OPINIÓN DE EXPERTO

Las nuevas formas de producir y sus desafíos

Entrevista con Ignacio Apella, economista del Banco Mundial.

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Ignacio Apella, economista del Banco Mundial. Foto: A. Colmegna

Un estudio del Banco Mundial puso la lupa en las tendencias del mercado de trabajo en los últimos 20 años en Argentina y Uruguay, y cómo, cambios tecnológicos mediante, las tareas más demandadas han ido modificándose.

Se mencionan qué desafíos aparecen fruto de la automatización de ocupaciones.

—En el estudio hablan de los beneficios que pueden traer los cambios tecnológicos, pero también del "riesgo distributivo". ¿Cómo puede impactar en una región que ya sufre de un problema de desigualdad importante?

—Toda gran oportunidad también en general tiene algún desafío al cual tenés que estar atento. El desafío es el impacto que puede tener en el mercado de trabajo. Cualquier nuevo proceso de producción puede, por un lado, incrementar la productividad de muchos trabajadores. Eso en general es sobre los más calificados y los que desarrollan muchas tareas creativas. El problema es que por otro lado la automatización, los nuevos procesos productivos, pueden reemplazar muchas tareas que desarrollan otros trabajadores que en general son de menor nivel de calificación. De ocurrir eso, y de no mediar ninguna acción directa para administrar ese problema, al final del día sí podés agravar una situación de desigualdad distributiva, porque vas a tener un grupo de trabajadores, los más calificados, muy productivos y teniendo altos ingresos. Y vas a tener otra porción de trabajadores, de menor nivel de calificación, haciendo las tareas que quedan: las manuales, no rutinarias. En el medio, los tipos que hacían tareas manuales rutinarias o cognitivas rutinarias pueden quedar desplazados. Ese es el riesgo y es el desafío que no podemos dejar de atender.

—El informe dice que hay que preparar a las nuevas generaciones para tareas que "aún no existen". ¿Cómo se hace?

—Creemos que el desafío es uno solo pero lo podemos subdividir en dos grupos. Uno de muy corto plazo: qué hacés con los trabajadores que van quedando fuera producto de la automatización. Qué hacés con ese trabajador en caso que la máquina avance y lo desplace. Hay que readaptar a ese trabajador para que se vuelva a incorporar al mercado, pero a realizar otro tipo de tareas, no manuales y rutinarias, porque va a venir la máquina a reemplazarlo nuevamente. La otra vía es con los chiquilines que están en la escuela hoy. No es fácil identificar las habilidades que uno requerirá en el futuro, pero sí tenemos algunas ideas: las socioemocionales, las habilidades blandas, el pensamiento crítico, la resolución de problemas. Creemos que el sistema educativo tiene que ir en esa dirección.

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