GAS LICUADO

Montevideo puede hacer búnker de GNL

Crece en todo el mundo y cada día, el número de estaciones proveedoras de GNL.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Esta es la barcaza que se está construyendo para atender la costa este de EE.UU.

Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo desde hace dos siglos tendremos los mismos resultados, solo que agravados pues estamos dañando severamente el planeta, cambiando sus condiciones climáticas y las malas semillas que estamos sembrando nos están llegando ya a todos.

La voz de la conciencia y de la responsabilidad nos exige ver con seriedad los desastres que en estos 40 años se repiten uno tras otro, como nunca antes, así que es el momento de abandonar la indiferencia y asumir la responsabilidad. La tecnología está creando como nunca antes respuestas para mitigar los efectos dañinos de la contaminación y el calentamiento del globo. Lo estamos haciendo con sabiduría pero con resultados insuficientes.

La propia industria marítima ha tomado iniciativas costosas para reducir los índices de contaminación, y las organizaciones internacionales marítimas están siendo cada día más rigurosas en las reglamentaciones medioambietales para abatir el CO2. Todos están dando respuestas muy valiosas en la protección de los mares y en la defensa del medio ambiente, creando motores menos contaminantes, formas de cascos más deslizables, bulbos inteligentes, hélices más eficientes, dispositivos depuradores y menos contaminantes, reducción de los gases, menos carbón y menos azufre.

Pero aun así, este esfuerzo no parece ser suficiente, al menos el que se hace en tierra; los tsunamis se siguen abatiendo sobre los continentes sin piedad. Quién sabe cuánto contamina un avión en un viaje desde el Río de la Plata hasta Europa por quema de combustible, cuánto carbón y azufre queda arriba. Lo cierto es que el consumo de energía y la demanda de alimentos no para de crecer per cápita, sea por el progreso y desarrollo de las generaciones actuales, o sea por el incremento de las venideras; esta será nuestra mayor preocupación, el planeta va a necesitar siempre más energía.

Pero el combate por la condición green en la generación de energía continúa y continuará y ya estamos entrando en el tiempo de los autos eléctricos. Desde hace medio siglo estamos con el gas natural licuado (GNL) con el que se viene experimentando intensamente en su uso en el transporte con índices crecientes, y también su uso en la industria para una generación de energía en condiciones más limpias. Esta es una de las respuestas más serias y respetables a favor de proteger el planeta, es el combustible menos contaminante, y no deberíamos preocuparnos demasiado de la ecuación “costo-consumo” ya que lo necesitamos. Los cambios no se aceptan fácilmente, se resisten, duelen, y a menudo son errores que deben enmendarse.

Hace medio siglo aparecía en la publicación Fairplay que el gas natural licuado era el combustible del futuro. Y desde hace más de 25 años se está empleando en diversos sectores de la actividad, en especial en los motores de los barcos. Son motores más pequeños, con mayor potencia, menor costo de mantenimiento y, sobre todo, en los cruceros de turismo, donde su enorme hotelería registra un altísimo consumo de energía por concepto de servicios y no menos de diez mil comidas diarias.

Ya existen los cruceros con energía “dual”, y los totalmente equipados con motores y equipos que consumen GNL. Es que la decisión de consumir GNL no la toman los países pobres sino los ricos, las grandes empresas del mundo, y así lo hará el transporte marítimo. Así que, siendo esa la tendencia, debemos abrir los ojos.

El gas licuado.

Hace pocos días estuvo en un programa de TV la ministra Cosse afirmando que Uruguay necesita el GNL, sobre todo si quiere actuar como proveedor internacional de energía a países de la región, un tema que no está en nuestra nota de hoy. Nosotros siempre pensamos en Montevideo como puerto especializado en entrega de servicios a la navegación internacional, y en esa línea de pensamiento creemos que es posible incorporar un nuevo servicio como proveedor de búnker de GNL a los barcos, y para ello deberíamos prepararnos como lo están haciendo otros en el mundo. Es un filón, pero además sería prestigiante para nuestro puerto. En el Río de la Plata, gracias a la Argentina, confluyen muchísimos barcos -más de dos mil- que remontan el Paraná con destinos desde y para todo el mundo, además de otros servicios y los nuestros.

Hace pocos días apareció en una prestigiosa publicación internacional expresiones de un ejecutivo japonés de la NYK, por cierto muy valiosas y racionales, que refiriéndose al tema del GNL decía que el “servicio búnker de gas natural licuado es como el dilema del huevo y la gallina, o sea qué es lo primero, si el cliente, el barco o la infraestructura. Para nosotros, en el puerto de Zeebrugge en Bélgica, hemos optado primero por la infraestructura”. Y en esta posición se encuentran ya muchas empresas en el mundo que se están preparando para el futuro, futuro que ya es ahora.

Un ejemplo.

WesPac Midstream y su asociado Clean Marine Energy, están construyendo la primera barcaza para gas natural licuado para atender los servicios de búnker de ese combustible en puertos de la costa este de los Estados Unidos, aunque en un principio estaba destinada a puertos de la costa oeste.

“Por supuesto para este servicio hemos optado por barcazas especiales con tecnología avanzada”, seguramente sin propulsión propia, agregamos nosotros. De todas maneras, hacer un búnker con este tipo de barcaza pionera, debe ser un servicio muy especializado que responde a ciertas condiciones operativas o, quizá, para reducir costos operativos.

Barcaza.

La barcaza en cuestión a la que nos referimos, tiene capacidad para 2.200 metros cúbicos de GNL, y sus características en números redondos son: 64 metros de eslora, 14 metros de manga, una cala de 2,60 metros. No tiene propulsión y sí energía diesel para operar sus equipos de bombeo. Descarga el contenido del gas en cuatro horas y media.

En la conferencia sobre barcos accionados a gas que recientemente tuvo lugar en Hamburgo, Clean Marine Energy anunció que la barcaza tendrá capacidad para 2.200 m3 de GNL y será llevada directamente al puerto de Jacksonville, en la Florida, donde suministrará combustible al nuevo barco portacontenedores que se está construyendo en los astilleros de la General Dynamics Nassco en San Diego, California. Esta modalidad operativa a través de barcazas va a ser pionera en el mundo, y sus tanques y válvulas de seguridad son de última generación y de muy reciente invención.

En cuanto a esta barcaza, ya está construida en un 76% y en julio entrará en servicio. Ver la barcaza en el puerto traerá alegría y seguridad para el armador. El tema es que ningún armador iniciará servicios de transporte si no está seguro de contar al final del itinerario con un búnker de gas. Por ejemplo, un barco que sale de Hamburgo para el Río de la Plata, solo pondrá en sus tanques el GNL necesario para el viaje y habrá que asegurarle el búnker para su retorno al continente. Se supone que la empresa que hace el búnker, se asegura el suministro de gas con la debida anticipación.

Otra empresa.

Alrededor del mundo ya se han desplegado más de 150 proveedores de búnker de GNL, y la cantidad sigue creciendo cada día, lo cual es un mensaje claro. Ahora nos enteremos que la Shell acaba de suscribir un acuerdo con el Gobierno de Gibraltar (HMOFG) para el suministro de GNL en su territorio, y establecer allí un puesto de búnker, una estación proveedora de gas natural licuado a los barcos de la región, incluida Algeciras, y seguramente irán también por la Isla de Malta para abastecer el Mediterráneo. Seguiremos con este tema del búnker de gas natural licuado desde Montevideo a los barcos internacionales.

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