MARÍTIMAS

Nueva dinámica en el río Uruguay; puertos, navegación y dragados

Para Uruguay ese costado del país es su segundo frente económico.

Las Cañas desde este hermoso puertito se aprecia la inmensidad del río Uruguay.
Foto: Archivo

Inevitable, cada vez que escribimos sobre el río Uruguay, y sobre todo desde cuando los españoles Eufores y otros inversores comenzaron a manejar el rubro madera y atrajeron buques de ultramar a M’Bopicuá, a Fray Bentos y a Nueva Palmira, nos sentimos contagiados de entusiasmo por las proyecciones económicas y sociales que se estaban estructurando en el río Uruguay. También cuando comenzaron a llegar a sus puertos barcos frigoríficos para levantar los embarques de citrus, y cuando informábamos de la expansión y modernización de los puertos litoraleños, incremento de su infraestructura como su reequipamiento actualizado, también nos hizo sentir reconfortados por la recuperación de esa frontera económica creciente. El río Uruguay es una formidable hermosa vía de agua que podría ser envidiada en Europa cuyos ríos para nosotros que los conocimos serían apenas canales. Nos abrió el camino de nuestra admiración por este río el Cap. Martínez Montero quien sería años más tarde canciller del Uruguay, y no nos faltó el estímulo y entusiasmo después del Ing. Jorge Aznárez con su famoso Segundo Frente Económico del Uruguay por el que luchó años. Por cierto que vino la inversión fluvio-marítima y ahora vivimos el entusiasmo de los dragados que ambos países decidieron llevar conjuntamente a cabo, y nos parece que con esto se está dando una gran batalla por el río Uruguay. Nos parece que ahora sí se están entendiendo las necesidades básicas de nuestro pequeño país de 1.800 kilómetros de costas, que son esencialmente de puertos y canales de navegación, todos ellos inmersos en un estratégico enclave regional.

Por gentileza de un coleccionista de libros marítimos y fluviales pudimos consultar la obra Derrotero de Navegación del Río de la Plata y sus afluentes, y El Práctico en el puente editado en 1910 que es una verdadera joya. Su autor, el práctico argentino Pablo Lena, que jamás pudo imaginar que 100 años más tarde un periodista uruguayo recogería sus valiosas experiencias, escribió un libro que habla de todo el acontecer marítimo y fluvial en el ámbito de los ríos Paraguay, Paraná, Uruguay, Río de la Plata, de lo tributario, puertos a sus orillas, mareas, siniestros y otros muchos datos históricos interesantes reunidos en este volumen cuyo autor por haber prestado servicios en todas estas vías de agua conocía al dedillo todo su entorno. De su publicación hemos extraído lo referente al río Uruguay y un punto de vista sobre estas cosas de hace casi 100 años, donde podemos advertir a través de su lectura la grata sorpresa para su vista de este hermoso río al que navegó con entusiasmo e incluso surcó el río Negro también.

Río Uruguay.

"Las aguas del río Uruguay son excelentes por correr entre escollos, arenas, zarzaparrilla y otras hierbas medicinales siendo aún mejores las del río Negro. Al pasar Punta Chaparro (al norte de Nueva Palmira) se ve que las costas se dilatan y va tomando el río la forma de un gran lago; mencionaré algo de estos parajes antes de seguir el derrotero. Nada iguala a la belleza de este río, sobre todo en la orilla izquierda. La margen derecha (Entre Ríos) es baja y monótona como la del Paraná, esta cubierta de bosques ofreciendo alguna variedad de arboledas. La margen opuesta desarrolla un magnífico y no interrumpido panorama, el aspecto difiere completamente del que presenta el Paraná. En su parte inferior, entre la boca y Fray Bentos, se convierte en un gran lago de unas 45 millas de largo, variando su ancho entre 4 y 7 millas con escasos fondos. (y esto es cierto, de una orilla a la otra pasando como dijimos Punta Chaparro, uno tiene la sensación de hallarse en un inmenso mar que hacia el norte no parece tener fin). Un canal profundo lo atraviesa en toda su longitud. Este canal que tiene entre 20 y 73 pies de agua, está balizado con boyas luminosas por cuenta del gobierno argentino... (la historia de siempre). Pasando la boca del Bravo se ve que por estribor hay médanos de arena y al norte de uno de ellos una ancha y hermosa bahía donde se encuentra al este de la misma el pintoresco pueblo de Nueva Palmira, antes Higuerita, el cual está sobre una colina con suave pendiente al río. Vista desde el Kilómetro Cero presenta un bello panorama debido al conjunto hermoso de sus casas. Tiene grandes negocios de todo tipo. Dicho pueblo tiene un buen puerto con tres muelles (de madera) para cargar y descargar con buques de cabotaje; el puerto es muy abrigado de los vientos de afuera que son los que más molestan. En el centro de la bahía, a unos 800 metros de la costa se halla un fondo de 20 a 25 pies, disminuyendo gradualmente al acercarse a tierra; encontrando una profundidad de 50 a 70 pies al dirigirse hacia el canal. Los buques de ultramar que van a cargar cereales a dicho pueblo tienen un buen fondeadero al SO. O. del muelle del medio y a unos 600 metros de distancia con 25 a 30 pies de agua, fondo fangoso mezclado con arena. Al pasar a unos 900 metros de los muelles con proa a 10 grados a babor de Punta Chaparro, la que está en la extremidad occidental de la bahía y en cuyo seno desagua el arroyo Sauce.

Barcos de pasaje.

Los barcos de mediano calado van en toda época del año, pero los de 18 pies o más, solo con el río Uruguay crecido. El Vapor de la Carrera cuyo destino es Concordia y Salto, quedan en Paysandú. Los barcos de ultramar que van a Paysandú van a cargar productos de la barraca norteamericana y de los saladeros de Paysandú y Mendilarzu hallándose este último tres millas más arriba del puerto. Paysandú está a 12 millas de Concepción y a 191 del puerto de Buenos Aires, y de Montevideo a 242 millas.

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