ENTREVISTA

Gabriel Oddone: "La economía va a caer al menos 3% y estimamos que el desempleo se consolide en dos dígitos"

El economista y socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone analizó en entrevista con El País los efectos que puede generar la pandemia del coronavirus en la economía uruguaya.

Dr. Gabriel Oddone. Foto: Archivo El País
Gabriel Oddone analizó el escenario que plantea la pandemia del coronavirus para Uruguay Foto: Archivo El País

El 2020 es un año de un “golpazo” económico para los países emergentes a raíz de la pandemia del coronavirus que genera "la recesión global más profunda desde la Gran Depresión", sostuvo el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone en entrevista con El País.

¿Cómo afectará a la economía uruguaya? ¿Qué impacto tendrá sobre un déficit fiscal que estaba en 5% del Producto Interno Bruto (PIB) y sobre el empleo? ¿Cómo ve las medidas del gobierno? Sobre esto y más respondió el doctor en Historia Económica. Lo que sigue es la entrevista completa que El País mantuvo con Oddone vía Zoom (una aplicación para videollamadas) y de la que se publicó un resumen en la edición impresa de hoy.

-¿Cuáles son los efectos de esta pandemia del coronavirus en la economía a nivel mundial?

-Este es un evento excepcional que va a tener consecuencias significativas sobre la economía global y que seguimos teniendo la duda de la duración. Es un shock de oferta porque está jalonado por la restricción a la actividad económica que se ha desplegado por las medidas sanitarias, con amplificación sobre la demanda agregada por su impacto en el consumo, la inversión y las exportaciones de los países. Lo único que tenemos de ventaja los uruguayos es que si se quiere tenemos 60 días por delante de los países que tienen esta pandemia y vemos cómo la están gestionando. Pero, en realidad estamos improvisando en la marea. El escenario 2020 es inédito, estamos ante la recesión global más profunda desde la Gran Depresión, con un corte abrupto de financiamiento para países emergentes y con manifestaciones muy inciertas sobre los precios de exportación de nuestros productos. Es un año de un golpazo para los emergentes.

Lo que deja a nivel económico la experiencia de China al lidiar con el coronavirus

"Si todas las cifras desde todas las dimensiones que hemos visto en China son correctas, que es un gran tema de debate, podemos decir que en un país de esas dimensiones que tomó medidas extremas en Wuhan donde todo se originó, la afectación parece tener un carácter transitorio y una duración relativamente corta, un trimestre.

Hay varias condiciones por las cuales pensar que China puede establecer una lección para el resto del planeta, es complejo. La primera es la incertidumbre de que las pandemias suelen tener ciclos, por más que las circunstancias sanitarias hayan mejorado en nada estamos seguros de que el fenómeno no pueda reeditarse hasta que no tengamos un retroviral o una vacuna. La segunda conclusión es que es una economía de una dimensión superlativa y con unas características de reacción política que no son generalizables, por el tipo de centralidad de las decisiones y por la capacidad de imposición que tienen las autoridades. La tercera es que China una vez que identificó el problema actuó con cierta prontitud, lo que no necesariamente ocurrió en otros lugares".

-La economía uruguaya ya venía complicada: estancamiento de la actividad en 2019, déficit fiscal e inflación altos, entonces, ¿cuál es el escenario para 2020?

-Previo al coronavirus teníamos una visión relativamente positiva de Uruguay en 2020, de hecho en CPA Ferrere estábamos dando un crecimiento de entre 1,7% y 2,3% dependiendo del avance de UPM y los proyectos de infraestructura asociados. Sin embargo, el evento del coronavirus lo que hace es deteriorar significativamente las expectativas. La economía permanecerá cerrada al menos un trimestre. Nuestro escenario base es que la actividad intermitente con cierres parciales (especialmente en enseñanza, restaurantes, hoteles, viajes y espectáculos públicos) se mantiene por lo menos hasta setiembre y que en el cuarto trimestre volveríamos a un escenario más normal pero diferente al que vivíamos antes del coronavirus

