mauricio Macri para frenar la escalada del dólar

El gobierno argentino quiere llegar con paz cambiaria a las elecciones.

En las encuestas la preferencia por Macri se mantiene o crece en períodos de tranquilidad del dólar, y se reduce ante la volatilidad. Foto: AFP.
En las encuestas la preferencia por Macri se mantiene o crece en períodos de tranquilidad del dólar, y se reduce ante la volatilidad. Foto: AFP.

A siete meses de las elecciones presidenciales, el gobierno de Mauricio Macri tiene decidido apelar a todas las herramientas disponibles para alcanzar un objetivo prioritario: evitar un salto abrupto de la cotización del dólar.

Más allá de los efectos sobre la economía, la meta de mantener la paz cambiaria también responde a necesidades políticas. Las encuestas muestran que hay una relación directa en Argentina entre la evolución del dólar y los niveles de aprobación a la gestión presidencial: mientras la imagen positiva de Macri se mantiene o hasta esboza un tímido crecimiento en los períodos en que el tipo de cambio no registra oscilaciones, se derrumba, en cambio, cuando asoma una mayor volatilidad.

“El gobierno entiende que un salto en el dólar generaría una aceleración inflacionaria, una nueva caída del poder adquisitivo y una mayor contracción de la actividad económica. En esas condiciones, no solo la economía argentina entraría en una dinámica bastante peligrosa, sino que las chances electorales del gobierno se reducirían drásticamente”, dijo el economista Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, en Buenos Aires.

En ese marco, tanto el Ministerio de Hacienda como el Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunciaron en los últimos días medidas para intentar contrarrestar el incremento de la demanda de dólares que históricamente se registra en Argentina durante los períodos electorales.

Tras el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a mediados de marzo, el gobierno argentino recibió el visto bueno para vender desde abril hasta diciembre US$ 9.600 millones en el mercado.

Esos recursos, que forman parte de un nuevo tramo de US$ 10.700 millones del préstamo stand by acordado el año pasado, serán utilizados por el gobierno para cubrir sus necesidades de gastos en pesos, pero también servirán para intentar darle un mayor equilibrio al mercado cambiario.

El acuerdo con el FMI estableció que las ventas se harán a través de licitaciones diarias de US$ 60 millones. Esas divisas, equivalentes a cerca del 10% del volumen diario en el mercado cambiario argentino, prometen ser clave para incrementar la oferta, más aún si se tienen en cuenta las restricciones impuestas por el FMI al Banco Central.

En el acuerdo con el organismo de crédito alcanzado en septiembre del año pasado, se estableció un esquema de bandas cambiarias. Eso implica que mientras el dólar cotice entre el piso y el techo de la banda -39,1 y 50,6 pesos argentinos son los valores actuales-, el BCRA está impedido de intervenir con compras o ventas en el mercado.

“El problema es que el ancho de esa banda es muy amplio, y el dólar puede subir mucho en poco tiempo. El Banco Central está atado de manos y eso no es bueno porque el mercado lo sabe. Tiene pocas herramientas y las que dispone son costosas en términos de tasas de interés”, señaló Álvarez.

Tasas en alza

A las ventas diarias de dólares por parte del Tesoro se le sumará una fuerte absorción de pesos por parte del BCRA. Luego de conocerse el dato de 3,8% de inflación en febrero, Guido Sandleris, el presidente de la entidad, anunció que la meta de crecimiento cero de la base monetaria, inicialmente fijada hasta junio, se extenderá hasta fin de año.

Eso implica que habrá menos pesos en la calle y que las tasas de interés permanecerán en niveles elevados para incentivar a los ahorristas a mantenerse en la moneda local, aún a costa de frenar el crédito para la producción y el consumo.

Las tasas de las Leliq, letras emitidas por el Banco Central que actúan como referencia en el mercado, rondan el 65% anual.

La venta diaria de dólares y el torniquete monetario, al que se sumará entre abril y junio la liquidación de divisas proveniente de la excelente cosecha agrícola, prometen aportar una relativa calma al mercado de cambios, al menos, durante el otoño.

“Habrá poder de fuego durante los próximos tres meses para mantener calmado al dólar, pero el que se dolariza está pensando un poco más allá del segundo trimestre. No solo están los temores al retorno del kirchnerismo, sino que la macroeconomía está deteriorada y, más allá de quién sea el ganador de las elecciones, se necesitará un rápido ajuste en 2020”, dijo el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, en Buenos Aires.

La incógnita, entonces, es qué sucederá en el mercado de cambios a medida que se vaya acercando el 11 agosto, la fecha de las elecciones primarias, que darán indicios concretos sobre el panorama para las generales de octubre.

“Habrá dos etapas diferentes. En el segundo trimestre se concentra la liquidación de los dólares del agro, y eso se suma a las medidas del Banco Central y a las ventas del Tesoro. En ese período, el mercado debería mantenerse relativamente tranquilo y estable, siempre y cuando no haya un evento negativo desde el frente internacional. Pero ya al comienzo del tercer trimestre, estaremos ante la recta final del proceso electoral y habrá mayor presión sobre el tipo de cambio”, señaló Álvarez.

MÁS

Un economista en las gateras

Es evidente que la economía es un tema clave de cara a las próximas elecciones en Argentina. El oficialismo intenta desviar la atención hacia las causas de corrupción y explica que sentó las bases para lograr un crecimiento en el próximo período, mientras que la oposición hace foco en la crisis social y económica que vive el país. Así y con un panorama de bipolaridad de los electores entre el macrismo y el kirchnerismo, el denominado “peronismo no K” intenta generar una figura de consenso para terciar. Aparte de Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, surge el nombre de Roberto Lavagna, ex ministro de Economía (2002-2005) que aún no confirmó su candidatura a la espera de que ese tercer bloque político se organice detrás de su figura.

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