MERCADO LABORAL

Mujeres emprendedoras son la mitad que los hombres

Con algunas variaciones, se mantiene la tendencia en los últimos años.

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Los hombres que emprenden doblan en porcentaje a las mujeres que están en esa misma situación. Con algunas oscilaciones y una mejora en la relación que se verificó en 2015, la tendencia se mantiene en los últimos años.

Si bien en Uruguay de cada 100 personas de entre 18 y 60 años hay 14 que emprendieron, los números difieren mucho cuando se analizan por género. Esta tasa, que se conoce como "tasa de actividad emprendedora" (TAE), es de 20,11 en el caso de los hombres y de 9,10 en el de las mujeres, según surge de un estudio hecho por el Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM (Universidad de Montevideo) con apoyo de BID-Fomin.

"Emprendemos la mitad que los hombres, pero no es por menor capacidad", enfatizó Isabelle Chaquiriand, CEO de ATMA y directora general de Xcala, al presentar los datos de ese informe en un evento organizado por la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU).

La TAE puede subdividirse en dos, explicó Chaquiriand. Una es la tasa de emprendimiento por necesidad (ejemplo: cuando una persona perdió su trabajo y eso lo lleva a emprender), que es "menos rica" porque cuando mejoran las posibilidades de empleo tiende a bajar, "es más coyuntural". La otra es la tasa de emprendimiento por oportunidad, que explica el aumento de la actividad emprendedora en Uruguay desde el año 2011.

Mientras que la tasa por necesidad es similar entre hombres y mujeres, la tasa por oportunidad es el doble en los hombres que en las mujeres. "Vemos menos oportunidades o las vemos pero las estamos aprovechando menos", dijo Chaquiriand.

La empresaria afirmó que la brecha no se explica por la valoración de hombres y mujeres sobre la actividad emprendedora. En primer lugar, aclaró que el estudio no arrojó diferencias significativas entre la percepción sobre tres puntos: el nivel de estatus y respeto que tiene emprender en Uruguay, si esa es una buena opción de carrera, ni la presencia de emprendedores exitosos en los medios.

En cambio, la experta sostuvo que sí se observan diferencias en las características personales y en la identificación de oportunidades para emprender. "Hay un problema notorio de autoconfianza en las mujeres", que además "tenemos un poco más de miedo al fracaso", resaltó.

El estudio del IEEM profundizó en cuatro etapas que atraviesa un emprendimiento: "potencial" (consultando a quienes tienen intención de emprender en los próximos tres años), "naciente" (iniciativas que están despegando, no han pagado salarios por más de tres meses), "nuevo" (iniciativas que se están consolidando, con entre tres y 42 meses de actividad económica) y "consolidado" (empresas que superaron las fases anteriores).

Al analizar a los emprendedores "potenciales" no hay mayores diferencias en los desafíos o barreras que divisan hombres y mujeres. Al consultar a los "nacientes", en cambio, se identifica que ellas tienen "menos dificultad que ellos en temas de gestión comercial", y son "más fuertes en la gestión de personal". No obstante, las mujeres ven más desafíos en el área financiera, lo que se repite al consultar a los emprendedores "nuevos".

El evento contó con la participación de la economista Laura Raffo, asesora de empresas e integrante del directorio de OMEU, quien respondió rápidamente al título de su charla ("Brecha de género ¿realidad o mito?") con datos del informe "La brecha de género global", elaborado por el Foro Económico Mundial.

Según ese índice, que considera cuatro subíndices (educación, salud, participación económica y participación política), los países nórdicos son los más igualitarios y los árabes los menos, mientras que Uruguay ocupa el 93° puesto a nivel mundial y el penúltimo en Sudamérica, solo por encima de Paraguay.

"No hay la igualdad espectacular que creemos" y "acá no hay trampas, son números concretos", advirtió.

Raffo expresó que el avance del subíndice de participación económica se estancó a nivel global y que las mujeres hoy ganan lo mismo que los hombres en 2006. "El mundo tardará 118 años en cerrar la brecha económica por completo. Es escalofriante", añadió. Y brindó más cifras: una mujer con entre siete y nueve años de estudio gana el 79% de lo que percibe un hombre con igual formación.

Explicó que si bien esa brecha se acorta a 88% en el caso de las que tienen entre 13 y 15 años de estudio, luego baja a 76% entre las que estudiaron 16 años o más. "Tiene que ver con el avance en la carrera laboral de las mujeres", donde se arrastran "años de preconceptos", dijo.

En este punto, indicó que "hay estudios que muestran que por cada hijo que una mujer tiene hay penalización en su salario", por la "presunción de que la mujer sale corriendo del trabajo por sus hijos" y "es un clavo".

Entre la suerte y la capacidad

La economista Raffo también habló de "patrones" que se repiten al momento de evaluar a una mujer para un ascenso, citando al libro de Joan C. Williams titulado What works for women at work.

Explicó que se mira "atentamente" que una mujer cumpla con los requisitos de selección, mientras que al hombre se lo evalúa con "flexibilidad". Además, en ella "se mira su desempeño" mientras que en él se analiza "su potencial". Finalmente, los buenos resultados que obtienen son, en el caso de las mujeres "atribuidos a la suerte" y en el de los hombres a "sus capacidades", explicó Raffo en la actividad organizada por la OMEU el viernes pasado.

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