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Las Mipymes, el motor de la economía nacional

La mitad de la población trabaja en micro, pequeñas y medianas empresas.

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Apoyo: Rosana Fernández, Gerente Comercial de República Microfinanzas

Hoy 13 de agostose celebra el Día Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Mipyme), el corazón de la producción nacional. En este contexto, desde hace seis años República Microfinazas S.A, se ha caracterizado por brindar productos financieros a los pequeños negocios, muchas veces excluídos del sistema bancario tradicional. Pero además de préstamos el proyecto brinda educación financiera y asesoramiento a miles de pequeños comerciantes, desde artesanos hasta productores rurales, consolidándose como un instrumento de desarrollo e inclusión social. Por eso con motivo de este día Rosana Fernández, Gerente Comercial en República Microfinanzas, conversó sobre el rol de la mipymes en el país y el trabajo que República Microfinanzas viene realizando en el sector.

—¿Quiénes son los microempresarios en Uruguay?

—Según el decreto 504 del año 2007, microempresas son aquellas que tienen hasta 4 personas empleadas y un nivel de ventas de 2 millones de Unidades Indexadas anuales sin impuestos. Las pequeñas empresas van de 5 a 19 personas empleadas y un nivel de ventas de entre 2 y 10 millones de UI, y las medianas empresas, que van de 20 a 99 personas empleadas tienen un nivel de ventas entre los 10 y los 75 millones de UI.

—¿Cuál es la importancia de la mipymes en la producción nacional?

—Las mipymes son el 99% de las empresas del país. Los últimos datos ,de una encuesta realizada por el Ministerio de industria, Energía y Minería en 2012 que hablan de unas 136.000 mipymes en total. Estas serían 114.000 microempresas, 18.000 pequeñas y unas 4.000 medianas, y esto sin incluir a las empresas del sector agropecuario. Casi la mitad de la población trabaja en una mipymes, lo que te da una pauta de su importancia.

—¿Qué características presentan en común?

—El microempresario es el que hace de hombre orquesta, el que realiza todas las actividades dentro de la empresa. No hay separación de funciones y muchas veces no hay ni siquiera contabilidad. Otra característica es que son empresas familiares, donde la economía familiar y el negocio se mezcla en el mismo bolsillo. Esas características determinan que a la hora de acceder al financiamiento, se los deba evaluar con una metodología particular (microfinanzas).

—¿Qué porcentaje de los pequeños negocios está en la informalidad?

— No disponemos de datos actualizados del nivel de informalidad en la economía en general, pero podemos decir, que aproximadamente el 15% de nuestra cartera de créditos corresponde a emprendimientos informales. En materia de informalidad existen matices; nuestro abordaje a la informalidad es gradual. Apoyamos emprendimientos informales en etapas iniciales, con el fin de que el emprendimiento se consolide, y vaya evolucionando hacia estadios de mayor formalización. Ejemplo: un emprendimiento informal pase a ser monotributo o un monotributista pase a régimen general. Un empresario tiene mucho para ganar a partir de la formalización. Desde cobertura de salud, aportes para su futura jubilación, seguridad social, etc. Pero cuando el negocio es tan incipiente que la empresa no tiene escala como para hacer los aportes, el crédito puede ser un instrumento para apalancar ese negocio y llegar a otro volumen, y ahí si formalizarse.

—¿En qué sector están más presentes?

—Los microempresarios son muy importantes en el sector comercio, ya sea en la venta minorista, ferias, kioscos, etc. También en servicios: desde albañiles hasta sanitarios y electricistas. Hay gente con vocación que conoce un oficio y empieza a trabajar por su cuenta y otras muchas empresas que son de subsistencia. En ese caso, la actividad comercial es una forma de encarar el desempleo. También tenemos muchos clientes que son productores rurales familiares, como verán en nuestra cartera tenemos clientes de todos los rubros.

—¿Tienen complicaciones a la hora de acceder al sistema financiero?

