NOVEDADES

Las medidas del Banco Central para mitigar el riesgo de una crisis financiera

La guía del BCU es para determinar en qué momentos se les va a requerir a los bancos aumentar el colchón de capital y en qué momentos se los va a liberar para que absorban pérdidas.

BCU  "no se ata de manos" en materia de instrumentos para contener suba de precios. Foto: F. Ponzetto
Medidas: varias surgieron a partir de la crisis financiera mundial de 2008 que traspasó a la economía. Foto: Fernando Ponzetto.

Luego de la crisis internacional de 2008, uno de los factores mencionados como altamente desestabilizadores de la economía fue la propagación de los shocks de naturaleza financiera desde el sector bancario a los mercados financieros y a la economía real, amplificando su impacto”, indicó el Banco Central (BCU) en un documento para la implementación de una medida que busca mitigar que eso suceda.

“Las pérdidas de los bancos impactan en el sector real a través de la reducción del crédito, mayor percepción de riesgo y mayores tasas de interés, pues los riesgos asumidos en la fase expansiva del ciclo se materializan en cuando se entra en la fase recesiva. La crisis también puso en evidencia la prociclicidad del requerimiento de capital por riesgo de crédito” lo que derivó en nuevas herramientas como el colchón de capital contracíclico, añadió.

Este capital se requiere a los bancos “en los períodos en los que hay crecimiento económico y del crédito, etapa en la cual se generan los riesgos, para liberarlo en la fase baja del ciclo cuando se materializan las pérdidas”, afirmó el BCU.

Con este “colchón” de capital los bancos pueden absorber pérdidas en la fase baja del ciclo económico y de ese modo contribuyen a reducir el impacto de las pérdidas sobre el crédito en la fase baja, “mitigando su propagación al sector real y su amplificación cuando el impacto retroalimenta el propio sector financiero”, explicó el documento.

La guía del BCU es para determinar en qué momentos se les va a requerir aumentar el colchón (en la fase de crecimiento de la economía) y en qué momentos se los va a liberar (en la fase de caída) para que absorban pérdidas.

Según el modelo elaborado por el Central, la economía uruguaya presentó tres estados entre 1906 y 2018: el de crecimiento rápido (tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto promedio de 5,6%, con una duración promedio de 6,3 años), el de caída (con tasas de variación del PIB promedio de -3,6% con una duración promedio de 3,4 años) y el de crecimiento débil (con tasas de crecimiento del PIB promedio de 2,8% y una duración promedio de 9,3 años).

El “análisis de estados muestra que, en principio, el tiempo con que cuenta el sistema bancario para formar un fondo contracíclico con los recursos necesarios para cuando el ciclo se revierta sería de alrededor de 7 años en promedio, asumiendo que será el estado de crecimiento alto el momento más adecuado para el grueso de la acumulación”, mientras que en el régimen de caída será el momento en el que se deberán utilizar los fondos acumulados.

A esto debe sumarse las expectativas empresariales. “Las expectativas reflejan el optimismo o pesimismo de los agentes del mercado. Por lo tanto, es esperable que el entorno, pautado por esas expectativas, incida en la intensidad con que las instituciones bancarias efectúan sus análisis de riesgo”, señaló el documento.

El BCU expresó que “la información disponible” sobre expectativas empresariales, “indica que el ciclo del PIB es anticipado por dichas expectativas” entre “uno y tres trimestres”. Para esta evaluación, el Central utilizó las expectativas de ventas internas para los siguientes seis meses que releva la Cámara de Industrias.

Por eso, el Central entiende que hay que hacer un “uso simultáneo” de la información sobre el estado del ciclo de la economía y las expectativas empresariales para pensar “la oprotunidad y el quantum” del colchón de capital contracíclico.

Otra guía.

Por otro lado, el BCU emitió otra guía, que es para el “Proceso de Autoevaluación del Capital para Bancos”. Esto es más allá del colchón de capital contracíclico.

“El objetivo de recursos propios es aquel que la entidad considera necesario mantener, tanto en la actualidad como en el período futuro contemplado en su planificación del capital, que resulta acorde con los riesgos inherentes a su actividad, el entorno económico en que opera, los sistemas de gobierno, gestión y control de los riesgos, el plan estratégico de negocio, la calidad de los recursos propios disponibles (porcentaje del patrimonio neto esencial sobre la responsabilidad patrimonial neta) y las posibilidades reales de obtención de mayores recursos propios en caso de que ello fuera necesario”, señaló.

Entre otros aspectos, los bancos deberán identificar y cuantificar en forma “individual” a “los distintos riesgos a los que está expuesta la entidad y su posterior agregación”.

En ese sentido, deberán identificar y cuantificar “las necesidades de capital por riesgo de crédito”, “las necesidades de capital por riesgo de concentración de crédito” tanto a nivel sectorial (cuando el banco tiene un gran porcentaje de sus préstamos concentrados en un sector económico) como individual (por ejemplo cuando un banco tiene a un cliente con un monto importante de crédito sobre el total de préstamos del banco), “las necesidades de capital por el riesgo de crédito derivado del descalce de monedas” (evaluando “la situación de los deudores ante saltos abruptos del tipo de cambio real”), “las necesidades de capital por riesgo de mercado”, “las necesidades de capital por riesgo operacional”, las necesidades de capital por riesgo sistémico” (cuando el tamaño del banco es importante en el sistema financiero), “las necesidades de capital por riesgo de tipo de interés estructural”, “las necesidades de capital por riesgo de liquidez”, “las necesidades de capital por riesgo de reajuste” y “las necesidades de capital por otros riesgos”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados