INFORME

¿Padre rico, hijo rico? ¿Padre pobre, hijo pobre? Estudio evaluó movilidad de ingresos en Uruguay

Para el estudio se construyó una base de datos, a partir de registros administrativos del Banco de Previsión Social y de la Dirección General Impositiva, de ingresos formales entre 2009 y 2016.

Estudio encontró que hubo movilidad intergeneracional entre 2009 y 2016 en sectores de ingresos medios. Foto: Shutterstock
Estudio encontró que hubo movilidad intergeneracional entre 2009 y 2016 en sectores de ingresos medios. Foto: Shutterstock

¿Padre rico, hijo rico? ¿Padre pobre, hijo pobre? ¿Qué tanta movilidad intergeneracional de ingresos hay en Uruguay? Es decir, ¿qué tan factible es que una persona cuyos padres estuvieron en el 10% de menores ingresos pueda escalar posiciones, por ejemplo?

Esto es lo que se propuso responder el 12ª Cuaderno sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) titulado “Movilidad intergeneracional de ingresos en Uruguay. Una mirada basada en registros administrativos” y elaborado por Martín Leites, Eliana Sena y Joán Vilá del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración.

Para el estudio se construyó una base de datos, a partir de registros administrativos del Banco de Previsión Social y de la Dirección General Impositiva, de ingresos formales entre 2009 y 2016. Las estimaciones “se concentran en familias que tienen miembros con un vínculo más estable con el sector formal de la economía, y ofrecen una muy buena aproximación de la movilidad en los tramos intermedios y altos de la distribución del ingreso”, indicaron los autores.

Un primer resultado del trabajo es que se detectó “una asociación significativa entre la posición de padres e hijos (en el tramo 35 a 39 años), de aproximadamente 0,26. La persistencia es levemente mayor en el caso de los ingresos totales y entre hijos y padres del mismo sexo”. ¿Qué significa este número promedio? Que “más de un cuarto de la posición de los hijos es explicada por el ingreso de los padres”.

Los autores observaron también que hay “una mayor persistencia en los extremos de la distribución” del ingreso. “En el decil más bajo (es decir, en el 10% de la población de menores ingresos) mantienen la misma posición en la distribución que su padre el 13,6% y el 14% de hijos, en el caso del ingreso laboral y total respectivamente”, afirmaron.

“En el otro extremo, los hijos que nacieron en el decil 10 (están dentro del 10% de la población de mayores ingresos) tienen una probabilidad de mantenerse en ese decil del 23,8% y 24,3% respectivamente”, agregaron.

Entonces, ¿hay movilidad intergeneracional de ingresos? Según el trabajo, “la chance de acceder al segmento de altos ingresos es menor para hijos con padres ubicados fuera de ese estrato. Entre aquellos con padres ubicados en la cola alta existe una elevada inercia a mantenerse en estas posiciones”. Por ejemplo, “un hijo que nació en el decil 10 tiene casi cinco veces más posibilidades de mantener ese decil que de bajar al primero”, indicó el trabajo.

Los autores explicaron que “en el otro extremo de la distribución, la movilidad es menor entre hijos que tienen padres ubicados en el decil de ingresos más bajo, aunque la persistencia es inferior a la encontrada en la cola alta de la distribución”.

El estudio detectó que “una parte significativa de la movilidad posicional se concentra en la cola baja (debajo de los deciles 5 o 6), lo que estaría indicando movimientos entre los estratos de ingresos medios y medios bajos”.

Explicó que “parte de la causa de estos movimientos se debe a los menores incrementos de ingreso en términos absolutos necesarios para cambiar de posición” en la parte baja de ingresos.

“En síntesis, una proporción significativa de la movilidad posicional encontrada se concentra en estratos de ingresos medios y bajos, donde es relativamente más fácil que los hijos cambien de posición con respecto a su padre/madre” y “por otra parte, las oportunidades de movilidad son más restringidas en los tramos altos de la distribución, donde las mejoras exigen incrementos de ingreso más elevados”, aseguró.

En definitiva, entre 2009 y 2016 “Uruguay registró movilidad en los sectores de ingresos medios y medios bajos, pero los saltos (o caídas) en esas posiciones representan cambios relativamente pequeños en términos de ingresos”, mientras que “los niveles de movilidad son sustantivamente menores para los hijos con padres de altos ingresos y en particular para los varones”, concluyó el estudio.

Según los autores, “el hecho de que la correlación de los logros de ingresos de padres e hijos no sea constante y cambie para los distintos puntos de la distribución podría ser evidencia de la presencia de trampas de movilidad. Es decir, la existencia de segmentos de la distribución donde las familias enfrentan bajas chances de registrar movimientos hacia diferentes posiciones en la distribución”.

Detrás de esa baja movilidad en los estratos de ingresos más altos, puede haber factores como “la herencia de activos y riqueza, la existencia de restricciones de acceso al crédito, las decisiones de ahorro, fecundidad e inversión en capital humano de las familias, la transmisión de habilidades innatas o la existencia de desigualdades o procesos de segregación”, indicó el estudio en base a otros previos.

Los autores señalaron que las privaciones que enfrentan los niños de ingresos bajos, argumentan a favor de la necesidad de “mantener y profundizar un sistema de transferencias de ingresos, y tener una política activa que asegure salarios mínimos, con el objetivo de mitigar los efectos de restricciones severas en los hogares de menores ingresos”.

Otro aspecto que mencionaron es que “la presencia de no linealidades en los niveles de movilidad intergeneracional en la cola alta de la distribución” puede ser “una señal de la existencia de canales específicos que amplifiquen los niveles de desigualdad” tales como “la transmisión de activos intervivos y la herencia”. Por eso, plantearon “la pertinencia de incorporar un impuesto a la herencia o a la transmisión de capital intervivos” que “podría ser una herramienta necesaria para equilibrar las oportunidades entre los jóvenes”.

El trabajo informal es clave en estrato bajo

El estudio “ofrece una medición de la movilidad de aquellas familias que tienen miembros con un vínculo más estable con el sector formal de la economía”, indicaron los autores.

“Por esta razón, es de esperar que las mediciones presentadas ofrezcan una buena aproximación a lo que sucede en los tramos intermedios y altos de la distribución del ingreso, y sean menos representativas de lo que ocurre en la cola baja, donde los ingresos informales tienen una mayor incidencia”, agregaron.

Para solucionar este problema, el estudio “presenta una exploración preliminar de cómo se vincula el estatus laboral entre padres e hijos” y en ese sentido, encontró que “hijos que tienen padres con un vínculo menos estable con el mercado formal presentan mayores chances de repetir este patrón, y su participación en el mercado formal es más intermitente”.

La conclusión de que “la movilidad es menor entre los hijos que tienen padres ubicados en el decil de ingresos más bajo” requiere más estudios “pues la fuente de información que se está utilizando (ingresos formales) enfrenta mayores limitaciones para abordar este tramo de la distribución y seguramente se esté sobreestimando la movilidad que tienen las familias ubicadas en este estrato”, explicó.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error