TEMA DE ANÁLISIS

Las medidas del gobierno por el coronavirus buscan sostener el gasto básico de los hogares

En la actualidad el peso de los alimentos en el gasto del hogar es menor que décadas atrás pero todavía sigue siendo alto en los hogares de menores ingresos.

Arbeleche escucha hablar a Lacalle Pou en una conferencia de prensa; detrás están Alfie y LAbat. También Bartol (Mides). Foto: Presidencia
Arbeleche escucha hablar a Lacalle Pou en una conferencia de prensa; detrás están Alfie y LAbat. También Bartol (Mides). Foto: Presidencia

La emergencia sanitaria por llegada del COVID-19 a Uruguay tendrá un impacto fuerte sobre la economía al punto que resulta razonable hacer el símil con una guerra en la que hay que movilizar recursos de la sociedad hacia el frente de batalla. En la medida que se frena la actividad y se ven afectados los ingresos de los hogares es importante prever cuál será el impacto en estos y qué grado de dificultad se va a enfrentar mientras dure la guerra.

Recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares, instancia de recolección de información que se hace cada 10 años y en este momento puede ilustrar aspectos importantes de los presupuestos de las familias y ponderar las medidas de política que se van adoptando.

Para comenzar por los ingresos, la encuesta establece que el 59% proviene del trabajo y el 19% de transferencias. Por lo tanto, hay una concentración importante en los recursos monetarios y de pago recurrente y de ahí la preocupación por que se sostenga la cadena de pagos de sueldos, seguro de desempleo, de enfermedad y pasividades.

Además de los ingresos monetarios, los hogares reciben partidas no monetarias. De acuerdo a la encuesta mencionada, es relevante el monto del valor locativo, o sea el equivalente al valor de un alquiler para los hogares que son propietarios de la vivienda. Solo este concepto representa el 14% del ingreso total del hogar promedio. Dentro de esta categoría de no monetarios también está el pago del Fonasa, las canastas de alimentos del estado y los pagos en especie dentro del trabajo remunerado.

El ingreso no monetario no se va a resentir tanto como el monetario, incluso algunas medidas que está tomando el gobierno lo van a reforzar.

En el total del ingreso de un hogar el 23% corresponde a ingresos no monetarios pero la situación es muy distinta según el nivel de ingreso del hogar. Los más pobres tienen una participación del 33% del ingreso en las partidas no monetarias mientras que el quintil más rico llega al 18%.

Por lo pronto, la medida de sostener la red de seguridad y cobertura social provoca que una tercera parte de los ingresos de los hogares de menos recursos se mantienen intactos o se aumentan de acuerdo a las medidas que se puedan tomar.

No todos los hogares alcanzan a cubrir su gasto con los ingresos que reciben. El hogar promedio lo puede hacer e incluso ahorra una parte. El ahorro promedio en los hogares de Montevideo fue del 16,3% y en el Interior fue de 14,7%. Pero esta es una situación promedio que puede ocultar dificultades en algunos grupos. Por lo pronto, el 20% más pobre de Montevideo tiene un ahorro negativo del 8% del ingreso total y en el mismo quintil en el interior el endeudamiento asciende a 6,4% del ingreso.

Todo el resto de los quintiles de hogares muestran valores promedios de ahorro positivos, incluso el 60% de mayores ingresos (quintiles 3, 4 y 5) ahorran más del 10% del ingreso. Por lo tanto, salvo en los más pobres, el resto de la sociedad tiene en promedio algún tipo de ahorro y un margen para contraer los ingresos antes de afectar el gasto.

Montevideo tras pedido de cuarentena voluntaria para evitar contagio de coronavirus. Foto: Francisco Flores.
En la medida que se frena la actividad y se ven afectados los ingresos de los hogares es importante prever cuál será el impacto en estos. Foto: F. Flores

En estas circunstancias hay gastos que se cortan solos como ser los paseos de vacaciones al exterior y otras que ingresan primero en la lista de ajuste del gasto del hogar a la nueva realidad.

En esta dinámica de reducción del gasto por precaución o por necesidad, es importante ver el grado de relevancia que tienen los rubros imprescindibles para la sobrevivencia.

Del total de rubros del gasto del hogar importantes se distinguen cuatro de las categorías de la encuesta: Alimentación, Salud, Vivienda y Bienes y servicios diversos.

Estas categorías representan poco menos de las dos terceras partes del gasto del hogar promedio (64%) pero en el rubro vivienda está considerada la imputación del valor locativo de la vivienda. Una vez que se descuentan este rubro y la transferencia por Fonasa, la participación de estas categorías es levemente inferior al 50% del gasto.

Ajustando un poco más el gasto se puede poner el foco solo en alimentación. La encuesta muestra este rubro a lo largo del tiempo en las sucesivas encuestas que se realizaron desde la década de los 70.

En la encuesta de 1972 el total de alimentos y bebidas representaban 45% del ingreso de un hogar, participación que fue disminuyendo hasta el 21% actual. Hoy la supervivencia de los hogares requiere un esfuerzo muy inferior al de la época de los dos shocks de precios del petróleo.

En la actualidad el peso es menor que décadas atrás pero todavía sigue siendo alto en los hogares de menores ingresos. Para el primer decil (el 10% de menores ingresos) el porcentaje es del 28% mientras que para el 10% con más ingreso de la sociedad representa el 9% del total.

Igualmente, en la estructura de ingresos y gastos de los hogares previos a la situación de emergencia actual hay un amortiguador de esta diferencia entre los ricos y los pobres.

En todo el mundo hay una carrera contra reloj por quién obtiene primero la vacuna. Foto: Reuters
En todo el mundo hay una carrera contra reloj por quién obtiene primero la vacuna. Foto: Reuters

En efecto, las transferencias en especie cubren gastos fundamentales en los hogares de menores ingresos. Si se considera Alimentación, Salud y Educación, los hogares del primer decil reciben más del 31% como transferencia del Estado mientras que para los más ricos apenas llega al 1% del gasto total.

Sobre la base de este número se puede deducir que las transferencias para alimentación representan en los hogares del primer decil entre el 5% y el 6% del gasto total.

En forma acertada, entre las primeras medidas que se tomaron para enfrentar el problema económico emergente de la guerra en el terreno de la salud, se reforzaron los ingresos de los hogares y el suministro de alimentos a los de menor nivel de ingresos.

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