Dos abogados los representan

Los que se oponen a la regasificadora dudan de continuidad del proyecto

La construcción y puesta en funcionamiento de la planta regasificadora genera polémica ya desde el momento de la adjudicación a GDF-Suez en una licitación que se definió en 2013. Ahora, con la salida de la constructora brasileña OAS de una parte del proyecto (la construcción de muelle y escollera) las críticas al emprendimiento se reavivan.

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Marcelo Nievas y Mauricio Fioroni representantes de vecinos y pescadores. Foto: L. Carreño

A su vez, GNLS (consorcio local conformado por GDF Suez y la firma japonesa Marubeni) todavía no definió cuál será la nueva constructora que se hará cargo de las obras de muelle y escollera. Y para algunos, la llegada de esa nueva constructora generará más inconvenientes al mayor proyecto de infraestructura en el que se embarcó el país.

Los abogados Mauricio Fioroni y Marcelo Nievas son representantes legales de la Coordinadora de Vecinos del Oeste Montevideano y de un grupo de pescadores artesanales. Los primeros se oponen al proyecto de regasificación en Puntas de Sayago, aduciendo cuestiones medioambientales y de seguridad y los segundos reclaman un resarcimiento económico por tener que abandonar sus tareas en la zona, algo que Gas Sayago ya hizo con un grupo de trabajadores.

Refiriéndose al momento actual, Fioroni dijo a El País que la primera disyuntiva que se presenta es la de la elección de la nueva constructora. "Ahora la empresa que venga va a poner sus condiciones, va a poner el precio que le parezca. Condiciones tanto en la parte laboral como tributaria, ambiental, en todo lo que pueda incidir. Y tiene más fuerza para imponer esas condiciones porque tanto GNLS como el Estado tienen que tomar una decisión", dijo.

Para Fioroni, otra complicación en el proyecto es que está "salpicado" por la situación general de OAS, vinculada a temas de corrupción de la estatal brasileña Petrobras en su país.

"Si yo tuviera que hacer un análisis de riesgo eso genera un plus de complejidad, porque no se puede descartar que exista un coletazo de la situación de OAS en Brasil acá en Uruguay", sostuvo Fioroni.

OAS está envuelta en la trama de corrupción de Petrobras. Su participación consta en el documento denominado "relatorio de proyectos" que fue encontrado en el domicilio del cambista arrepentido Alberto Youssef, propietario de las empresas fantasmas que se utilizaron para lavar el dinero de sobornos en el caso de Petrobras.

En ese documento están detallados 474 contratos para obras que fueron realizadas por 170 compañías, de las cuales la mayoría eran constructoras, en diferentes países.

Allí constan cinco obras en Uruguay, de las cuales cuatro estuvieron a cargo de OAS, previo a haber sido contratada por GNLS para las obras y por Gas Sayago para la construcción del gasoducto.

El problema adicional sería, para Fioroni, que se comprobara que la contratación de OAS para las obras en Puntas de Sayago tuviera el mismo origen que los demás proyectos de la constructora que están envueltos en el caso de corrupción de Petrobras.

A su juicio la salida de OAS del proyecto genera otra hipótesis negativa. "Es que GNLS de alguna manera trate de desvincularse al ver que es una obra de alta complejidad. En ese escenario, otra vez Gas Sayago tendrá que salir a buscar a algunas de las empresas que se presentaron en su momento o que se abra otro procedimiento para encontrar a una nueva interesada", sostuvo el abogado.

La última posibilidad mencionada por Fioroni es que, definitivamente, GNLS y Gas Sayago no se pongan de acuerdo en la elección de la nueva constructora y la situación deba dirimirse con un arbitraje internacional.

"Se está formando la tormenta perfecta", afirmó.

Un elemento que a los abogados les llama la atención es que OAS continúe desarrollando el gasoducto contratada por Gas Sayago, mientras ya fue cesada por GNLS para la construcción por diferencias técnicas. "Es increíble. ¿Qué garantías da que la misma empresa que se fue por hacer todas las cosas mal en las obras esté realizando un gasoducto?", preguntó Nievas.

La elección de OAS como único contratado para las obras y el gasoducto está definida en uno de los anexos del contrato entre Gas Sayago y GNLS.

"Ambas empresas concordaron en que OAS iba a hacer la regasificadora. Entonces no es un acuerdo entre privados, entre GNLS y OAS lo del muelle y la escollera; para nada", sostuvo Nievas.

Para los abogados los temas poco claros alrededor de la regasificadora vienen desde el momento de la adjudicación y la firma del contrato de la obra.

Cuando la licitación, GDF-Suez presentó su oferta como GDF Suez Energy Latin America Participacoes. Pero el contrato fue firmado a través del consorcio local GNLS.

"Esta empresa no tiene control de nadie. Se pide información pública y te dicen que es confidencial. Está todo bajo un manto de secreto impresionante. ¿Quién ganó entonces la licitación? No es GDF Suez; firma una sociedad anónima uruguaya", dijo Nievas. Y entonces, si el Estado debe reclamar indemnizaciones por el proyecto, lo deberá hacer a una firma local y no a una multinacional.

Además, ambos sostuvieron que hay una gran desproporción entre las responsabilidades que asumen GNLS y Gas Sayago en el contrato.

"Si el contrato hubiese sido entre dos privados puros, Gas Sayago como privado no firmaba ni loco este contrato", afirmaron.

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