INFORMALIDAD

Los mitos y las realidades detrás del "trabajo en negro" en Uruguay según informe

Un trabajo del Siclab indagó en los niveles de informalidad y detectó que casi un tercio de los jóvenes hasta 29 años no realizan aportes a la seguridad social. 

La población entre 18 y 29 años registra el nivel más alto de informalidad laboral. Foto: Pxhere
La población entre 18 y 29 años registra el nivel más alto de informalidad laboral. Foto: Pxhere

Hay muchos mitos sobre la informalidad laboral —coloquialmente “trabajar en negro”— y algunas realidades. El informe “Los Trabajadores y la Seguridad Social en Uruguay” elaborado por el Sistema de Información de Calidad Laboral (Siclab), una iniciativa de Unión Capital AFAP a cargo del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la UdelaR y Equipos Consultores, al que accedió El País, da cuenta de ello.

En la última década, la informalidad laboral ha caído desde una tasa del 32% de los trabajadores hasta menos del 25% en 2018. Esa reducción “está explicada principalmente por la baja en la informalidad de los asalariados (del 20% al 10%), mientras que entre los trabajadores por cuenta propia se ha mantenido relativamente constante (alrededor del 60% de estos son informales)”, señaló el informe.

Al observar lo que pasó a nivel de géneros, hace 10 años las mujeres tenían una tasa de informalidad levemente superior a la de los hombres, pero ahora se dio vuelta: la informalidad en las mujeres es inferior al 25% y en los hombres es levemente superior.

Por otro lado, “las tasas de informalidad por educación caen en todos los niveles sistemáticamente en los últimos 10 años, pero el orden se mantiene desde los más educados con tasas inferiores al 4% a quienes sólo completaron la educación primaria con tasas en torno al 45%”, expresó el reporte.

¿La informalidad y la insatisfacción laboral se vinculan?

“Muchas teorías relacionan la insatisfacción con el trabajo con la situación de informalidad de los trabajadores”, indicó el informe. “Lo que puede verse aquí es que dentro de los trabajadores que no aportan a la seguridad social los niveles de satisfacción son menores. Mientras que el 25% de los cotizantes dice estar muy satisfecho con su trabajo, el 19% de los no cotizantes lo está. Al considerar los no satisfechos se aprecia que representan el 27% de quienes no aportan frente a un 17% de los que sí aportan”, afirmó.

El Siclab elabora el Índice de Carencias de las Ocupaciones (ICO) “donde se busca medir la calidad de los empleos a partir de una serie de características”.

“En particular queremos analizar cuál de los componentes del índice es quién explica un mayor porcentaje del mismo. Principalmente el ingreso laboral y los aportes de la seguridad social (informalidad) son las dimensiones que explican alrededor del 50% de las carencias y se mantienen relativamente constantes a lo largo de la década”, indicó el Siclab.

Los datos reseñados, se desprenden de la Encuesta Continua de Hogares, pero el Siclab también utiliza datos del Monitor de Trabajo de Equipos.

Trabajadores de la fábrica Zenda. Foto: Archivo El País
Hace una década era mayor la informalidad en las mujeres, hoy cambió y predomina en los hombres. Foto: Archivo El País

En este caso, se destaca que cerca de la mitad (44%) de los trabajadores de nivel socioeconómico bajo declaran que no aportan a ninguna caja jubilatoria, mientras que en los trabajadores de nivel socieconómico alto, es apenas uno de cada 10 (12%) que declara no hacerlo.

“Esta situación configura un panorama de desigualdad a la interna del mundo del trabajo”, afirmó el reporte.

Si los trabajadores de nivel socieconómico bajo se ven afectados por el empleo “en negro”, también lo están los jóvenes. Mientras que a nivel total, la informalidad alcanza al 24% de los trabajadores, cuando se observa entre los jóvenes (18 y 29 años) el porcentaje es de 32%. Para el Siclab este es un aspecto de “importancia” a tener en cuenta, porque “a esa edad se tienen los primeros contactos con el mercado de trabajo, y en ese momento es cuando se configuran las expectativas futuras” sobre el mundo laboral, “las experiencias, el conocimiento de buenas o malas prácticas y condiciones de trabajo, el clima laboral, el desarrollo de la carrera, la posibilidad de capacitación”, entre otras.

