EXPORTACIONES DE SERVICIOS

Una medida de Macri que puede beneficiar a Uruguay

Su gobierno comenzó a aplicar retenciones a exportaciones de servicios.

Software: puede ser uno de los beneficiados si empresas del rubro en Argentina pasan a instalar parte de su producción en Uruguay. Foto: archivo El País
Software: puede ser uno de los beneficiados si empresas del rubro en Argentina pasan a instalar parte de su producción en Uruguay. Foto: archivo El País

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Las retenciones están de regreso en Argentina. Para alcanzar este año el equilibrio fiscal primario acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno de Mauricio Macri dispuso en los últimos meses, además de recortes en los gastos, ajustes en el impuesto que grava a las exportaciones.

Tras la generalización de las retenciones a los productos primarios y elaborados dispuesta en septiembre pasado, a partir del 1° de enero el gravamen alcanza por primera vez también a los servicios.

Con eso, firmas que desarrollan actividades que van desde la producción de software o publicidad hasta aquellas que brindan consultoría o ingeniería para proyectos en el exterior pasaron a tributar el 12% por sus exportaciones. El impuesto estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2020 y no podrá exceder los cuatro pesos argentinos por cada dólar que se venda al exterior.

El objetivo del gobierno argentino es acercar nuevos ingresos que ayuden a reducir el déficit fiscal primario del 2,4% del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzado el año pasado a 0% del PIB este año, meta pactada con el FMI.

En ese marco, los servicios basados en el conocimiento, que conforman el tercer complejo exportador de Argentina detrás del agro y la industria automotriz, pasaron a estar en la mira.

Tras el abrupto salto de competitividad que alcanzaron con la fuerte devaluación del peso, las firmas de servicios en Argentina exportaron unos US$ 6.000 millones en 2018. De mantenerse ese volumen este año, la recaudación por el nuevo gravamen ascendería a cerca de US$ 700 millones.

No obstante, empresarios del sector servicios en Argentina advierten que la nueva carga tributaria podría generar un efecto no deseado: la migración de operaciones de compañías de servicios a otros países, entre ellos Uruguay.

“Todavía es pronto porque la medida empezó a regir a partir de enero, pero hay empresas que están analizando mover operaciones a otro lugar”, dijo Juan Pablo Manson, presidente del Polo Tecnológico de Rosario, que agrupa a unas 100 firmas de software, biotecnología, telecomunicaciones y automatización industrial.

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Un ejemplo de cómo funciona

El portal argentino iProfesional puso un ejemplo, de cómo las retenciones a la exportación de servicios pueden beneficiar la instalación o llegada de empresas a otros países.

Si una empresa argentina presta en ese país un servicio de programación de software para un cliente del exterior que utilizará dicho software en su país, dicha operación quedará alcanzada por la retención del 12%.

En cambio, si una empresa Argentina envía empleados al exterior para prestar servicios a un cliente que no está en Argentina, esos servicios serán prestados en el exterior con utilización o explotación efectiva en el exterior, motivo por el cual no deberán tributar los derechos de exportación mencionados del 12%.

¿Destino Uruguay?

El clúster más grande de exportaciones del sector servicios en Argentina corresponde a los profesionales. Esto es, la administración de operaciones de multinacionales afincadas en Argentina. Al ser intra-compañía, esos negocios no se verán muy afectados por las retenciones.

En cambio, sí habrá efectos en otros rubros. “Este nuevo impuesto del 12% sobre el precio de venta terminará siendo peor que el propio Impuesto a las Ganancias para las empresas, más aún en un contexto de alta recesión.

Algunos de nuestros clientes hacen números y empiezan a pensar si existen segmentos o unidades de negocios dentro de sus estructuras que puedan mudar de país para que no se configure una exportación de servicios y, así, evitar pagar el impuesto. Por ejemplo, en la industria del cine o del software nada impide mudar por lo menos parte de la operación”, señaló Ezequiel Passarelli, socio y director de Impuestos de SCI Consultoría Integral Tributaria, en Buenos Aires.

Para Luis Galeazzi, CEO de Argencon, entidad que agrupa a empresas prestadoras de servicios basados en el conocimiento, las retenciones pueden acelerar el proceso de internacionalización iniciado hace años por las firmas de software.

“Las compañías exitosas ya se han internacionalizado, y tienen unidades en Estados Unidos, Colombia, México y otros países entre los que está Uruguay. Quizás estas empresas ahora pasen a exportar más desde otros países y no tanto desde Argentina”, afirmó.

En esa línea, Uruguay asoma como un destino atractivo para las compañías argentinas. “En el momento en que una empresa evalúa donde instalar sus operaciones, hay muchos factores para analizar.

La ventaja de Uruguay, además de las similitudes culturales y cercanía, es la disponibilidad de zonas francas”, dijo Manson. Para Passarelli, en tanto, “no hay mejor plaza para los argentinos que Uruguay. La facilidad con la que se puede montar un negocio y abrir una sociedad, además de los bajos costos fiscales en comparación con los nuestros, son fuertes atractivos”.

De todos modos, no está claro que la migración de operaciones de firmas argentinas de servicios finalmente se concrete. Por un lado, la reglamentación de la ley exceptuó de las retenciones a las pymes que exporten menos de US$ 600.000 al año. Por el otro, aún con el nuevo impuesto, las firmas exportadoras pueden sacar rédito del salto de competitividad obtenido con la devaluación del peso registrada en 2018.

Como tantas otras cuestiones en Argentina, buena parte de la decisión final de las firmas de servicios estará atada a la evolución que presente el contexto político y económico en los próximos meses.

“Hay temor a que las retenciones se extiendan más allá de fines de 2020. El gobierno que asuma a fines de año será quien decida si continuará o no con este impuesto. El escenario, entonces, está muy abierto, lo que genera una gran incertidumbre con respecto al mediano plazo”, señaló Galeazzi.

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