Debido a ello, el PIB cae durante tres trimestres consecutivos  En ese escenario, el PIB va a contraerse al menos un 3% y probablemente algo más en el año. Eso va a suponer un escenario de afectación del empleo significativo, estimamos que se va a consolidar la tasa de desempleo de dos dígitos, probablemente llegando a 15% en algún mes. Por otro lado la cadena de pagos experimentará una disrupción duradera. Algunas empresas severamente afectadas por el paro de actividades dejarán de ser sujetos elegibles de crédito bancario, amenazando su subsistencia. A su vez, la depreciación del peso que ya tuvo lugar, se va a consolidar, vamos a tener una depreciación significativamente mayor que la inflación.

Eso va a suponer una oportunidad, porque nos vamos a abaratar en dólares, que era algo que precisábamos hacer. Aunque en la medida que la demanda esté condicionada por restricciones al comercio o afectaciones en los mercados de destino, podremos ser más competitivos, pero no necesariamente eso traducirse en un mayor volumen exportador. Por otro lado, una depreciación real de la moneda tiene consecuencias inmediatas sobre el consumo doméstico: tanto porque hay un conjunto de productos que son importados como por la formación de las expectativas que en Uruguay siempre la evolución del dólar afecta. A diferencia de 2003 donde una depreciación intensa de la moneda supuso que rápidamente el sector externo empezara a tirar de la economía, eso tiene más dudas hoy. La inflación va a aumentar, se va a ubicar alrededor del 12% en junio, probablemente cediendo un poco después, pero va a cerrar el año en dos dígitos.

Varios restaurantes de la capital estuvieron desiertos. Foto: Francisco Flores
El cierre de la economía afecta a varios sectores. Foto: Francisco Flores

-Mencionaba que no es tan fácil que el sector exportador sea el de salida hacia adelante.

-Debería ser, pero la velocidad a la que se va a procesar eso es incierta, entre otras cosas porque hay factores que no están asociados a los precios que son los que pueden explicar los niveles de actividad de los sectores exportadores.

-El sector construcción fue uno de los primeros en retomar la actividad y tiene obras de infraestructura importantes por delante, ¿puede ser un motor de salida?

-La industria de la construcción es muy relevante para la economía uruguaya por dos motivos. Porque en el sí misma explica el 10% del PIB, pero a su vez en estimaciones que hemos hecho en el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, el multiplicador del valor bruto de producción del sector es de 4,41. Es uno de los más altos de la economía y está por encima del promedio sectorial de Uruguay que es 1,56. ¿Qué quiere decir esto? Un aumento de US$ 1 de la demanda final de la construcción genera un encadenamiento que induce un incremento de la producción de US$ 4,41.

Por todos sus encadenamientos hacia atrás, la construcción tira de muchos sectores de la actividad. La construcción viene de un período prolongado de bajo crecimiento. La encuesta de expectativas de los empresarios del sector tiene una mirada positiva para la construcción en los próximos meses. Se siguió incorporando tecnología en el sector. Hay diversas razones por las que la construcción puede jugar un rol muy importante este año y eso está asociado a este proceso de apertura que tuvo lugar la semana pasada. Parecería un momento oportuno para pensar, como está ocurriendo en otras partes del mundo, en armar un fondo de infraestructura asociado al proceso del coronavirus. En países tan variados como Polonia, Arabia Saudita, Portugal e incluso EE.UU. se están proponiendo programas fiscales, algunos financiados por recursos públicos y otros financiados con una combinación de recursos públicos y privados para armar un fondo que permita apalancar proyectos de gran infraestructura que son mecanismos rápidos para defender el empleo.

-En el plano fiscal, que venía con una situación compleja y el coronavirus la agrava tanto por pérdida de recaudación como por mayores gastos, ¿qué puede pasar?