Entre los jóvenes de 18 y 22 años que trabajan, el 38% no aporta a una caja de jubilaciones por su empleo.

Además de trabajadores de ingresos bajos y jóvenes, la informalidad laboral pega más entre los trabajadores por cuenta propia o patrones que en los asalariados. “Un 52% de trabajadores por cuenta propia o patrones declara no realizar aportes a la seguridad social, porcentaje que alcanza al 16% de los trabajadores asalariados privados”, indicó el informe.

Los mitos sobre la informalidad

“En diferentes ámbitos se escucha decir que los empleados ‘eligen’ trabajar de manera informal o que no les interesa hacerlo en condiciones formales”, recordó el reporte.

“Muchas de estas afirmaciones ignoran las distintas situaciones en las que los trabajadores se encuentran y en particular, ignoran los recursos de los que los trabajadores disponen para hacer frente a su cotidianidad, y especialmente para hacer frente a su futuro”, afirmó el Siclab.

Por eso el estudio mide algunas de estas afirmaciones como que los trabajadores no valoran la seguridad social.

Fachada del BPS. Foto: Francisco FLores.
La mayoría de los trabajadores "reconoce y valora" los beneficios obtenidos por aportar al BPS. Foto: Francisco Flores.

El informe muestra que el 85% de los empleados “reconoce y valora” los “beneficios obtenidos por aportar a la seguridad social (asegurarse una jubilación en el futuro y/o los beneficios de Fonasa para él o para la familia)”. La valoración varía según el nivel educativo de 93% (para aquellos con enseñanza primaria o media básica) a 75% (para aquellos con terciaria).

Además, casi siete de cada 10 (67%) de los trabajadores considera “moralmente incorrecto no realizar los aportes a la seguridad social”.

El cambio de empleo y la situación de informalidad

Según el Monitor Laboral de Equipos Consultores —incluido en el informe del Siclab— un 24% de los trabajadores tiene intención de cambiar de empleo en un horizonte de seis meses. Entre los empleados que aportan a la seguridad social el 18% tiene la intención de cambiar de trabajo en seis meses, mientras que entre los que no aportan, el 43% tiene la intención de cambiar su empleo en los próximos seis meses.

Por otro lado, hay un 23% de trabajadores que no tiene previsto cambiar de empleo, pero que sí le gustaría hacerlo si surgiera la oportunidad. En este caso no hay grandes diferencias entre quienes aportan (24% dice que le gustaría cambiar) y quienes no (21% lo afirma) a la seguridad social.

En el informe elaborado por el Siclab se explicó que “se le presentaron a los trabajadores una serie de afirmaciones orientadas a medir comportamientos vinculados a la no aportación” a la seguridad social. “Si bien las mismas no asumieron porcentajes declarados mayoritarios, destaca que un 18% está de acuerdo con que en caso de cambiar de empleo estaría dispuesto a aceptar un trabajo que no se pague un porcentaje de la seguridad social”, explicó el Siclab. Según el nivel educativo ese guarismo va de 22%(para aquellos con enseñanza primaria o media básica) y 13%(para los que tienen educación terciaria).

“Este valor alcanza al 15% de los trabajadores cuando la afirmación sostiene que estaría dispuesto a aceptar un trabajo en el que no se paguen sus aportes de seguridad social. Es decir, un 15% de los trabajadores aceptaría un trabajo que no realizara aportes”, sostuvo el reporte. “Esta proporción alcanza al 19% de los trabajadores de niveles educativos más bajos, y al 8% de los trabajadores de nivel educativo alto”, agregó.

Poco más de un tercio (36%) de los trabajadores afirma que le “importa tener algo más de dinero en la mano” cada vez que cobra que realizar los “aportes a la seguridad social”. Ese porcentaje llega a casi la mitad (49%) entre los trabajadores de niveles educativos más bajos y se reduce a 19% entre aquellos con educación terciaria.

Por último el informe indaga sobre de dónde parte el interés de no aportar. Un 9% de los trabajadores declaró que le propuso a su empleador no aportar a la seguridad social, mientras que un 7% afirmó que su empleador le propuso no realizar aportes.

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