MARÍTIMAS

Montevideo avanza con fe en su destino de puerto regional

Percibimos la alegría del pronto retorno a nuestra crónica marítima y sobre todo al reencuentro con nuestros apreciados y multifacéticos lectores.

Puerto de Montevideo. Foto: El País.
Puerto de Montevideo. Foto: El País.

A pocos días de finalizar nuestro ocio anual reglamentario percibimos la alegría del pronto retorno a nuestra crónica marítima y sobre todo al reencuentro con nuestros apreciados y multifacéticos lectores, ávidos de noticias bien diferentes y atrapantes de esta actividad, que discurre en un marco de tecnologías diversas.

Así que -Dios mediante-llegamos y comenzamos el año 2021 con fe, esperanza y entusiasmo, cuando ya nos estamos acercando al centenario y bueno, si es SU voluntad, seguiremos disfrutando de la magia de la vida que se nos ha dado y prestando servicios al lector. En estos 76 años en El País, jamás han dejado de asombrarnos nuestras propias notas, porque siempre hemos estado en la búsqueda de la esencia de la novedad y el descubrimiento del mundo poco conocido y apasionante de los puertos y los barcos, en su desarrollo portuario y sus avances tecnológicos. Preciso es decirlo, en un tiempo que aún estábamos impregnados de un profundo espíritu marinero heredado del pasado oriental, Montevideo seguía siendo la ciudad-puerto en su tercera generación y sus mayores ingresos provenían de la actividad portuaria y sus múltiples servicios vinculados a la carga y su transporte, desde y para los muelles. Así llegamos desde nuestras columnas a personas interesadas en el desarrollo y avances de nuestro puerto y comercio exterior y a personas curiosas por el conocimiento en sí mismo y porque nosotros también, en nuestra juventud, habíamos descubierto un mundo fantástico y aún hoy guardamos ese entusiasmo y vamos de asombro en asombro y no sé si para un periodista el asombro es antes de la información y aún después de ella. La felicidad, pensamos, es retarnos a nosotros mismos y aun retarnos a las cosas que nos son dadas, desafiarnos. La muerte es quedarse, por eso hay que involucrarse en la vida con audacia y tener presente como vida algo que hemos leído; “Debemos llevar en nuestro corazón la ley Moral y sobre nuestras cabezas el cielo estrellado”.

Pero ahora vamos a trabajar y arrancar nuestra labor de hoy con un hecho que nos vuelve a confirmar lo que es Montevideo como puerto, algo que hemos predicado por décadas y lo que la realidad nos confirma y muestra cada día.

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