—Muchos pensamos con cabeza de clase media, que entrar a un banco es cosa de todos los días, pero para algunas personas, es una barrera cultural. En teoría a nivel del sistema financiero tradicional hay oferta para el sector microempresarios, entonces ¿por qué no acceden? Bueno porque en general la oferta no contempla sus características. Por ejemplo, muchas veces no pueden presentar un balance. ¿Cómo demuestra sus ingresos un electricista? Restricciones en cuanto al horario: cómo hace un repartidor que sale a las 07 am de su casa y vuelve de noche para hacer un trámite bancario?.

—¿Y en ese contexto, ¿cómo entra la actividad de República Microfinanzas?

—Más allá de que somos una empresa del Banco República Oriental del Uruguay, ideamos una propuesta de desarrollo para los micronegocios. El BROU se animó a dar este paso y adaptarse a esta realidad. Hay muchas empresas que no llegan a la banca tradicional porque no tienen la información ordenada y documentada como para que una oficina de riesgo apruebe su crédito. Y allí es donde la propuesta metodológica de evaluación de crédito de Republica Microfinanzas, empieza a ser valorada.

—Y cómo se salva este distanciamiento?

—Nosotros tenemos un equipo comercial entrenado para superar las asimetrías de información que presentan estas empresas. Partimos de la información que tiene disponible el microempresario. Por ejemplo, si el cliente es monotributista lo único que va a tener es un comprobante de pago del monotributo. A lo sumo podrá mostrarnos algunas boletas de insumos o de mercaderías. Entonces vemos las anotaciones que tiene en su agenda, buscamos referencias comerciales, del barrio para determinar el volumen de actividad, los costos, y el excedente para hacer frente al crédito. Esto en paralelo al presupuesto de la familia. A partir de ahí se puede tomar una decisión responsable, sobre la capacidad y voluntad de pago, para otorgar el crédito.

—¿Las condiciones del crédito dependen de cada caso particular?

—No se trata de ofertas estándar sino a medida, dependiendo de lo que necesita el microempresario. Vemos el destino, en qué se va a aplicar el crédito. ¿Ese crédito va a generar más ingresos? ¿Ahorra costos? Esta evaluación tratamos de compartirla con el cliente, porque muchas veces nos damos cuenta que en su negocio tiene un problema que no va a resolver con un crédito. Nuestros Asesores no son colocadores de plata, tenemos que estar convencidos que el efecto de ese crédito en la empresa va a ser positivo.

—¿Y para que utilizan los créditos?

—El aumento de productividad de esas empresas está atado a que puedan hacer inversiones, de mediano plazo, y eso implica la incorporación de tecnologías en sus propios oficios. Para nosotros eso es una apuesta bien interesante porque agrega valor y hace que los ingresos sean más sólidos. Hay miles de ejemplos de en qué se utiliza el dinero. Una peluquera que trabaja modestamente en el living de su casa y ahora quiere crecer, un cambio de vehículo en los distribuidores, la compra de herramientas y de repuestos básicos, etc. Hay comerciantes que, por ejemplo, quieren aprovechar las ventajas de las compras al por mayor para mejorar el precio. Y todo eso se hace con un crédito a medida.

—¿Qué se necesita para acceder a un crédito en República Microfinanzas?

—Demostrar que tiene experiencia de mercado. Nosotros financiamos emprendimientos en marcha. Aunque sea en el plano informal, tiene que existir una actividad comercial, de al menos seis meses —en general preferimos un año— donde el microempresario encontró su mercado.

Más de 50.000 créditos en seis años.

—Que facilidades tienen los créditos que otorga República Microfinanzas en comparación con los préstamos al consumo?

—La política general es siempre aplicar tasas de empresas. Aunque sea una empresa informal o muy pequeña, siempre estamos por debajo de los topes de tasas de interés fijados para empresas por el Banco Central del Uruguay. En ningún caso aplicamos tasas de consumo que son más altas. Obviamente que la metodología de microfinanzas es una metodología costosa, y el financiamiento a las empresas más pequeñas es más caro que al de las grandes empresas, pero muy por debajo del financiamiento al consumo.

Aplicamos tasas diferenciales premiando siempre a los empresas formales, más allá de las diferencias de exoneración de iva sobre intereses.

—¿A cuántos créditos han llegado en estos seis años?

—En estos seis años hemos otorgado más de 50.000 créditos. Llegamos a 16.000 empresarios y hemos dado préstamos por más de 2400 millones de pesos.

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