-Asumiendo nuestro escenario más probable, que la actividad sigue con cierres parciales hasta setiembre, con la pérdida de recaudación asociada y las necesidades de incremento de gasto anunciadas para población vulnerable, creemos que el déficit fiscal se va a aproximar a los dos dígitos al finalizar 2020. Si el escenario de excepcionalidad económica fuera más corto y esto empezara a normalizarse a partir de julio, la situación fiscal podría ser menos acuciante porque la economía se contraería menos.

-¿Qué presión pone sobre el endeudamiento?

-Así como Uruguay llegó a este escenario con una situación fiscal frágil, llegó con un perfil de financiamiento adecuado. Con lo cual, todo este fenómeno excepcional, Uruguay podría transitarlo sin mayores zozobras desde el punto de vista financiero. . Si tomamos las amortizaciones de bonos en moneda extranjera que Uruguay tiene por delante este año, estamos hablando de que son US$ 180 millones y si uno mira las reservas del gobierno en el Banco Central, estamos hablando de US$ 2.400 millones (US$ 800 millones son créditos contingentes). Uruguay no tiene necesidades, dado su calendario de vencimientos, de salir a buscar nueva deuda este año más allá de los créditos contingentes que está activando. Esto debería dar lugar, si no se descontrola, a que la deuda no debería tener una afectación severa, si bien va a aumentar.

Gabriel Oddone. Foto: Leonardo Mainé
Gabriel Oddone cree que las medidas van en el sentido adecuado, pero habrá que profundizarlas. Foto: Leonardo Mainé

-Y entonces, ¿qué puede pasar con el grado inversor que hoy ostenta Uruguay de parte de cinco calificadoras de riesgo?

-Seguro que ese aumento de la deuda va a suponer una mirada desde otra perspectiva de la calificación de riesgo. Pero, esa calificación de riesgo está en un contexto global donde todos los países están siendo objeto de una mirada distinta. De hecho, todos los países van a empeorar su calificación de riesgo, porque el riesgo sistémico aumentó. Hay varios economistas como (Kenneth) Rogoff y (Carmen) Reinhart que están sosteniendo que en el segundo semestre vamos a asistir a reestructuras generalizadas de la deuda, no solo en emergentes, porque muchos países van a tener dificultades ciertas de poder enfrentar sus obligaciones. Lo bueno que tiene Uruguay, es que con las necesidades de financiamiento cubiertas, la reputación de ser un buen pagador, su tamaño relativo y por otro lado al haberse dado un cambio de gobierno, las calificadoras de riesgo probablemente no lo tengan entre sus principales preocupaciones. Hay otros países de la región con vulnerabilidades financieras más acuciantes.

El gobierno uruguayo está en condiciones de transmitirle a sus acreedores y las calificadoras: “en este momento estoy atacando la emergencia sanitaria y mi prioridad está en dar recursos al sistema de salud, canalizar recursos a la población vulnerable, tratar de garantizar que la cadena de pagos se mantenga, pero tengo una herramienta potente que es el Presupuesto que voy a remitir el 31 de agosto y que va a trazar un horizonte consistente y creíble para el período 2021-2025 que es cuando ustedes deberían evaluarme”. Las calificadoras con este contexto internacional no van a tomar grandes decisiones hasta conocer cuáles son los planes del gobierno en materia programática. Por eso creo que el partido del grado inversor se juega verdaderamente entre setiembre y diciembre que es cuando el Parlamento debatirá el proyecto de Presupuesto.

-Mencionaba las medidas de proveer liquidez por un lado y las fiscales por otro. ¿Cómo ve esas medidas, son las correctas?

-Si uno mira las medidas económicas que han sido anunciadas desde el 13 de marzo, las compara con las que se han estado tomando en el mundo y las evalúa a la luz de las restricciones idiosincráticas de Uruguay, en líneas generales el gobierno ha practicado diferimiento de impuestos, ha ampliado beneficios a nivel de desempleo, ha ampliado transferencias a grupos vulnerables, ha promovido programas de préstamos especiales para empresas. En todo caso, lo que uno ve en el mundo y Uruguay no ha estado haciendo es directamente el subsidio a salarios o tarifas públicas. Es destacable que Uruguay reaccionó con rapidez y con la orientación adecuada.

