PROYECTO DE LEY

El nuevo beneficio fiscal que Uruguay aprobó para fidelizar a extranjeros

La nueva normativa busca igualar las condiciones para quienes ya tramitaron su residencia fiscal. Está pensada “para equiparar e igualar condiciones”, explica experto.

Vista aérea de la Plaza Independencia, con la Torre Ejecutiva y el Palacio Salvo de fondo. Foto: Nicolás Pereyra
Vista aérea de la Plaza Independencia, con la Torre Ejecutiva y el Palacio Salvo de fondo. Foto: Nicolás Pereyra

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El Parlamento uruguayo aprobó un proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo en el que estableció que el régimen de exoneración de impuestos para extranjeros por activos en el exterior -conocido como “vacaciones fiscales” o “tax holiday” en inglés- podrá usarse ahora también por parte de quienes ya adquirieron la residencia fiscal y que ahora podrán extender el plazo de ese beneficio por 10 años.

Para poder hacer uso de ese estímulo, los residentes deberán realizar una inversión en inmuebles por un total de 3.500.000 Unidades Indexadas (aproximadamente unos U$S 380.000) y permanecer en el país durante 60 días.

Este fue el requisito que logró el equilibrio finalmente en el Parlamento uruguayo, dado que si bien la mayoría de los legisladores de la coalición estaban de acuerdo con la extensión del beneficio fiscal, desde la oposición se había cuestionado esa medida porque entendían que era un premio que beneficiaba a quienes ya eran residentes sin pedirles ninguna exigencia adicional.

¿Qué había ocurrido antes? Según explicó a El País el tributarista Fabián Birnbaum de FBM Advisory, en el año 2011 quienes se convertían en residentes fiscales en Uruguay podían optar por no pagar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), por un lapso de cinco años, por los rendimientos de capital mobiliario en el exterior.

Luego, en junio del año 2020 la aprobación del decreto 163/020 determinó que podían ser residentes fiscales las personas que invirtieran en inmuebles en Uruguay por un valor de U$S 380.000 aproximadamente y permanecieran en el país durante 60 días calendario.

Tres meses después y con el objetivo de estimular la llegada de extranjeros al país, se aprobó la ley 19.904 que extendió las “vacaciones fiscales” a los nuevos residentes fiscales en lugar de cinco a 10 años.

El proyecto original de esa normativa determinaba que quienes habían adquirido la residencia fiscal de forma previa, por ejemplo en el año 2018, pudieran extender el plazo por 10 años, pero debido a la discusión que se dio en el Parlamento esa disposición quedó fuera de la ley.

Modificaciones en los requisitos para obtener la residencia fiscal incentivan a mayores consultas. Foto: Archivo El País
Modificaciones en los requisitos para obtener la residencia fiscal incentivan a mayores consultas. Foto: Archivo El País

“¿Cuál sería la razón por la que a alguien que ya obtuvo la residencia fiscal y que está amparado en la vacación fiscal se le ampliaría por cinco años más sin ninguna exigencia adicional?”, había cuestionado el senador frenteamplista y ex presidente del Banco Central, Mario Bergara ante las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en el Parlamento.

En esa instancia, la directora de la Asesoría Tributaria del MEF, Pía Biestro respondió a Bergara al argumentar que “la razón es darles el mismo tratamiento a los residentes que configuren la renta fiscal ahora y a los que ya lo habían hecho”.

¿Qué cambió entonces ahora? Según Birnbaum, la actual normativa “ahora sí está exigiendo una inversión real” para que los que ya eran residentes accedan al beneficio de los 10 años. Si bien la posibilidad de ampliar la cantidad de años del beneficio “ya estaba contenido en el proyecto de ley original, se eliminó porque no se exigía nada a cambio. Era como si se les estuviera regalando el beneficio, ahora con esta nueva exigencia no”, añadió Birnbaum.

La nueva normativa “les sirve a aquellos que ya tenían residencia fiscal uruguaya, o que estaban por cumplir los cinco años y que ahora quieren acceder a los 10 años” de exención, explicó el tributarista y consideró que la medida “no mueve la aguja” sino que está pensada “para equiparar e igualar condiciones”.

Consultas en pausa.

De acuerdo con Birnbaum, por el momento no se han registrado mayores consultas por parte de extranjeros -principalmente argentinos- que estén interesados en radicarse en Uruguay y señaló que hay tres factores que lo explican.

En primer lugar, destacó como un obstáculo el cierre de las fronteras uruguayas. “La mayoría (de los interesados) no pueden venir”, indicó Birnbaum. El segundo factor es el aumento registrado de contagios de COVID-19 en Uruguay y en tercer lugar, la época del año.

“Con el aumento de casos las consultas quedaron un poco en pausa. Eso sumado a que las fronteras están cerradas hace que no sea atractivo”, indicó el especialista.

No obstante, explicó que la residencia fiscal “es un tema a largo plazo”, unos cinco o 10 años, por lo que Birnbaum confía en que la cuestión sanitaria sea solo un aspecto coyuntural.

“No es una situación que viene para quedarse 10 años, creo que el de la residencia fiscal es un tema ajeno a eso pero claro que impacta en el ánimo, quizás por eso no tengamos el auge que se registró el año pasado” cuando el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou anunció las medidas para atraer a extranjeros, reflexionó el tributarista.

Según indicó el diario argentino La Nación, los tributaristas argentinos coinciden con la visión de Birnbaum.

En este sentido, señalaron que la mayoría de los ciudadanos argentinos que perdieron su residencia fiscal local y ganaron la uruguaya, terminaron el trámite antes de la aprobación del “impuesto a la riqueza” que impuso el gobierno argentino a mediados de diciembre pasado, y antes de que terminara el período fiscal de 2020, el 31 de diciembre.

La advertencia de la AFIP

Desde el verano del año 2020 con el cambio de gobierno en Argentina, el tema de la residencia fiscal uruguaya ha sido de los que más acapararon las noticias en ambos países del Río de la Plata. Según datos de la AFIP (el fisco argentino) -publicados por el medio La Nación-, en los primeros nueve meses de 2020 hubo 229 contribuyentes que perdieron su residencia fiscal argentina y adquirieron la uruguaya. La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, dijo en febrero del año pasado que estaban evaluando a quienes mudaron su residencia. “Lo estamos evaluando, porque hay una cantidad de parámetros e indicadores para ver si eso tiene un objetivo genuino o no”, manifestó la jerarca en ese entonces en diálogo con radio Con Vos.

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