Unas por no poder hacer frente a los pagos y otras a pedido de acreedores

Se presentaron 33 empresas a concurso en seis meses

En el primer semestre del año, 33 empresas se presentaron a concurso, cifra superior a la que se verificó en el mismo período del año pasado. La construcción fue uno de los sectores donde se observaron mayores dificultades económicas, en un escenario de enlentecimiento de la actividad.

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El sector tuvo varias empresas con complicaciones que ingresaron en concurso el primer semestre.

Según información brindada a El País por la Liga de Defensa Comercial (Lideco), en los primeros seis meses del año 24 empresas se presentaron a concurso voluntario (por la imposibilidad de hacer frente a sus obligaciones) y nueve a concurso necesario (solicitado por acreedores). En el mismo período del año pasado habían sido 22 las empresas: 12 a concurso voluntario y 10 a concurso necesario.

El director gerente de Lideco, Bernardo Quesada, informó a El País que en el semestre varias empresas de la construcción se presentaron a concurso. Dos de ellas realizaban trabajos para el Estado: la constructora OAS se encargaba de las obras del muelle y la escollera de la regasificadora en Puntas de Sayago (ver recuadro), y Calpusa que realizaba trabajos en la central de ciclo combinado de UTE que se construye en Punta del Tigre, San José, y también enfrenta problemas.

Asimismo se presentaron algunas empresas vinculadas al sector, como barracas o proveedores de servicios. Por otra parte, ingresaron en concurso empresas del rubro de distribución de alimentos, alguna incluso vinculada a la láctea Ecolat, que dejó de producir sus productos en el país.

Uno de los casos más importantes que señaló Quesada fue el de la Cooperativa Bancaria, que ingresó en concurso en la primera quincena de mayo. Sobre ella señaló que no tiene grandes problemas con sus proveedores, pero sí un inconveniente de malos resultados que tendrá que revertir.

Para Quesada la explicación de la cantidad de concursos se sustenta en un freno de la actividad que se observa en varios sectores. "Vemos que hay un enlentecimiento de la economía, hay postergaciones de pagos en algunos rubros a las empresas y eso repercute en toda la cadena", dijo el jerarca de Lideco, a la vez que indicó que la situación no debe generar alarma aunque sí mirarse con atención. "Están apareciendo dificultades y pensamos que hay que analizar mucho más a los clientes, contar con mayor información y estar atentos", dijo.

Señaló que hay otros dos elementos que marcan la situación actual: el aumento de la morosidad en los bancos y el incremento de las cuentas corrientes suspendidas y clausuradas. "Hay cheques con problemas de cobro y eso en muchos casos termina derivando en concursos", explicó Quesada.

Sobre el primer punto, un informe de la consultora Deloitte de los cinco primeros meses del año señaló que el total de créditos vencidos en 11 instituciones bancarias analizadas llegó a US$ 276,5 millones, un incremento de 29,1% en el monto frente a diciembre del año pasado, cuando habían llegado a US$ 214,1 millones.

Por otra parte, el porcentaje de morosidad en el total de la cartera aumentó de 1,5% en diciembre pasado a 2% en mayo, con un incremento de 33%. De todas maneras, una morosidad de 2% está en niveles bajos históricamente.

El mayor porcentaje de morosidad en mayo lo tuvo el Banco República (BROU) con 3,3%, seguido por el Scotiabank con 2,9%, Bandes con 1,6% y Discount y Santander con 1,3%, según el informe de la consultora.

Cuentas.

Los últimos datos disponibles en Lideco sobre cuentas suspendidas y clausuradas corresponden al año móvil comprendido entre junio de 2014 y mayo de este año.

El total de cuentas con problemas fueron 1.748 frente a las 1.513 del año móvil anterior, con un aumento de 15,5%. Fueron 1.305 suspendidas con un crecimiento de 11,7%, ya que en el anterior año móvil habían sido 1.168. En el caso de las clausuras fueron 443 frente a 345 con un aumento de 28,4%.

La clausura se aplica cuando la emisión de cheques sin fondos —y, por tanto, la suspensión de la cuenta— es repetida. Esa medida puede extenderse por el plazo de uno a dos años. En tanto, cuando se libra un cheque que no puede ser cubierto por falta de fondos, la suspensión que se aplica es por seis meses, según establece la legislación vigente.

Además, cuando esta situación es detectada por el Banco Central (BCU), se otorga un plazo de cinco días hábiles al titular de la cuenta para que cumpla con los pagos o de lo contrario se procede a la suspensión (que se aplica a una sola cuenta bancaria, lo que permite mantener otras dentro del sistema financiero).

Según la serie histórica de Lideco, en los últimos años las cuentas suspendidas tuvieron un pico en 2009 con 1.384, luego de la crisis financiera internacional. Un año después, descendieron a 1.094.

Luego, en 2011, volvió a registrarse un crecimiento y ese año la cantidad de cuentas sancionadas fue de 1.229. Luego en 2012 descendió a 1.184, volvió a crecer en 2013 hasta 1.490 y llegó a 1.583 en 2014, que había sido la mayor cantidad de los últimos 10 años. Eso pareció corresponderse con la evolución en el total de cuentas bancarias que se duplicó en ese período.

Constructor de regasificadora.

El 6 de abril, la filial uruguaya de la constructora brasileña OAS se presentó a concurso de acreedores. La empresa había sido contratada para las obras del muelle y la escollera de la planta regasificadora por el consorcio local GNLS (conformado por GDF Suez y la japonesa Marubeni, encargada de la construcción y puesta en funcionamiento del proyecto), pero diferencias técnicas entre ambas compañías motivaron la rescisión del contrato. La brasileña ya había enviado a una parte de la plantilla laboral al seguro de paro y al momento de la presentación a concurso, despidió a los 700 trabajadores que cumplían labores en Puntas de Sayago. La constructora estuvo envuelta en la trama de corrupción de la estatal brasileña Petrobras.

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