-¿Y son suficientes?

-Podemos discutir sobre cuán efectivas son las medidas. Uno puede pensar si las transferencias abarcan a toda la población vulnerable. Hay un conjunto de población que se volvió vulnerable a partir de la crisis: pequeños empresarios, trabajadores de pequeñas unidades de negocios que no necesariamente eran vulnerables en un escenario de normalidad, pero en uno de excepcionalidad se volvieron vulnerables. La posibilidad de que estos programas de transferencias haya que extenderlos en el tiempo o ampliarlos a terceros grupos, es muy alta. Es posible que tengan que darse vueltas de tuerca adicionales en las medidas. En temas de acceso al crédito, lo que se ha hecho está en la buena orientación, pero quizás haya que trabajar mejor en la identificación de los problemas. Las garantías del SiGa están bien diseñadas, pero hay que tener claro que las condiciones para acceder a esos fondos que garantizan operaciones crediticias, están asociados a sectores con cierto grado de formalidad y cierto grado de integración económica que no son los que están en la primera línea de fuego. Y finalmente hay que pensar en las grandes empresas de los sectores vulnerables, que si bien no son empresas que fueran vulnerables en el origen, se han vuelto vulnerables en el transcurso del tiempo. Hay que pensar qué tipo de instrumentos son posibles para protegerlas. En algunos lugares del mundo estamos asistiendo a compras de carteras riesgosas de bancos, de manera tal de no cortar el acceso al financiamiento. En Uruguay la compra de carteras tiene una muy mala reputación por los episodios de la crisis del 82, pero a instancias de lo que ocurre en el mundo y por la validez de este tipo de herramientas, no debería descartarse llegado el momento.

En resumen, a pesar de la situación fiscal y al diagnóstico que tenía cuando asumió, el gobierno ha actuado con pragmatismo. Una vez que enfrentó el shock del coronavirus reaccionó con prontitud y flexibilidad, no se ató a un conjunto de pre-conceptos.

¿Cómo ve el envío del proyecto de ley de urgente consideración al Parlamento en este contexto y qué piensa sobre su contenido?
Comisión Especial de la Cámara Alta recibirá a los ministros y asociaciones civiles durante el debate por la LUC. Foto: Departamento de Fotografía del Parlamento

-Haría una lectura más política. La señal que está queriendo transmitir el gobierno es que a pesar de la excepcionalidad de la situación, la vida continúa y lo que era el diagnóstico que tenía antes de asumir, se mantiene. Ello le permite al menos dos cosas. Por un lado, marcar la agenda política y procurar que el debate gire en torno a sus prioridades reduciendo el espacio para los temas que la oposición pone sobre la mesa. Por el otro, alinear a los miembros de la coalición en torno a una agenda que fue acordada entre ellos y no distraerse en fuegos de artificios de otros temas colaterales como vimos la semana pasada. Es una señal de que el gobierno, a pesar de atender la crisis provocada por el coronavirus, mantiene el rumbo comprometido en campaña y es consistente con el mandato que recibió de los votantes, es una señal de que está pensando en el día después de la crisis.

Sigo pensando lo mismo que antes: en el plano económico la ley es muy amplia, contiene aspectos sustantivos y relevantes (como regular mejor sectores como el energético y las empresas públicas, promover la competencia, la regla fiscal si bien no es un tema determinante contribuye positivamente) y otros menores que no parece ser necesario que hayan sido incluidos en una ley de este tipo. Creo que lo que se intenta hacer en materia de inclusión financiera no va en la dirección correcta, sigue siendo riesgoso para los compromisos que Uruguay tiene asumidos internacionalmente. Eso es perfectible de mejora. En cualquier caso, la virtud que tiene es que el gobierno sintetiza un conjunto de iniciativas que le dan su orientación programática. Tratándose de un gobierno de coalición, con partidos políticos que no han estado en la función gubernamental, tener un eje legislativo es un elemento que ayuda.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados