INFORME DEL BANCO CENTRAL

¿Qué pasa con el sistema bancario uruguayo ante la crisis del COVID-19? Riesgos y datos

El Reporte del Sistema Financiero 2020 señaló que “el MEF y el BCU tomaron una serie de medidas que lograron evitar la contracción del crédito, y mantener la liquidez".

Bóveda de banco. Foto: Archivo El País
Durante 2020, los bancos enfrentaron una nueva crisis económica, pero con resultados bien distintos a la crisis financiera de 2002. Foto: Archivo El País.

El riesgo de un corte abrupto de la cadena de pagos, fue uno de los principales que trajo la crisis del COVID-19 a Uruguay. También los problemas de endeudamiento de empresas y familias, solvencia y otros estaban latentes. ¿Qué pasó con el sistema bancario en Uruguay entonces?

El Reporte del Sistema Financiero 2020 elaborado por el Banco Central (BCU) y divulgado días atrás, señaló que “el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el BCU tomaron una serie de medidas que lograron evitar la contracción del crédito, y mantener la liquidez. En este marco, la situación de solvencia de las instituciones financieras radicadas en Uruguay se mantiene estable, situándose el capital admitido promedio de los bancos aproximadamente en el doble del mínimo regulatorio exigido, que contiene requisitos por riesgo de crédito, de mercado, operacional y sistémico”.

“Los depósitos del sector no financiero privado (empresas y familias) en moneda nacional en 2020 registraron un incremento de $ 50.626 millones (+19,6% nominal y +9,3% real, es decir descontada la inflación). En el caso de los depósitos en moneda extranjera en 2020 se observa un incremento de US$ 2.719 millones (+12,2%), compuesto por US$ 2.437 millones de clientes residentes (+12,7%) y US$ 282 millones (+9,3%) de clientes no residentes. El total de depósitos presentó una variación equivalente en pesos de $ 162.900 millones (+14,6% en términos reales) equivalentes a US$ 3.908 millones”, indicó el BCU. El total de depósitos de empresas y familias en bancos ascendía al equivalente a US$ 31.536 millones a fines de 2020 (US$ 28.198 millones de residentes y US$ 3.338 de no residentes).

El BCU destacó que “a pesar de la incertidumbre que provocó la pandemia, la dolarización de los depósitos de residentes se mantuvo en un marco de estabilidad del tipo de cambio y de las medidas de fomento de la liquidez en moneda nacional”.

También hubo “estabilidad” en “la preferencia por la liquidez en los depósitos en moneda nacional” con cerca del 70% a la vista (es decir que se puede retirar en cualquier momento), indicó el Central, mientras que la liquidez de los depósitos en dólares aumentó tres puntos porcentuales y el 92,6% del total estaba a la vista. “Este fenómeno estaría relacionado con un aumento del mantenimiento de saldos líquidos por motivo precaución en razón del incremento de la incertidumbre derivado de la pandemia de COVID-19”, explicó el reporte.

En tanto, según el informe, “en el año 2020 los préstamos otorgados al sector no financiero privado (empresas y familias) residente en moneda nacional aumentaron $ 36.388 millones (+13,4%), mientras que en moneda extranjera registraron una baja de US$ 137 millones (-1,8%) con un stock de crédito que se divide prácticamente en partes iguales entre moneda nacional y extranjera. El incremento de dicho stock en términos reales fue del 2,7%, mientras que si se mide el mismo sin tomar en cuenta las diferencias de cambio (Unidades Indexadas, Unidades Reajustables y dólar) se llega a que el nuevo crédito otorgado ascendió a $ 13.100 millones equivalente a US$ 316 millones”.

“La participación del sector familias en el total del crédito en moneda nacional disminuyó, desde 75% en 2019 a 73% a fines de 2020, pero mantiene firme su liderazgo como principal destino del crédito en esta moneda”, expresó el BCU.

“En moneda extranjera, donde predomina el crédito corporativo, la participación en el crédito según sector de actividad se encuentra más desconcentrada. En primer lugar se encuentra el sector agropecuario (32%) y le siguen los créditos a la industria (23%), los otorgados a comercio (19%) y servicios (19%) y la construcción (4%), representado solo 3% el crédito al consumo”, añadió.

BCU: informó que AFAP vendieron deuda en UI a no residentes. Foto: Fernando Ponzetto.
Banco Central del Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto.

Riesgos financieros.

“El riesgo bancario es la probabilidad de ocurrencia de un evento relacionado con el negocio que impacte negativamente en el patrimonio de la entidad. La normativa uruguaya prevé requerimientos de capital mínimo para riesgos de crédito, mercado, operativo y sistémico”, recordó el BCU. El Central hace pruebas de tensión sobre los dos primeros.

Respecto al riesgo de crédito, “el indicador de morosidad (créditos impagos sobre créditos vigentes) tuvo su pico en marzo-abril, y luego ha disminuido a lo largo de 2020 denotando el efecto de las medidas de fomento del crédito y facilidad de la liquidez en el sistema financiero para situarse en 2,7% a fin de 2020”, analizó el reporte. “Este descenso se dio principalmente en empresas”, agregó.

Ahora, ¿cuál es el peso del endeudamiento en las familias y los sectores de la economía uruguaya según sus ingresos y producción?

“El sector agropecuario es el que registra un mayor grado de endeudamiento en relación a su producto (74%), seguido por la industria y comercio con varios puntos porcentuales de diferencia (entre 35% y 40%). Por otro lado, los sectores servicios y construcción presentan los menores valores del ratio en el entorno del 10%. Todos los sectores con excepción del agro ven crecer el indicador de crédito sobre producto en 2020, principalmente como resultado de la retracción de los productos sectoriales”, afirmó el BCU.

En el caso de las familias, el endeudamiento “se incrementó durante el último año llegando a 31,1% de su ingreso anual cuando se contabiliza el crédito bancario (incluyendo el hipotecario) y préstamos de empresas administradores de crédito. El aumento del ratio en 2020 (era 28,6% a fin de 2019) está explicado básicamente por la evolución en el ingreso de los hogares”, señaló el informe.

Test de estrés al sistema

“A efectos de ponderar la situación del sistema bancario, la superintendencia de Servicios Financieros (SSF) realiza pruebas de tensión (stress test) que presentan resultados satisfactorios frente al impacto de escenarios adversos predeterminados”, indicó el informe. Uno de los escenarios simula una suba del dólar de 21,69%, un riesgo país de 500 puntos, una inflación de 10,58%. El otro escenario más crítico, simula una suba del dólar de 35%, un riesgo país de 1.000 puntos y una inflación de 12%. “En términos de media del sistema, el capital regulatorio de los bancos se mantendría por encima del mínimo regulatorio en caso de darse un escenario de tensión severo, mientras que en un escenario menos grave el impacto sería poco significativo”, afirmó el reporte del Banco Central.

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